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La citricultura tiene pendiente crecer 20% en exportaciones

La suba de los costos es un problema común a todas las economías regionales. Pero en el caso particular de los cítricos, según Mariano Caprarulo, titular de la Cámara de Exportadores de Citrus del NEA (Cecnea), directamente no permitió reactivar al sector y aprovechar los pequeños estímulos que generó el nuevo gobierno nacional. Al igual que Fernando Borgo, de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier), considera que el desafío en 2017 no pasará por los mercados, sino por la producción.

Nahuel Amore | DOS FLORINES



La citricultura viene de una crisis aguda y las fichas estaban puestas en 2016 para volver a crecer, de la mano de un gobierno que quitó las retenciones a las exportaciones y que prometía “volver al mundo” para mejorar las relaciones y ganar nuevos mercados. Sin embargo, la contrapartida vino desde el mismo lugar como efecto boomerang, ya que la fuerte suba de los costos internos mató cualquier expectativa.
Mariano Caprarulo, director ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del NEA (Cecnea), dialogó con DOS FLORINES y reconoció que el objetivo era poder crecer un 20% en materia de exportaciones. Sin embargo, afirmó que estuvieron muy lejos de cumplirla, fundamentalmente por cuestiones laborales. Señaló que a principio de año gestionaron un crédito del Estado para avanzar en ese camino, pero tampoco se concretó.
“Este año mantuvimos las exportaciones del año pasado. Pudimos haber crecido porque a principios de año fuimos con el gobernador de Entre Ríos (Gustavo Bordet) a hablar con el ministro de Agroindustria (Ricardo Buryaile) y tratamos de obtener un crédito para poder tener capital de trabajo, levantar nuestra fruta y poder crecer un 20 % de exportación. Pero no se dio, a pesar de que la fruta estaba y los mercados también”, explicó Caprarulo.
La pregunta del millón es si la misma meta es trasladable a 2017. “Sería muy bueno, pero era la meta para este año si conseguíamos el capital de trabajo. De todos modos, por más que consigamos el crédito para levantar la cosecha, no sé si vamos a poder tanto porque el año que viene por cuestiones climáticas y naturales de las plantas, va a haber menos fruta”, sintetizó.
Prácticamente, Caprarulo descartó de cuajo la posibilidad de llegar en 2017 a ese 20% de crecimiento. “La producción será menor y, por lo tanto, no sé si vamos a poder crecer tanto”, remarcó, y explicó que los actores traen consigo el arrastre de la crisis y muchos no hacen otra cosa que mantenerse. De todos modos, se mostró optimista. “Si hay un apoyo financiero, aunque sea a tasa baja con un fondo rotatorio, uno puede llegar a exportar más”, afirmó.

PRODUCCIÓN.
Fernando Borgo, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier), planteó luces y sombras de la producción citrícola en 2016 y que sentó las bases para 2017. Sobre la situación económica, señaló que los problemas son comunes a los de todas las economías regionales que dependen del mercado externo. En esto coincidió con Caprarulo respecto del impacto del famoso “costo argentino”. “Si bien hubo una mejora con el tipo de cambio que dio un poco de perspectivas, las exportaciones no han crecido, al contrario, han disminuido porque los costos se llevaron esas mejoras del tipo de cambio”, afirmó.
De igual modo, desde la mirada propia de los productores, reconoció que el peor escenario llegó por fenómenos fortuitos. “Climatológicamente tuvimos un año complicado desde el principio hasta el final, con distintas formas, desde pedradas, inundaciones hasta exceso de lluvias y temporales”, indicó a DOS FLORINES.
Otra de las problemáticas propias del sector son las sanitarias, principalmente con el HLB o Greening. Esta enfermedad de la fruta es una amenaza constante para muchos productores, porque obligaría a hacer desaparecer hectáreas de plantaciones. Si bien el productor reconoció que sobre todo impacta en el sur de Misiones y norte de Corrientes, instó a que los entrerrianos se informen y concienticen para prevenir temprano y no tener que curar tarde.
“Lo mejor que podemos hacer es la prevención. Donde entró la enfermedad, ha costado muchísimo poder seguir produciendo. Hay zonas que realmente no pudieron afrontar esto y las zonas que mejor les va, les cuesta horrores seguir produciendo”, subrayó Borgo.
De todos modos, Borgo valoró las gestiones provinciales y nacionales, tanto en materia sanitaria como en aquellas propias de las relaciones comerciales y para recuperar algo de competitividad. “En esas gestiones hubo algunos cambios positivos, ya sea con el Gobierno nacional y provincial”, sintetizó, y destacó que las gestiones iniciadas a principios de año para reinsertar los cítricos dulces en Estados Unidos.

ESTADOS UNIDOS.
La entrada de los cítricos dulces (mandarina y naranja) al mercado de los Estados Unidos tiene como contraseña la habilitación primero de los limones. Sin embargo, los cambios en la política norteamericana es una de las trabas actuales para que el proceso se complete. Precisamente, el triunfo de Donald Trump, con su discurso proteccionista, es la principal amenaza.
“Es fundamental que el limón entre rápido para que nosotros podamos entrar el año que viene, sea a fin de 2017 o principios del otro. Me consta que se están haciendo esfuerzos enormes del Gobierno y que han buena relación, pero no sé qué pasará con Estados Unidos”, señaló Caprarulo. De todos modos, denunció: “Nosotros hemos sido rehenes del limón durante 15 años. La Argentina nunca cambió su política para tratar de abrir el mercado a través del dulce”.
Por otra parte, analizó: “Sabemos que Estados Unidos está analizando la información de los cítricos dulces que el Senasa les mandó. La están evaluando, más allá de que se terminó el proceso del limón. Por eso, lo nuestro sería un fast truck, que es un camino rápido, donde se suma la ventaja de que Uruguay ya está exportando a los Estados Unidos hace tres años con las mismas variedades de frutas”.
Para Caprarulo, marzo es el mes en que podría definirse el futuro del mercado estadounidense. En este sentido, es optimista. “Es uno de los pocos mercados crecientes de demanda creciente de mandarinas y naranjas y las pagan muy bien, por lo tanto deberíamos avanzar. Seguramente se va a saber bien en marzo”.
Por su parte, Borgo prefiere mirar para adentro a la hora de analizar el tema. “Preocuparnos por lo que va a hacer Estados Unidos, como sector nos queda un poco grande. Debemos enfocarnos mucho en tratar de cumplir con todos los pasos necesarios desde nuestra parte para poder ingresar con el citrus allá. Después, que salga lo que tenga que salir”, disparó.

COSTOS.
Los costos laborales son los principales problemas de la citricultura, debido a la alta mano de obra que demanda. “Más allá de tener la fruta y los mercados, no tenemos la plata o el capital de trabajo para trabajar más. Ha sido muy difícil poder mantener nuestra gente y nuestros proveedores”, advirtió el presidente de Cecnea. “Los costos son elevadísimos”, subrayó.
“Nosotros tenemos una rentabilidad mínima o nula; nos tratamos de mantener. La exportación es muy deficiente porque el mundo está muy vendedor y nadie es comprador; están muy restrictivos y hay mucha competencia. Además nosotros tenemos un costo argentino con el cual no podemos competir ni con el chileno ni con el sudafricano ni peruano”, sintetizó Caprarulo.
En esta misma línea, el empresario sostuvo que hay un “coctel donde es muy heroico trabajar en blanco, en una cadena de valor agregado enorme y con mucha gente, que necesita cobrar y sin posibilidades de que los bancos nos asistan porque venimos mal hace 10 años mal”.
A pesar de este panorama, el desafío sigue estando fronteras afuera. “Sabiendo que no nos van a bajar los impuestos, por lo menos queremos abrir mercados nuevos, que paguen bien, y fortalecer los que nos mantienen vivos como el sudeste asiático”, sostuvo, e instó a “fortalecer con políticas oficiales los mercados”.
Para Caprarulo, hay cuestiones que “no mueven la aguja”. Una de ellas es la quita de retenciones. Por otro lado, admitió que la llegada de inversiones de Coca Cola todavía no tiene precisiones. Finalmente, sobre la logística que plantearon los distintos gobiernos reconoció que todavía sigue en materia de revisión. Mientras tanto, pasa el tiempo.

Un año de números
Fernando Borgo, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier), destacó que este año se volvió a realizar el Censo Citrícola, un trabajo elemental no sólo para ver la foto del final sino también analizar la película. ¿El objetivo? Hacer un mejor diagnóstico y proponer políticas al respecto.

Consultado por los datos más importantes que arrojó el estudio, Borgo apuntó: “Hemos perdido 7.000 hectáreas de citrus en Entre Ríos desde 2004. Como dato no tan negativo es que no hemos perdido tantos productores. La intención del productor citrícola es seguir siéndolo”. En este sentido, remarcó la necesidad de reactivar el sector por la importancia que tiene para las familias de la costa del Uruguay. 

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