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La producción porcina enfrentó el 2016 con 3,5 veces más de cortes “frescos” importados

Las importaciones de cerdo crecieron 130% durante el año pasado. De ese total, el dato más preocupante para los productores locales es que los cortes congelados y ofrecidos en supermercados como frescos aumentaron 350 % respecto de 2015. Por ello, el sector solicitó al Gobierno nacional medidas urgentes para controlar y limitar la llegada de estos productos del exterior.

Nahuel Amore | DOS FLORINES



El sector porcino vivió un 2016 sumamente complejo, no sólo por la fuerte suba de los costos que se registró durante aquellos primeros meses, sino también por otras medidas implementadas por el Gobierno de Mauricio Macri. De ese abanico, la que más los obligó a encender las luces de alarma fue la apertura a un mayor volumen de cortes de cerdo provenientes del exterior, principalmente desde Brasil.
Cerrado el año, la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP) elaboró un balance detallado del total de cortes importados y se lo presentó al ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile. En el texto, al que accedió DOS FLORINES, el presidente de la entidad, Juan Uccelli, le planteó su “preocupación por el aumento de la importación y la falta de controles que afectan al consumidor”.
En dicha carta, destacó en primer lugar que las importaciones pasaron de representar el 2,3 % de la producción nacional de cerdos en 2015 al 5 % en 2016, lo cual significó un crecimiento del orden del 130% anual. Incluso, en los cuadros que le adjuntó dejó en claro que en los meses de marzo, septiembre y noviembre la tendencia superó el 200 %.

FRESCOS.                
En el informe presentado, Uccelli hizo hincapié en un punto: del total de cortes, los más alarmantes son los que llegaron congelados y se vendieron como “frescos”. Todos ellos aumentaron 350 % en un año, de los cuales el más importante es la bondiola, que registró una suba del 255 % y representó más del 25 % de lo producido.
En otras palabras, la AAPP advirtió que en 2016 el sector enfrentó, entre otras tantas vicisitudes, a un escenario con 3,5 veces más de cortes “frescos” que lo que venía sucediendo. Poniendo como ejemplo a la bondiola, subrayó que “basan su ingreso en el mercado como carne fresca y como tal se venden al consumidor a pesar de venir congelados, rompiendo la cadena de frío y mostrando una falta total de control de organismos nacionales, provinciales y municipales”.
En esta línea, Uccelli le dijo a Buryaile que si bien la postura oficial es “la inserción en el mundo y el libre comercio”, los productores locales se encuentran con una “total injusticia” porque los hace competir en condiciones diferentes. “No nos pida que corramos los 100 metros con una venda en los ojos y una cadena en los pies y diciendo que nuestro problema es que no somos competitivos”, ironizó.

CONSUMIDOR.
En diálogo con DOS FLORINES, Juan Pablo Cerini, productor entrerriano y dueño de carnicerías de cerdo en la ciudad de Paraná, reforzó la postura del presidente de la AAPP. “El consumidor argentino está acostumbrado a comprar carne fresca”, reconoció. No obstante, advirtió que con las importaciones se enfrentan ante un grave problema.
“Si un corte estuvo congelado y se descongela, pierde la cadena de frío y no puede volver a congelarse. Se debe comer en un cortísimo plazo”, señaló. Por ello, a la hora de venderlos, planteó la necesidad de transparentar la información para que el cliente decida. “Una solución a esto podría ser obligar a los que venden estos cortes a exhibir la fecha de elaboración del producto”, sugirió.
Por otra parte, Cerini sumó otra arista al problema del volumen de productos llegados desde el exterior. “Eso impacta realmente en el supermercado y a partir de marzo, cuando el precio del animal en pie comience a caer por la estacionalidad que tiene el cerdo históricamente, impactará de lleno en la rentabilidad del productor”, sostuvo.


Los 9 temas de la agenda porcina 2017
Alejandro Di Palma es empresario porcino, dueño de Bioder SA. Alarmado por los números que arrojó el Balance 2016 de la AAPP, además de la experiencia personal, decidió escribirle una nota al gobernador Gustavo Bordet y al ministro de Producción, Carlos Schepens, que accedió DOS FLORINES.
El objetivo es ponerlos en conocimiento de los problemas que atraviesan fundamentalmente los pequeños y medianos productores para buscar soluciones complementarias desde el Estado provincial. Para ello, el emprendedor enumeró nueve temas que, desde su punto de vista, trazarán la agenda 2017 para el sector porcino.
En la misiva Di Palma aprovechó para advertir que la realidad que vive el sector se reduce a la “Ley de la Selva”, donde “exclusivamente la escala del actor define la supervivencia”. Por ello, le pidió expresamente a Bordet “la presencia de un Estado fuerte, que defina reglas de juego tales que permitan la supervivencia de la totalidad de los participantes sin diferencias de escalas”.

1- Exigir el inmediato cese de las importaciones “sin restricción” y solicitar una política nacional que plantee un plan serio de reducción de importaciones, o de mejor dicho de “sustitución de importaciones cárnicas” para la industria y que articule una prohibición de participar a los industriales del sector, en la producción de animales (producción primaria), esto último, a fin de evitar la manipulación del sector, de parte de las grandes empresas.
2- Acciones concretas del Gobierno nacional para el fomento del consumo de cerdo. Entendemos que el silencio o inacción que nos propina el Gobierno nacional, resulta el caldo de cultivo ideal para aparición de impuestos provinciales nuevos.
3- Reclamar una política nacional que proteja a los consumidores de nuestro producto de los avatares del mercado internacional. Tratando de demostrar este punto por el absurdo y llevando al límite este concepto, no puede ser que una persona deba analizar el cierre del mercado de Chicago, para definir si el domingo va a hacer un asado de cerdo.
4- Reclamar de parte del Gobierno nacional, que cese el silencio en relación a la definición de una política crediticia tanto para bienes de capital como para el necesario capital de trabajo. Creemos que el 2017 no puede encontrarnos sin haber reclamado en este sentido por la definición de políticas crediticias concretas que apalanquen las producciones. De esto se trata el poner al capital en función de la producción.
5- Reclamar subsidios inmediatos para los pequeños productores. No podemos dejar de señalar, hasta por cuestiones morales, lo que sucedió en el 2016 con los pequeños productores. Estos han sido castigados por inacción frente a, por ejemplo, un combo de precios viles en el producto terminado y una sobrevaloración desarticulada e irresponsable de las materias primas.
6- Solicitar enfáticamente el reconocimiento de las granjas tecnificadas como industrias o ecualizar el nivel de fomentos con éstas últimas. Entendemos que el solicitar un tratamiento proporcional no es ni descabellado ni desubicado.
7- Exigir una política sanitaria (Senasa) alineada al estado actual del mundo y considerando seriamente el tema del bioterrorismo. Creemos que hoy el Senasa está tomado como otrora lo fuera el Indec, negándose a ejercer su poder de policía y evitando “sospechar” sanitariamente de las importaciones cárnicas.
8- Reducción de impuestos: en este sentido vemos con mucha preocupación el que no se haya materializado ninguna baja impositiva de impacto. Creemos que es importante poner en agenda el impacto negativo de los Ingresos Brutos ya que estos son altamente distorsivos, atentan directamente sobre las economías regionales. Suponemos en este sentido que es lo ideal proponer la eliminación total de estos impuestos sobre las producciones primarias.

9- Política laboral que contemple pasantías en nuestros establecimientos y permita de esta manera una transferencia tecnológica hacia los productores más pequeños. Creemos que la articulación de convenios con un marco legal que ampare a las granjas tecnificadas, no sólo sería una herramienta útil para el primer empleo del joven, sino que nos permitiría formar personal técnico con una orientación muy concreta y útil.

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