Ir al contenido principal

Cada 10 paranaenses, cuatro cobran un salario del Estado

El Municipio, la Provincia y la Nación en su conjunto, son el motor de la economía en Paraná. Sobre el total de asalariados en la ciudad, el 40% son empleados públicos. En esta misma línea, de toda la población ocupada, uno de cada tres paranaenses trabaja para el Estado. Las cifras son considerablemente superiores si se las compara con las otras capitales de la Región Centro. De hecho, mientras que el empleo privado en la capital entrerriana se mantuvo estancado en los últimos ocho años, Córdoba y Santa Fe registraron un leve crecimiento.

Nahuel Amore | DOS FLORINES



Que Paraná es una ciudad fundamentalmente de empleados públicos, no es ninguna novedad. Que los comercios viven del sueldo de los estatales, tampoco. El tema, en todo caso, es cómo ha evolucionado en los últimos ocho años el empleo público respecto del privado. Incluso, el análisis más profundo lleva a preguntarse si la falta de nuevos y genuinos puestos de trabajo por fuera de la órbita estatal no responde exclusivamente al movimiento pendular de la economía sino a factores estructurales.
Al respecto, el informe del Centro de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas (Cefce) de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) resulta un tanto inquietante, tanto por los datos como por las conclusiones. Según la publicación, del total de asalariados en la capital provincial, el 40% son empleados públicos. En otras palabras, cuatro de cada 10 paranaenses cobran un salario del Estado, sea municipal, provincial o nacional.
El informe pone sobre la mesa los números oficiales del trabajo registrado en las capitales de las tres provincias que componen la Región Centro. En ese marco, da cuenta que la incidencia del empleo público por sobre el privado es menor en Córdoba y Santa Fe respecto de Paraná, tanto por sus propias estructuras económicas como por las organizaciones administrativas.
El estudio universitario no pone el acento en explicaciones sobre la creación de puestos por parte del Estado y menos aún se plantea si el número de trabajadores se justifica o no. Más bien, el ojo está puesto en el estancamiento de la generación de trabajo en la que sucumbió Paraná. Precisamente, plantea que mientras en esta ciudad hubo una leve retracción en términos netos entre 2008 y 2016, en las otras capitales se registró, al menos, un leve crecimiento.
“La economía paranaense pareciera así tener dificultades para crear y sostener puestos de trabajo en el sector privado, al menos en relación a los aglomerados referidos. Aquí podrían estar incidiendo las características y situaciones propias de los principales sectores de actividad de la ciudad. Tanto la naturaleza de sus actividades como la posible incidencia de la informalidad laboral podrían estar dando cuenta de una menor elasticidad empleo del producto respecto a otros distritos o de un crecimiento menor del nivel de actividad”, advierte el informe.
En esta línea, la conclusión es cuanto menos preocupante. No sólo se remarca que el empleo estatal y el comercial dinamizan la economía de Paraná y que, incluso, el segundo se alimenta del primero a través de “la demanda adicional que representa la mayor proporción de empleo público provincial y nacional en la capital respecto del resto de la provincia”. Además, hace un llamado de atención a la falta de perspectivas para generar trabajo privado, ya no producto de la recesión, sino por “problemas o dinámicas más generales, incluso tal vez de orden estructural”.

EMPLEO PÚBLICO. De acuerdo a los datos de los conglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto de Estadística y Censos (Indec) actualizados hasta el segundo trimestre de 2016, en la capital entrerriana y zonas adyacentes el 31,3% de la población ocupada trabaja en el Estado, lo cual representa a unas 27.409 personas. Es decir, una de cada tres personas ocupadas en Paraná trabaja en el Estado.
Por su parte, en el Gran Córdoba el porcentaje de ocupación en el Estado asciende al 12,8% -sobre un total de 632.746 personas ocupadas-, mientras que en Gran Santa Fe el dato alcanza al 22,3% -sobre una base de 200.444 personas ocupadas-. De esta manera, el informe señala que en Paraná el empleo público es un 40% superior al de Santa Fe y un 144% mayor al de Córdoba.
Por cierto, el estudio aclara que en el caso de la provincia de Santa Fe es Rosario la localidad de mayor peso y no es la capital, en la cual el empleo público rosarino sólo representa el 10,6% del total. Además, se compara a Paraná con Concordia por ser el segundo municipio entrerriano en cantidad de habitantes. En ese cotejo, la capital tiene un 49% más de empleados públicos que esa localidad de la costa del Uruguay.
Por otra parte, el informe compara en términos porcentuales las ramas de la actividad que generan ocupación en los tres aglomerados propuestos. Según siempre la información de la Encuesta Permanente de Hogares para 2016, el 51,4% de la población ocupada en Paraná trabaja en los sectores de comercio, servicios de administración pública, salud y educación, mientras que apenas el 18,1% de los ocupados lo hace en la industria. Por cierto, este último punto incluye manufacturas, construcción y provisión de electricidad, gas y agua.
En relación a esto último y a los efectos comparativos, el estudio asegura que en Córdoba el comercio y los servicios públicos mencionados absorben sólo el 37,3% de los ocupados, mientras que la industria emplea el 24,4%. En tanto, en Santa Fe trabajan en la industria el 22,5% del total de ocupados, mientras que el 47,6% lo hace en los servicios detallados.

EMPLEO PRIVADO. El Centro de Estudios la evolución del empleo privado de uno de los puntos preocupantes en la situación laboral paranaense. En este caso, la información muestra que en Paraná el empleo privado registrado en términos netos –teniendo en cuenta las altas y bajas– no ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos ocho años, sino que por el contrario, se ha mantenido relativamente estancado e incluso ha disminuido en 2016.
Según datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo de la Nación, entre 2008 y 2016 el empleo privado registrado cayó a una tasa anual del 0,2% en el Gran Paraná. Siguiendo con la misma línea de tiempo, en Santa Fe sí hubo un crecimiento promedio del 2% anual, mientras que en Córdoba fue del 1,4%. Incluso, la situación de la capital entrerriana es preocupante porque la línea está por debajo del promedio nacional. Concretamente, en el conjunto de aglomerados urbanos del país aumentó al 0,5% anual.
Por otra parte, el informe explica qué sucedió en los últimos meses para que descendiera el nivel de trabajo privado. “La caída del empleo registrado en el año 2016 se explica principalmente por el comportamiento del sector de la construcción, que adquirió una importancia creciente en los últimos años, y que es altamente sensible a la actividad económica”, expresa.
En este sentido, según los datos del EIL que cita el estudio, el empleo en la construcción cayó un 34,4% en el Gran Paraná (tercer trimestre de 2016 respecto de igual período del 2015), mientras que en Córdoba se redujo solamente un 4,1% y en Santa Fe un 11,3%.


Los excedentes del gasto público en Paraná, se vuelcan en los comercios
El informe del Centro de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas (Cefce) de la UNER explica de manera técnica por qué el comercio se alimenta del Estado en Paraná. Básicamente, porque los excedentes del gasto público que hace el Estado provincial y nacional en términos de sueldos se vuelcan al sector comercial:
“Los datos del Censo 2010 para la provincia de Entre Ríos permiten esbozar una hipótesis de suma relevancia sobre la situación laboral de la capital: en el municipio de Paraná vivía en ese año el 20,1% de los entrerrianos (247.863 personas), pero la ciudad concentraba el
28,4% del empleo público generado por el Estado nacional y provincial en todo el territorio entrerriano. A su vez, la participación de Paraná en la ocupación privada total de la provincia representaba sólo el 18,9%. Finalmente, dentro del trabajo privado, el aporte paranaense al empleo manufacturero entrerriano apenas alcanzaba el 11%, mientras que Paraná contribuía un
26% a la ocupación comercial. Ello estaría dando cuenta de que la capital entrerriana recibe un diferencial del gasto público en remuneraciones del Estado nacional y provincial que se ejecuta en la localidad, situación que le permitiría sostener un nivel de empleo comercial superior al promedio, más allá del mayor tamaño relativo de su población. Vale decir, Paraná recibe una demanda adicional creada por el gasto público vinculado al funcionamiento de los organismos estatales provinciales y nacionales en la capital. Haciendo una estimación global y aproximada, a precios de 2016, se trataría de unos $2.000 millones anuales que se estarían gastando en Paraná por el sólo hecho de concentrar una mayor proporción del empleo público provincial y nacional, es decir, por su condición de capital”.


El empleo con indicador de la dinámica de la economía
El informe del Cefce dedica un par de párrafos introductorios para explicar la importancia que tiene medir la evolución del empleo en una sociedad. Elementalmente, señala que se constituye en un indicador relevante sobre el estado de la economía y las perspectivas que se pueden plantear en el corto plazo.
Generalmente, la relación entre la tasa de crecimiento del índice de actividad económica y la tasa de variación del empleo privado muestra una correlación. Es decir, el empleo acompaña en términos generales el ciclo económico. Si la economía se expande, el trabajo registrado también lo hace; y si la economía se contrae, en una medida similar lo hará el empleo.
El dato no es menor, ya que es parte de las lecturas que realizan las empresas en todos los ciclos económicos. Cuando los privados contratan nuevos trabajadores, dice el informe, es porque deben atender una demanda creciente y/o porque tienen expectativas de una mejora en su actividad particular. En cambio, no suelen darse nuevas contrataciones de empleo privado cuando las ventas caen o las proyecciones de actividad resultan negativas.

Sin embargo, cuando la generación de empleo no acompaña la tendencia del nivel de actividad, es porque se advierten problemas de otra naturaleza. En este sentido es por donde se cuestiona el final de la publicación, cuando deja planteada la duda de si hay cuestiones estructurales que impiden la creación de nuevos puestos de trabajo en Paraná, independientemente de la actividad económica. En todo caso, claro está, oportuna es la apertura a un análisis y discusión más profundos sobre la ocupación en la capital provincial.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Soledad Barruti: “El daño cultural que hace este modelo es el que más me preocupa”

La periodista que escribió Malcomidos regresó a Entre Ríos, el primer y último punto de un largo recorrido en el que trazó las zonas oscuras de la industria alimentaria argentina de las últimas décadas. En diálogo con Dos Florines, la escritora remarcó los acentuados cambios producidos en los pueblos de la provincia emblema del sector avícola. Además, reflexionó sobre el sistema político y económico nacional, el rol de las grandes empresas, los intereses que se ponen en juego y sus distintas miradas sobre el futuro. Nahuel Amore | Dos Florines Soledad Barruti presentó su libro en Paraná el pasado 19 de junio. Si el sabor, el olor, la textura, el color y el tamaño del pollo de su abuela eran diferentes en relación a los que siempre cocinó para su familia, ello se constituía como un punto de partida para pensar qué comemos los argentinos. Por este motivo, Entre Ríos era el lugar donde debía iniciar su investigación sobre la industria alimentaria nacional, en tanto se trata de la ...

El arroz de Entre Ríos vivió un año con números en rojo

Los productores e industriales del sector arrocero en la provincia advirtieron que este año los costos se fueron por las nubes y que muchos trabajaron a pérdida, a pesar de que el precio internacional mejoró y las exportaciones repuntaron. En diálogo con Dos Florines, Jorge Paoloni (Fedenar) y Federico Gadea (Ciaer), detallaron los factores que jugaron en contra durante la campaña pasada y advierten que hay pocas expectativas de mejorar en el corto plazo. Nahuel Amore | DOS FLORINES El sector arrocero de la provincia no viene atravesando un buen momento desde hace unos años y 2016 no fue la excepción. Incluso, lejos de repuntar con la mejora de los precios internacionales y las ventas al exterior, los números se pusieron más rojos e incluso a muchos se les tornó difícil permanecer en la actividad. Según dicen, los costos siempre estuvieron por encima y se sumó una campaña azotada por los temporales. “Fue un año muy difícil para el sector arrocero. Todos trabajaron a pé...