Los productores e industriales del sector arrocero en
la provincia advirtieron que este año los costos se fueron por las nubes y que muchos
trabajaron a pérdida, a pesar de que el precio internacional mejoró y las
exportaciones repuntaron. En diálogo con Dos Florines, Jorge Paoloni (Fedenar)
y Federico Gadea (Ciaer), detallaron los factores que jugaron en contra durante
la campaña pasada y advierten que hay pocas expectativas de mejorar en el corto
plazo.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
El sector arrocero de la provincia no viene
atravesando un buen momento desde hace unos años y 2016 no fue la excepción.
Incluso, lejos de repuntar con la mejora de los precios internacionales y las
ventas al exterior, los números se pusieron más rojos e incluso a muchos se les
tornó difícil permanecer en la actividad. Según dicen, los costos siempre
estuvieron por encima y se sumó una campaña azotada por los temporales.
“Fue un año muy difícil para el sector arrocero. Todos
trabajaron a pérdida. Nadie ganó plata y la actividad se redujo a la mínima
expresión. Los precios internacionales en dólares están buenos, pero el tema es
el costo”, advirtió Jorge Paoloni, presidente de la Federación Nacional de
Entidades Arroceras (Fedenar), en diálogo con Dos Florines.
En este sentido, explicó: “Veníamos complicados pero ahora
se agravó, primero por el cambio climático, después por el gran aumento que
hubo en el combustible y se sumaron las subas a la energía, con todo lo que
significa para nosotros el riego”. En este contexto, alertó que hubo pequeños y
medianos productores que desaparecieron. “Muchos salieron, dejaron de sembrar”,
afirmó.
A su turno, Federico Gadea, titular de la Cámara de
Industriales Arroceros (Ciaer), sintetizó el año en dos grandes problemas. “Por
un lado, hubo poca producción por una campaña muy floja en general y, por otro
lado, hubo rentabilidad baja, sobre todo en el sector exportación, por los
costos excesivos”, sintetizó. De todos modos, aclaró que la comercialización
mejoró tras vivir un período complicado, aunque señaló que la competitividad
ganada en precios y tipo de cambio se perdió con los altos costos.
PRODUCTORES. Paoloni graficó
que no sólo fue un año complejo para la producción a raíz de los cambios
climáticos, sino que lo poco que se pudo cosechar fue vendido a un precio por
debajo del que necesitaban para cubrir costos. Incluso, denunció que hubo
grandes industriales que generaron una especulación que los desfavoreció.
“Los productores vendieron muy barato el arroz. Según
las primeras estimaciones de las industrias, iban a sobrar toneladas. Al final,
los últimos informes dicen que falta o que alcanza justo. Eso sonó más a parar
la pelota para comprar más barato que otra cosa, lo que dañó mucho a los
productores, sobre todo a los pequeños y medianos”, expresó el titular de
Fedenar.
En un mercado oligopsónico, los que definen los
precios perjudican a los que tienen menos capacidad de incidir en el mercado. “Los
más grandes te manejan el precio para arriba o para abajo y los dejan fuera de
carrera a los más chicos”, resumió Paoloni, quien además reconoció que como las
industrias también estaban ante graves problemas de costos, tampoco podían
pagar mejor a los productores.
“El arroz a precio internacional está en los mejores
precios históricos, pero el problema son los costos que tenemos. El kilowatt a
diciembre pasado lo pagábamos 0,78 centavos y se fue a 2,73 de un solo saque.
Nos mató. El gasoil pasó de 9 y 10 pesos a 15 pesos”, resumió.
En este mismo sentido, explicó por qué las cuentas no
cierran. “Hoy el productor necesita 4.500 pesos por tonelada para salvar los
costos, pero a ese precio la industria no lo puede pagar porque exporta a 380
dólares por tonelada (poco más de 6.000 pesos) y a eso incluso le tienen que
sacar los costos del puerto. La industria no puede pagarnos bien porque no dan
los números”, explicó.
Sin dudas, Paoloni señaló que fue un escenario
complejo para los productores, al punto tal que fue la gota que rebalsó el vaso
para que más de uno, que ya venía atravesando una situación difícil, tuviera
que abandonar el barco. “Con esto empeoró la cosa. Además, había varios que
hacían soja en la zona como compensación y rotación. Pero con la lluvia no
sacamos nada de soja. De Villaguay para el norte fue todo un drama en términos
económicos y climáticos”, disparó.
INDUSTRIAS. Gadea reconoció
que los últimos años fueron muy malos para las industrias arroceras, por las
imposibilidades de ventas. De todos modos, señaló que si bien el precio
internacional siguió sin convencerlos, el balance es positivo porque pudieron
volver a los mercados, incluso algunos que ya habían perdido.
“Nosotros venimos de tres años de mala situación y es
muy difícil remontar en un año. Lo positivo es que pudimos vender. El año
pasado pasamos seis meses sin operaciones. Se retomó el nivel de exportaciones,
a valores por supuesto bajos para poder competir y poder vender”, sostuvo.
Respecto de los mercados, Gadea indicó que Brasil
volvió a comprar porque también allí sufrieron los problemas climáticos,
mientras que Chile sigue siendo un lugar fijo. En cuanto a Irak e Irán, se
siguió exportando pero con menos expectativas, a raíz de los problemas
políticos y sociales que acechan a Medio Oriente. Finalmente, destacó que se
sumó Centroamérica y se volvió a Perú. “Con eso se logró sacar lo poco de
productividad que hubo este año”, añadió.
No obstante, el presidente de Ciaer remarcó que los
números estuvieron en rojo por “costos estructuralmente altos”. De ese abanico,
advirtió que el punto referente a puertos es uno de los que impactan y quitan
competitividad. “Quedaron parados en dólares y con la suba del dólar también
subió ese costo”, acotó.
En este sentido, sintetizó: “Pudimos vender
mercadería, que quedó un poco escasa porque la producción fue baja. Pero realmente
no se plasmó en una mejora demasiado importante para el sector”, distinguió, y
agregó: “Seguimos en una crisis, tratando de salir y haciendo hincapié hay que
bajar costos para hacer rentable el negocio”.
Consultado por DOS FLORINES sobre los actores en la
cadena que quedaron fuera de juego, Gadea admitió que “del lado de la
producción fueron muchos” y “del lado de la industria es como que están
tirando, pero algunos ya están aflojando y otros van a aflojar”. “Creo que va a
haber una reestructuración sin dudas el año que viene. Obviamente que esto va
en detrimento de la cantidad y tamaño de las industrias”, avisoró.
RECLAMOS.
Paoloni pide menos promesas del Gobierno nacional y exige
más políticas de Estado integrales que reduzcan los costos de producción. “Las
medidas para el sector arrocero deben ser urgentes. Acá se vive el día a día,
es imposible pensar a largo plazo”, disparó, sobre todo porque entiende que de
la producción arrocera dependen muchas familias del noreste entrerriano.
En este sentido, y de cara a la época del año que se
vive, pidió discutir con el propio gobernador Gustavo Bordet los costos
energéticos porque a muchos productores se les hace cuesta arriba llevar a cabo
los riegos que exige la actividad.
“Para el sector arrocero va a ser un diciembre, enero
y febrero muy pero muy difícil. Estamos pidiendo una audiencia para ver el tema
de la energía. Hablamos con el ministro de Producción –Carlos Schepens– para
ver si podemos conseguir algún financiamiento a través del Banco de Entre
Ríos”, manifestó.
Por su parte, Gadea considera que “siempre estamos
trabajando sobre el corto plazo, que es la subsistencia”. En este plano, se
sumó a los reclamos de Paoloni, pero desde su perspectiva sumó la necesidad de
un dólar más competitivo. A esto, incluso, le agregó herramientas financieras
más flexibles.
Por otro lado, planteó: “Del largo plazo, venimos
hablando hace mucho el tema de la infraestructura portuaria. Es fundamental,
porque venimos con costos a raíz de no haber hecho obras de infraestructura por
30 años”.
Al igual que reclaman otros sectores como el avícola,
Gadea insistió con la necesidad de políticas para los reintegros. “Se está
peleando por eso. Siempre el arroz elaborado tuvo una diferencia de retenciones
menos, por lo tanto está pendiente eso porque nos da competitividad a la
elaboración en la Argentina. No se puede competir en el mundo con productos
totalmente subvencionados. Estamos con ese proyecto, que está demorado porque
no hay fondos. Creo que está claro que en algún momento va a surgir”, concluyó.
Las expectativas para 2017
Jorge Paoloni (Fedenar) y Federico Gadea (Ciaer) coinciden
en avizorar un 2017 también muy complicado para el sector arrocero, debido a
que el golpe que sintieron fue fuerte y no hay condiciones estructurales que
les permita rebotar. Estiman una mejor cosecha, sobre todo en rinde y
productividad, pero advierten que el área sembrada sigue siendo de las más
bajas históricas. Según la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, 64.000 hectáreas
fueron las implantadas para la campaña 2016/2017.
“Este año el área se mantiene baja respecto del año
pasado, pero con expectativas de mejores rindes. Eso puede mejorar un poco.
Pero tampoco es la panacea. Pensamos que va a ser otro año para seguir
remándola”, manifestó el titular de la Cámara de Industrias Arroceras.
Por su parte, para el presidente de la Federación de
Entidades Arroceras el panorama es más negro. “Volvimos de vuelta para atrás,
retrocedimos 10 años en el área arrocera”, expresó. Al respecto, señaló que en
esta coyuntura la prioridad “es sostener al pequeño y mediano productor, que es
el motor de las economías de los pueblos como San Salvador, Villa Elisa,
General Campos, Villaguay, Clara”.
Evolución del área sembrada de arroz
Campaña 2004/2005: 60.066
Campaña 2005/2006: 67.110
Campaña 2006/2007: 67.570
Campaña 2007/2008: 71.770
Campaña 2008/2009: 87.012
Campaña 2009/2010: 91.735
Campaña 2010/2011: 99.608
Campaña 2011/2012: 73.468
Campaña 2012/2013: 68.400
Campaña 2013/2014: 68.000
Campaña 2014/2015: 74.200
Campaña 2015/2016: 71.400
Campaña 2016/2017: 64.000
Fuente: Bolsa de Cereales de Entre Ríos
EL DATO
17% fue la caída de la producción de arroz en la última
campaña. Se registró una merma de 93.490 toneladas, producto de una disminución
del área implantada, una pérdida del área cultivada, además de un menor rendimiento
promedio que cayó 11%, según la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.

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