Dante Sica, director de Abeceb, valora la devolución
de la coparticipación, pero propone que en 2017 la Nación y los gobernadores se
sienten a discutir en serio una reforma tributaria, que implique límites a la
responsabilidad fiscal. En esta línea, opinó sobre la deuda que están emitiendo
las provincias y el Gobierno nacional ante un nuevo contexto político y
económico. En diálogo con Dos Florines, habló también sobre las inversiones,
los mercados internacionales y la necesidad de obras de infraestructura. El
economista, además, rescató la potencialidad de la Región Centro en el
escenario nacional.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
El economista Dante Sica desembarcó nuevamente en
Paraná, de la mano de la Delegación Entre Ríos de la Cámara de la Construcción,
que organizó la “2da Jornada de Infraestructura y Construcción”. En ese marco, mantuvo
un diálogo exclusivo con DOS FLORINES y realizó un análisis de la política de
infraestructura basada en endeudamiento, en el marco de una situación económica
y financiera apremiante que atraviesan las provincias y el país.
En este sentido, el director de Abeceb planteó la
necesidad de una reforma de la responsabilidad fiscal, a través de una mesa
conjunta entre la Nación y los gobernadores. Para Sica, las administraciones
provinciales llegaron ahogadas a este 2016 y la devolución gradual de la coparticipación
–excepto de Santa Fe, Córdoba y San Luis- permitió sanear algunas cuentas. De
todos modos, considera que la reforma debe ser integral y en línea con la
reducción del déficit fiscal.
—El Gobierno de
Macri apuesta fuerte a las inversiones externas para obras de infraestructura,
¿qué análisis hace de esta política?
—Primero hay tener en cuenta que la Argentina tiene
una necesidad de infraestructura muy grande, en especial todo lo que tiene que
ver no sólo con la infraestructura social, sino económica, sean caminos y
puertos, además de dotar de mayor eficiencia a todas las plataformas
logísticas; en especial el tema energético, que en los últimos 10 años la Argentina
casi consumió los stocks que tenía. Claramente, inversiones de mediano plazo y
de la magnitud que hay que hacer en la Argentina, es imposible financiarlas con
el ingreso corriente que se genera a partir de la recaudación. Desde el punto
de vista macro y microeconómico, tomar financiamiento externo para poder hacer
inversiones es la decisión correcta.
La política de infraestructura se da en el marco de la
posibilidad de volver al mercado que hizo este Gobierno saliendo del default y que
le permitió tanto a la Nación como a las provincias acceder al financiamiento
internacional. Creo que también va a ser un instrumento muy importante para la
captación de inversiones privadas esta ley de iniciativa público privada que
hoy está con tratamiento legislativo, porque abre el abanico. Creo que los marcos
regulatorios más claros y el acceso al financiamiento para infraestructura, más
la iniciativa público privada, son un buen soporte institucional como para
poder, de alguna manera, tener en los próximos años la dimensión de inversiones
público privada para poder salir de este cuello de botella, en especial en
sectores claves que son transversales a toda la economía como es el caso de la
energía y las telecomunicaciones. La conectividad forma parte cada vez más de los
procesos productivos.
—¿Ve con
preocupación la emisión de deuda que está realizando el Gobierno?
—Hoy no veo con preocupación el tema de la deuda. El
Gobierno se ha encontrado con restricciones desde el punto de vista de la
política económica que necesariamente lo llevan a tener un programa gradual de
baja del déficit público. Hoy los mercados siguen estando abiertos, están
líquidos, las tasas de interés todavía son razonables. Además, Argentina tiene
un bajo nivel de deuda, con lo cual es un buen momento como para poder
aprovecharlo. ¿Cuándo empezaría uno a estar preocupado? Primero, si el Gobierno
a partir del año que viene no da señales más claras a todos los agentes
económicos en términos de las reformas estructurales que ya empezó a esbozar y
el camino de reducción fiscal que este año tuvo que abandonar comience a
profundizarse. Todas las señales que tienen que ver con la mejora de la
eficiencia del sector público, como lo que es el manejo de la obra pública o
con respecto a la baja de subsidios en el sector energético, tienen que ir en
línea con un programa de baja de déficit fiscal. Esa diría que es una buena
señal y ahí uno dejaría de preocuparse. Ahora, si en el año 2017 el Gobierno no
avanza con ninguna baja de subsidios y en 2018 el déficit es mayor que en el
2017, te diría que ahí estamos ante un problema. El problema es que los
mercados también reaccionan a eso. El problema no es cuando tenés una deuda más
del tanto por ciento del PBI, sino cuando el mundo o los inversores te dejan de
creer que vas a hacer los ajustes fiscales y te dejan de prestar. Ese día, lo
que viniste postergando o no pudiste hacer, lamentablemente el mercado te
obliga a hacerlo mucho más en shock. Por eso es importante a partir del año que
viene observar las señales del Gobierno en términos de un programa de reducción
fiscal que sea sustentable políticamente y que le dé certidumbre al mercado con
respecto hacia dónde te dirigís.
—¿Cómo ve los
efectos del triunfo de Donald Trump en los mercados financieros y la Argentina?
—Todavía hay mucha incertidumbre porque no es lo mismo
el Trump candidato que el Trump presidente electo. Cuando uno es candidato, más
por cómo fue la campaña de Trump donde no mostró un programa de gobierno sino que
tomó ciertas consignas muy disruptivas en términos de lo que eran sus
propuestas, lo que uno debería pensar es que claramente habrá un cierto cambio
a nivel internacional. Quizá haya una política fiscal más expansiva y una
política monetaria más restrictiva. Ahora, sí hay que estar atentos y ocupados
en términos de ir monitoreando. Hoy es muy difícil decir si lo que haga Trump
nos va a favorecer o perjudicar. Claramente va a ser distinto y quizás en
algunas cuestiones el balance sea negativo, como la tasa de interés quizá sea
más alta; y quizás en algunas otras cuestiones pueden tener una arista
favorable si aumentan un poco el precio de los commodities. Quizá el dólar se
aprecie y el costo de las monedas empiezan a depreciarse. Todavía hay un poco
de incertidumbre y por eso hay tanta volatilidad en el mercado. Hay que esperar
a los próximos días, faltan 60 días para que asuma. Seguramente las señales más
importantes van a estar cuando conozcamos el gabinete, en especial dos hombres
claves como son el secretario del Tesoro y el secretario de Comercio. Ahí
sabremos un poco hacia dónde va a dirigir su política. A partir de ahí vamos a
poder evaluar con mayor información cuál es el impacto. Claramente va a haber
un cambio porque Estados Unidos va a cambiar su mix de políticas. Nosotros
tenemos que estar atentos para que ese cambio nos perjudique lo menos posible y
nos favorezca lo mayor posible.
—¿Qué
evaluación realiza del endeudamiento que están tomando las provincias? En Entre
Ríos, por ejemplo, el gobernador Gustavo Bordet decidió esperar…
—Sí, es un buen momento para esperar porque estaba
justo el mercado muy volátil. Ahora bien, creo que, como todo, hay que hacer en
algún momento una discusión entre Nación y provincias de una reforma tributaria
más amplia, con ciertos límites de responsabilidad fiscal para el tema de
endeudamiento. Está claro que las provincias este año habían llegado muy
ahogadas. Pero estamos en un momento en que las provincias están recuperando un
porcentaje de coparticipación que habían perdido en los años noventa, y de
alguna manera casi todas van a mejorar su saneamiento fiscal. Por eso, es un
buen momento el año que viene para empezar a dar un debate entre Nación y
provincias de reformas fiscales que empiecen a acotar los grados de libertad en
términos de la presión fiscal que es muy alta y afecta a la actividad y que
vayamos en una paulatina y estable disminución de impuestos distorsivos, en
especial los ingresos brutos. Hay que pensar en un esquema de reemplazo de los
ingresos brutos por otro impuesto.
—Que de hecho
es el impuesto que mayor recaudación significa en Entre Ríos…
—No sólo eso. Es el que mayor ingreso genera y el que
mayor distorsiones provoca en las actividades productivas, porque es de los
impuestos en cascada. Creo que en ese marco también habría que discutir cierto
ordenamiento y responsabilidad en términos de límites de endeudamiento. Si no,
eso puede poner en el mediano plazo en jaque a las cuentas fiscales.
—¿Qué potencialidad
le ve a la Región Centro?
—La Región Centro es una de las regiones en las cuales
el tránsito de productos y comercio internacional es importante. Entre Ríos, en
relación a Córdoba y Santa Fe, ha sido más favorecida en los últimos años con
la obra pública, en especial con lo que fue la Autovía 14 que une con el
Mercosur. Hay que tener una mirada regional para tratar de conectar bien el
corredor bioceánico a partir de las obras. Además, hay que avanzar en obras de
infraestructura en materia de mejoras portuarias y que hagan mucho más
eficiente el comercio internacional.
Una mirada sobre el sector del ladrillo
—¿Qué opinión tiene de los créditos hipotecarios en esta gestión?
—Eso empezó a moverse, aunque son créditos que no
tienen el volumen necesario en función de lo que es la demanda. Hay una gran
demanda insatisfecha de los sectores medios en la Argentina que tienen
capacidad de ahorro, pero en los últimos años no tuvieron posibilidad de acceso
porque no existía el mercado hipotecario. Claramente, una economía estable con
una inflación baja favorece a que el mercado de capitales se amplíe y a la
conformación de préstamos hipotecarios. El sistema que sacó el Banco Central es
un sistema muy interesante, que en la medida que la inflación baje y la
economía se estabilice, le va a permitir perder un poco miedo y va a avanzar.
Pero lo veo el año que viene mucho más dinámico que en este; a partir de que la
inflación empiece a tocar ya un dígito, va a ser un sistema que va a crecer
mucho.
—¿Qué va a traccionar más en 2017, la obra pública o la privada?
—Los dos van a traccionar, porque han tenido un “lag”
importante, en especial toda la obra privada que estaba demorada por lo que fue
el cepo cambiario. Ya todos esos temas se están empezando a volcar. Lo que eran
los grandes proyectos de inversión, que de alguna manera estaban dormidos o en stand
by en los años anteriores, están volviendo a recuperarse. Están viniendo fondos
externos a invertir en las grandes capitales de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos,
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Creo que la obra pública va a tener el mayor
protagonismo, pero la obra privada también se va a movilizar mucho.
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