Néstor Loggio es el hombre que designó Gustavo Bordet
con la consigna de generar las estrategias necesarias que permitan reimpulsar
la venta de productos entrerrianos al exterior, ante un contexto adverso desde
donde se lo mire. “Si no tenemos esta política agresiva de exportaciones, se
nos va a achicar la empleabilidad en la provincia”, aseguró el secretario de
Comercio de Entre Ríos en una entrevista exclusiva con Dos Florines. Además, el
funcionario dejó en claro su postura respecto de las políticas de Mauricio
Macri en la materia y brindó un análisis respecto del escenario internacional.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
La caída del volumen de exportaciones de productos
entrerrianos se acentuó desde hace tres años. El pico máximo se logró en 2012,
cuando la provincia generó 1.994 millones de dólares. Sin embargo, desde
entonces no paró de bajar. Tal como dio cuenta DOS FLORINES en la edición
anterior, ya para 2015 se vendieron al exterior por 1.276 millones de billetes
verdes, lo cual provocó además una pérdida de la participación de Entre Ríos en
el total nacional.
Con este panorama se encontró Gustavo Bordet en materia
de comercio exterior. Por ello, y ante un contexto interno y externo complejo y
adverso, las fichas están puestas en las políticas estratégicas que se generen
a través de la Secretaría de Comercio de la provincia. Allí, claro está, el
hombre clave es Néstor Loggio, el funcionario que se hizo cargo del área y que llegó
de la mano del gobernador por ser parte de su equipo cuando era intendente de
Concordia.
Loggio conoce de cerca, fundamentalmente, las
economías regionales de la costa del Uruguay que, a diferencia de las
exportaciones de granos, se constituyen en el sustento de miles de familias. En
este marco, su visión va más allá de lo estrictamente económico y deja en claro
que detrás de la producción y comercialización al exterior está la generación
de empleo. “Si nosotros no tenemos esta política agresiva de exportaciones, se
nos va a achicar la empleabilidad en la provincia”, remarcó, en diálogo con DOS
FLORINES.
En un mano a mano exclusivo, Loggio fue concreto y no dejó
titubeos sobre su visión respecto de las políticas de Mauricio Macri, a pesar
de que su tutor político se muestre cercano al Gobierno nacional. Cuestionó la
quita de retenciones a los sectores exportadores más concentrados, advirtió
sobre las consecuencias de la apertura económica y la devaluación, además de
que puso en dudas la llegada de inversiones a la Argentina.
—¿Qué
evaluación hace de las primeras políticas de gestión que están encarando con
Gustavo Bordet en materia de comercio exterior?
—La política de relaciones económicas exteriores que
tiene nuestra provincia es muy agresiva, sobre todo en las ferias tradicionales
internacionales. Este año la provincia participó en Berlín, Doha, Shanghái,
Moscú, acompañando a las compañías más importantes que son naturalmente
exportadoras, tanto de la cadena avícola, láctea, citrícola, como arandanera; la
cadena cerealera no porque tiene estructuras propias de comercialización. A
eso, el gobernador Bordet ha planteado sumarle una actitud también muy agresiva
en lo que hace a todo lo que es el área Mercosur y las exportaciones pymes. No
sólo estamos trabajando para las pymes que ya hicieron su exportación, sino
también para la primera exportación. Esto tiene que ver, por un lado, con una
mirada y de gestión del Estado, pero por otro lado, por una necesidad
imperiosa, porque el mercado interno se está achicando. Este es un dato de la
realidad. La política macroeconómica es recesiva. Al reducirse el valor de los
salarios, el mercado tiende a achicarse.
—El mercado
interno está en retracción, fundamentalmente desde hace doce meses, pero las
exportaciones de Entre Ríos vienen en caída desde hace tres años y los números
lo marcan…
—Eso tiene que ver con una crisis en el mundo a partir
del 2008. La crisis internacional, que arrancó con las hipotecas subprime en
Estados Unidos, empezó a generar una debacle en el consumo mundial, porque se
privilegia claramente el sistema financiero por el sistema productivo. Estados
Unidos invirtió 800 mil millones de dólares para salvar el sistema financiero,
pero jamás se le ocurriría invertir ese dinero para los sectores productivos.
—¿Qué análisis
actualizado hace de esa crisis, principalmente en el impacto sobre Entre Ríos?
—El bloque dominante a nivel mundial tiene una crisis
de sobreproducción en este momento y nosotros estamos inmersos. La
globalización nos impacta y en esas relaciones tenemos que disputar mercados.
Entonces, la decisión del gobernador es salir agresivamente, permanentemente.
Hemos recorrido los países del Mercosur. Estuvimos en Bolivia con 15 empresas
entrerrianas, ayudándolas a abrir mercados, a encontrar nuevos lugares de
comercialización de los productos, porque si nosotros no tenemos esta política
agresiva de exportaciones, se nos va a achicar la empleabilidad en la
provincia.
—¿Qué
respuestas están generando para las principales economías regionales de la
provincia que reclaman medidas desde hace un largo tiempo?
—Son diferentes, no son todas iguales. Voy a hablar de
dos economías regionales que conozco muy bien porque soy de allí: la
citricultura y el arándano. Por un lado, el arándano es un commodity que se
exporta en un 95%, que tiene una presencia en el mercado mundial muy importante
porque tenemos una altísima calidad y competitividad. Me animo que a decir que
la producción de arándanos de la región de Salto Grande es igual o mejor que
las mejores del mundo, en tecnología, en variedades, en innovación. Pero ese
sector productivo, no necesita del Estado. El Estado está acompañándolo, en
todo caso, por situaciones muy puntuales. Por ejemplo, ellos quieren abrir el
mercado de China, entonces ahí está el Estado entrerriano trabajando junto a la
embajada argentina, para abrir ese mercado en 2017. Pero no requieren apoyo
financiero del Estado. Por otro lado, la citricultura es totalmente distinta.
Es un commodity diferencial que requiere del acompañamiento del Estado, porque
hay productores muy pequeños. El 50% de los 1.950 productores que hay en Entre
Ríos, tiene entre 0 y 15 hectáreas. Estamos hablando de familias productoras,
que no tienen espalda financiera. Ante cualquier problema, como la caída de
granizo, si el Estado no los ayuda a recomponer el capital, no pueden hacer
frente a la campaña que viene. La citricultura, además, da empleo directo a
20.000 personas en Entre Ríos. Entonces, el Estado no puede estar ajeno a esa
economía regional tan importante. En síntesis, así como tenemos economías que
caminan solas, hay economías que necesitan el acompañamiento del Estado.
—Brasil siempre
fue socio estratégico de Argentina, ¿cómo está hoy la relación con Entre Ríos?
—Estamos trabajando mucho en eso. El gobernador nos ha
pedido que le pongamos especial atención al tema Brasil, sobre todo en el
sector citrícola, porque es un cliente extraordinario potencial, que hoy no
compra citrus en la Argentina pero sí al Uruguay. Estamos trabajando también
muy fuente con la embajada en Brasil, para lograr que el año que viene se abra
ese mercado. También nos planteó el gobernador que trabajemos para que el año
que viene tengamos en Brasil una misión multipropósito como la que hemos estado
teniendo en Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia.
—¿Qué opina de
las políticas del Gobierno de Mauricio Macri en materia de exportaciones?
—Hay algunas políticas que las miro positivamente y a
otras no. Las positivas, haber eliminado las retenciones a las economías
regionales. Ese es un planteo que nosotros cuando estábamos en el Gobierno de
Concordia con el intendente Bordet, planteamos permanentemente: la necesidad de
que las economías regionales, con mano de obra intensiva como la citricultura,
no tuvieran retenciones. Parecía absurdo que semejante actividad económica estuviera
castigada con un impuesto a las exportaciones. Ahora, nos parece un desacierto
muy grande quitarle las retenciones a los pools de siembra o a las mineras, que
son extractivas, conglomerados multinacionales y que necesariamente deben
ayudar a financiar al Estado para que cumpla el rol de freno y contrapeso entre
los sectores dominantes y populares. Por ello, cuando el Estado se desfinancia
a partir de eliminar las retenciones a los pools de siembra y al sector minero,
además de la retracción económica como hay en el mundo en estos momentos, el Estado
se financia con deuda. Macri tuvo la suerte de encontrar un país absolutamente
desendeudado, que le está permitiendo tomar deuda: ya lleva más de 35 mil
millones de dólares en 10 meses de gestión. No puede el Estado estar
financiándose permanentemente con deuda.
—¿Preocupan las
importaciones?
—Mucho. ¿Por qué a los argentinos nos cuesta tanto
entrar en el mercado norteamericano y no podemos vender cítricos hace 20 años
en Estados Unidos? Porque los productores norteamericanos hacen lobby para que
no entre el citrus nuestro. Nosotros somos muy competitivos y tenemos calidad
superior a la de ellos. Entonces, hacen que el Estado norteamericano ponga
frenos a los productos que van a competir. Creo que el Estado, en cualquier
lugar del mundo, juega un rol muy decisivo en la defensa del interés nacional.
Me parece que el ingreso de productos está dañando nuestra productividad y
directamente daña la empleabilidad. Si entran pollos a la Argentina de Dinamarca
o Brasil; si entran cítricos de España o cualquier otro lugar del mundo; lo que
está haciendo es dañando la generación de empleo en nuestro país.
—¿Cómo ve la
política cambiaria del Gobierno de Cambiemos?
—La devaluación es un tema que existe en la Argentina
desde que fue derrocado (Juan Domingo) Perón en el 1955. Es decir,
lamentablemente tenemos atada nuestra economía al dólar y las devaluaciones
impactan fuertemente sobre el nivel de actividad y, fundamentalmente, sobre los
precios y los salarios. Cada devaluación trae arrastrado un aumento
generalizado de precios y obviamente los salarios pierden en relación a eso.
Creo que el Gobierno, en la devaluación que llevó el dólar a 16 pesos, lo que
generó fue una transferencia clara de recursos, de los más pobres a los más
ricos.
La mirada de Entre Ríos sobre las inversiones extranjeras directas
Néstor Loggio, secretario de Comercio de Entre Ríos,
disertó el martes pasado en la Escuela República de Chile de Paraná, en el
marco de una actividad convocada por la Secretaría de Extensión Universitaria
de la Facultad de Ciencias de la Gestión de la Universidad Autónoma de Entre
Ríos (Uader). En ese contexto, el funcionario de Gustavo Bordet realizó un
análisis sobre la importancia de las inversiones extranjeras directas (IED) en
la provincia, aunque planteó reparos sobre el rol del Estado para establecer
las condiciones.
“Las IED son los excedentes que tienen los grupos
monopólicos y oligopólicos internacionales, que los van invirtiendo en
distintos lugares del mundo, en función de la coyuntura internacional. Los
capitales entran y salen”, definió Loggio, que realizó una introducción sobre
el capitalismo y el crecimiento de la Argentina, desde su mirada como docente.
En esta línea, reconoció que este tipo de inversiones fueron clave en el
surgimiento de la Nación, fundamentalmente de la mano de los ingleses a través
de los ferrocarriles y puertos.
De todos modos, advirtió que con el correr del tiempo,
tales estructuras contribuyeron a la construcción de la macrocefalia de Buenos
Aires, que aún observa por estos días, por ejemplo, cuando los productos
entrerrianos son más baratos exportar desde el puerto porteño que los propios.
En este sentido, incluso, planteó la importancia del Estado en otros aspectos
clave que la inversión extranjera no hizo. “Del otro lado de la balanza tenemos
que analizar con qué inversiones se hicieron las escuelas, los hospitales, las
viviendas, las universidades. Todo esto, fue con ahorro argentino, no fue una
IED”, señaló.
Sin dudas, este primer análisis le dio pie a Loggio
para cuestionar la promesa de la “lluvia de inversiones” de Mauricio Macri. “El
canto de sirena de que vamos a resolver los problemas del país con las IED -como
dijo el presidente Macri, que están esperando en Ezeiza para aterrizar las IED-,
es inexistente”, cuestionó el funcionario provincial. Además, agregó: “En los
10 meses de gestión del presidente Macri, ingresó a la Argentina en materia de
IED 1.650 millones de dólares. Pero se fueron a las casas matrices de las
multinacionales 1.950 millones de dólares: saldo negativo de 300 millones de
dólares”.
Desde esta perspectiva, Loggio reconoció que en Entre
Ríos hay inversiones extranjeras. Para ello, puso como ejemplos los sectores
foresto industrial y arandanero, que incluso permiten generar trabajo genuino
para las familias de la Región. De todos modos, advirtió: “Nosotros no tenemos
que ver la dicotomía entre las IED y la inversión nacional. El tema de fondo es
qué hace el Estado, qué rol juega. Bienvenidas las IED, pero el Estado debe
poner condiciones”.
En esta misma línea,
Loggio planteó: “El Estado debe decir en qué sectores es necesario intervenir
para que las IED hagan su aporte; qué condiciones genero para entusiasmar al
inversor extranjero a venir acá a depositar los recursos y generar renta”. “Vienen
a invertir para llevarse la plata. No está mal, esto es el sistema capitalista.
Lo que está mal es que nosotros no les pongamos reglas de juego, que hagan con
nosotros lo que quieran y que traigan 100 y se lleven 1.000”, concluyó.
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