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“Dujovne se concentrará en modificar la estructura tributaria y reducir el gasto”

Alfredo Calabrese analiza por qué se produjo la desagregación del Ministerio de Hacienda y Finanzas y cuál será la prioridad de cada uno. En diálogo con Dos Florines, el profesional deja en claro que el ascenso a ministro de Luis Caputo es un signo de continuidad en el aspecto financiero, pero plantea que los principales cambios llegarán de la mano de Nicolás Dujovne, con el ojo puesto en empezar a cumplir la meta de bajar el déficit fiscal.

Nahuel Amore | Dos Florines



Mauricio Macri cumplió en diciembre de 2016 un año al frente de la Presidencia de la Nación y, a los pocos días, realizó una modificación radical en su equipo económico. La salida de Alfonso Prat Gay implicó el ascenso a ministro de Finanzas para Luis Caputo y la llegada de Nicolás Dujovne como ministro de Hacienda. Con estas nuevas caras, la pregunta del millón es hacia dónde irá la economía en 2017.
Para analizar este intríngulis, DOS FLORINES dialogó con Alfredo Calabrese, vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Entre Ríos y director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER). Desde su perspectiva, la desagregación del Ministerio deja en claro la continuidad en materia financiera y cambios en la política fiscal que, hasta ahora, no se habrían cumplido.
Básicamente, la lectura más fácil para Calabrese se da con Caputo, ya que el área en la que se desempeñaba fue la que mejores frutos cosechó en 2016. En tanto, las dudas sobre el arribo de Dujovne comienzan a despejarse a través de las primeras medidas y sus explicaciones. “Dujovne se concentrará en modificar la estructura tributaria y reducir el gasto del Estado”, advierte.
Con una mirada perspicaz, Calabrese interpreta no sólo el rumbo que podría cobrar la economía de acuerdo a las proyecciones e indicios del Gobierno, sino también el juego que haría cada actor. De este modo, en la entrevista planteó que el equilibrio de las cuentas y un mayor ajuste fiscal es una de las metas más evidentes. La pregunta sigue siendo, en todo caso, el cómo.

PRAT GAY.
¿Qué análisis hace de la salida de Alfonso Prat Gay del Gobierno nacional?
—Es difícil aislar lo político de lo económico. Concentrándonos en lo económico, Prat Gay medianamente hizo algunas cuestiones que sí o sí había que hacerlas y creo que las hizo bien. Pero parte de las que no tuvo resultados, no sé qué margen de maniobra tenía para inducirlas desde el punto de vista económico.

¿Cree que hubo metas planteadas que no cumplió, como bajar el gasto y controlar la inflación?
—Lo que se veía desde afuera es que a la inflación se la dejaron al Banco Central desde el punto de vista monetario. Desde el punto de vista de Hacienda, no dieron resultado las acciones, ni para combatir la inflación, ni contra reducir el gasto, ni contra mejorar el crecimiento de la economía o, al menos, que no caiga tanto. Da la impresión que en esos tres aspectos, falló. Sí evidentemente manejó muy bien el tema de las finanzas, tal como el pago a los holdouts, el levantamiento del cepo o el acceso al financiamiento. Por eso también hubo esta desagregación, de darle a Caputo el rango ministerial para que siga manejando bien lo que se hizo bien, mientras que lo que no se estaba manejando bien y a Caputo le queda grande, se lo dieron a un economista con una visión estructuradora. Independientemente de eso, Macri se está apoyando en gente de su riñón, de su confianza, que tienen una visión un poco más amplia desde el punto de vista político. De todos modos, llama la atención la forma y el momento en que se dio el cambio.

NUEVAS CARAS.
Con esta desagregación, ¿cuál es la meta de Nicolás Dujovne?
—Me parece que Prat Gay tenía más una visión financiera y económica, de pensar cómo hacer para que crezca la Argentina, más allá de que no lo logró. Caputo va a continuar con la visión financiera y a la parte económica creo que la van a manejar en la mesa de (Gustavo) Lopetegui y (Mario) Quintana. Mientras tanto, Dujovne va a tener un enfoque más fiscal.

¿Con él se viene un mayor ajuste?
—Me da la impresión de que sí. Creo que va a venir un cambio en la estructura tributaria y algunas modificaciones en las asignaciones de los gastos y las inversiones. A Dujovne le sacan el peso del financiamiento y de cómo hacer para reactivar la economía. Entonces, él se concentra en cómo hacer para modificar la estructura tributaria y reducir el gasto del Estado, con el objetivo de ir hacia este gradualismo del déficit fiscal, pero que sea cierto.

¿Se puede considerar a la quita del reintegro del 5% de IVA para las compras con débito como un puntapié?
—Dujovne dijo que era un subsidio al consumo. En realidad era un incentivo a la bancarización y al blanqueo de la economía. Siempre fue pensado como un estímulo en ese sentido. Desde el punto de vista fiscal, son 7.000 millones de pesos por año. No creo que eso impacte en lo fiscal porque son 500 millones de pesos por mes. Lo que sí es probable que genere una serie de micromodificaciones. Debe haber muchas cosas para recortar sin tener que hacer un ajuste de personal. Me parece que esa va a ser su visión, ver cómo hacer para bajar gastos o ahorrar erogaciones que tienen que ver con lo tributario. El tema es cómo no aumentar más en valores reales el gasto para que en tres o cuatro años tengamos un presupuesto medianamente equilibrado. El mercado le va a bancar el financiamiento, pero no va a bancar un déficit fiscal de muchos años.

DEUDA.
¿Cuánto cree que puede endeudarse el país para sanear parte del déficit?
—Habría que hacer algunas proyecciones. Argentina tiene capacidad de endeudamiento porque la relación deuda / PBI no es tan alta; pero en realidad la mitad de esa deuda está tomada con organismos propios. Hay margen de sustentabilidad para aumentarla. Pero si vos tenés un PBI de 500.000 millones de dólares y todos los años tenés cuatro o cinco puntos de déficit, todos los años necesitás 25.000 millones de dólares. De todos modos, si el mercado ve que estás en un plan de hacer las cosas bien para después salir adelante con un Estado más o menos equilibrado, te va a seguir financiando. Pero si no, vas a tener que empezar a financiarte a tasas mucho más altas.

¿Es optimista respecto del crecimiento que proyecta el Gobierno nacional de 3 o 3,5 puntos para este año?
—Todos los economistas coinciden que un par de puntos pueden llegar por la obra pública y otro par de puntos se estima por el consumo. El consumo se va a reactivar porque puede haber algún recupero del salario real. Y si la economía empieza a reaccionar, puede haber creación de empleo. Todo eso en conjunto, comparándolo con los años de caída que venimos, es muy probable llegar a un tres o tres y medio de crecimiento. De todos modos, hay que ver qué pasa con Brasil, con China, con la asunción de Donald Trump, con el precio de los commodities, con el dólar. Es muy difícil hacer un cálculo.


Modificar la estructura tributaria, esa es la cuestión
Durante la entrevista con DOS FLORINES, Alfredo Calabrese también brindó sus análisis respecto de la decisión de la administración de Mauricio Macri de avanzar en una reforma integral del sistema tributario en la Argentina. En este sentido, planteó una mirada general sobre la estructura vigente y explicó por qué es necesario avanzar en un cambio radical. De todos modos, reconoció cuáles serían las trabas o desafíos que deberá enfrentar el Gobierno nacional para lograr una modificación seria, en línea con los gobernadores.

¿Qué reflexión hace de la reforma impositiva integral que propone el Gobierno?
—Desde el Foro de Entidades Empresarias de Entre Ríos, hace unos años presentamos un proyecto de reforma integral, que se sigue manteniendo. Argentina tiene un problema de estructura tributaria porque grava el trabajo, la producción y el consumo. En cambio, no grava tanto a la renta y los patrimonios. Esa es una estructura que va en contra del desarrollo. En principio, entonces, hay que modificar la estructura. Hay que bajar un poco los impuestos al consumo, eliminar impuestos distorsivos, revisar algunos impuestos transaccionales como al sello, modificar el impuesto a los ingresos brutos por ser en cascada y obliga a muchas empresas a integrarse verticalmente, además de revisar las tasas municipales que gravan la actividad económica y generan acumulación de impuestos.

Un cambio tributario radical y muy complejo…
—La estructura tributaria de la Argentina siempre se diseñó en función de qué era lo más fácil de recaudar y no qué es lo mejor para el país. Ahora, hay que darla vuelta. Hay que pensar que esto puede ser mejor para el país, pero no es tan fácil de recaudar.

Eso tiene sus costos.
—Las grandes resistencias son los ministros de economía provinciales.

A muchos puede llegarle menos dinero por coparticipación.
—Puede llegarle menos o más. Seguramente no le va a llegar lo mismo. Si le llegara más, bárbaro. El tema es cuando llega menos. Pero si no se podían poner de acuerdo con algunos puntos del Impuesto a las Ganancias, qué sería cuando quieran modificar la estructura. Los ministros de economía quieren garantizar, al menos, recibir lo mismo.

En este sentido, la reforma tributaria integral implica una discusión más seria de la Ley de Coparticipación Federal.

—Implica dos cuestiones: la coparticipación y el convenio multilateral. El convenio multilateral se hizo para otra Argentina, donde estaban mucho más atomizado los desarrollos productivos y comerciales. Hoy casi todos los domicilios fiscales están en Buenos Aires y Capital Federal. Por la estructura del convenio, hay que eliminarlo. Y la coparticipación para modificarla necesitás que todas las provincias estén de acuerdo. Ha sido un régimen que si bien se basa en la equidad y solidaridad, evidentemente hay muchas diferencias entre lo que algunas jurisdicciones recaudan y luego coparticipan. Pero es difícil reabrir la discusión. Tendrían que haberlo hecho cuando se planteó la devolución del 15%. Desde el punto de vista conceptual, debería revisarse y modificarse, pero tenés que tener margen político, económico y financiero para hacerlo. Hay que revisar todo.

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