Nuevos conceptos, nuevas miradas, son los que se
propusieron en la 1° Jornada de Innovación Empresaria que se llevó a cabo en
Paraná el viernes pasado y organizó Kutsche Formación & Coaching Litoral.
Diferentes profesionales de la región pusieron sobre la mesa los enfoques de
aquellas disciplinas que permiten pensar a las organizaciones desde
perspectivas diferentes a las tradicionales. Aprendizaje organizacional,
tendencias motivacionales, oratoria consciente y competencias conversacionales,
fueron los ejes transversales.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
Aprendizaje organizacional
Estefanía Gelroth y Marcelo Agolti expusieron sobre el
Aprendizaje organizacional. Para ello, primero propusieron desglosar el
concepto. En este sentido, por un lado, definieron al aprendizaje como esa
“capacidad para realizar acciones diferentes”, como aquella capacidad de acción
que puedo volver a hacer una y otra vez. Pero para ello, sostuvo Gelroth, deben
ser acciones efectivas, autónomas y en forma recurrente.
Por otro lado, a la hora de pensar dicho concepto en
las organizaciones, propusieron una definición clave que realiza Peter Senge,
autor de La Quinta Disciplina. “El aprendizaje organizacional significa
someterse a la prueba continua de la experiencia, y transformar esa experiencia
en un conocimiento que sea accesible a toda la organización, y pertinente a su
propósito central”.
Siguiendo con esta línea, Gelroth aseguró que cuatro
son las preguntas que todos los integrantes deben hacerse en una organización
para confirmar si hay aprendizaje. ¿Se verifica la experiencia? ¿Generan
conocimiento? ¿Es compartida esa experiencia? ¿Es pertinente? Al respecto,
destacó que realizarse nuevas preguntas constantemente es clave para encontrar
nuevas miradas a una misma cosa. Señaló, además, que en este contexto también
es necesario el aprendizaje individual. “Individuos que aprenden son
organizaciones que aprenden”, afirmó.
Agolti propuso pensar cómo se relaciona este concepto
central con la innovación. Desde esta perspectivas, indicó que “la innovación
es consecuencia del aprendizaje organizacional”, a partir de la creación de
“las condiciones de aprendizaje”. Para el profesional, sólo hay innovación si
hay aprendizaje. De lo contrario, explicó, sólo hay cambio.
Por otra parte, los expositores propusieron cuatro
prácticas dialógicas para lograr este proceso. Primero, suspender los juicios,
es decir, dudar del punto de vista de cada uno. Segundo, dar voz, a saber,
decir lo que hay que decir y tomar postura sobre los hechos. Tercero, escuchar;
no imponer nuestro punto de vista por sobre los demás. Y cuarto, respetar, en
línea con posibilitar con el otro el diálogo ida y vuelta.
Finalmente, Golti dejó en claro una serie de
conclusiones y reflexiones finales. Planteó, entre otras cuestiones, que cuando
aparece el poder y el dinero en juego, es difícil suspender las convicciones.
Además, que en los procesos de aprendizaje solemos seleccionar aquellos que
ratifica nuestro punto de vista. “Somos extremadamente torpes para aprender”,
remarcó. Por esto, propuso generar un espacio de diálogo para empezar los
procesos de aprendizaje.
Tendencias motivacionales
Germán Balante dejó en claro que la pregunta clave en
la Programación Neurolingüística vinculada a empresas no sólo es el cómo, sino
precisamente, ¿cómo liderar personas a partir de las tendencias motivacionales
que presenta cada uno? Al respecto, sostuvo que liderar las acciones de un
equipo depende del resultado de un complejo juego de fuerzas. Para ello,
planteó tres puntos clave: tener una clara representación de la meta que
alcanzar; tener flexibilidad de comportamiento; y finalmente, tener capacidad
de observación.
Para pensar en las tendencias motivacionales, Balante
expuso sobre los metaprogramas, es decir, “aquellos programas fuertemente
arraigados que filtran la experiencia determinando nuestros intereses y
tendencias motivacionales”. En simples palabras, todos vemos cosas distintas.
El primero de estos programas es el clásico sistema
visual, auditivo y kinestésico, a través del cual las personas desarrollan uno
de los sentidos por encima de otro y eso los motiva a tomar decisiones o
realizar acciones. Mediante una interacción con el público propuso pensarse a
cada uno dentro de ese sistema e instó a utilizarlo para mejorar diálogos,
ventas, entre otras cuestiones.
El segundo metaprograma es el tamaño de cuadro.
Balante señaló que hay personas que procesan en términos generales, mientras
que otras lo hacen en específico. Es decir, por un lado están los que hacen
generalizaciones, planifican y desarrollan estrategias globales, mientras que
por otro lado hay quienes se detienen en las cuestiones específicas, en la toma
secuencial y atienden los detalles.
El tercer punto es el que define el proceso. Al
respecto, indicó que están los que piensan en términos de procedimientos
establecidos y se centran en el cómo hacer determinada acción, mientras que a
la inversa se encuentran los que lo hacen en opciones, son más abiertos y
exploran las alternativas.
El cuarto está vinculado a las relaciones, aclaró
Balante. Por un lado, están los igualadores, que están motivados por
similitudes y perciben lo parecido. Por otro, están los diferenciadores, que
buscan las diferencias, las anomalías, los desacuerdos.
El quinto metaprograma es en término de dirección.
Aquí, “acercarse a” se opone de “alejarse de”. En otras palabras, mientras uno
está motivado por el desafío, el logro y funciona con sistemas de recompensas
sabiendo lo que quiere; el otro discierne lo que debe ser eliminado, evitado o
corregido, sabiendo lo que quiere evitar.
El sexto esquema es a partir del marco de referencia.
Será interno cuando es motivado por evidencias, procesos estándares propios y
es autorreferencial. En tanto, será externo cuando prefiere ser monitoreado y
establece un feedback permanente, es flexible y sabe escuchar.
Finalmente, el séptimo es a partir de la jerarquía de
valores. En términos de afiliación, las personas priorizan la cohesión del
grupo. En términos de poder, los sujetos priorizan la jerarquía. En tanto, en
términos de logro, las personas priorizan la concreción de las metas.
Oratoria consciente
A través de una videoconferencia grabada, Ariel
Goldvarg propuso reflexionar sobre el cómo comunicamos en las organizaciones,
en pos de mejorar nuestro desarrollo personal y la eficacia empresarial. Al
respecto, hizo hincapié en “crear experiencias de construcción conjunta con el
otro”. Para ello, señaló, es durante la oratoria que “tenemos el privilegio de
entrar en la mente del otro”.
Precisamente, Goldvarg entiende a la oratoria como un
proceso de comunicación y construcción conjunta. En tanto, planteó a la
consciencia en términos de registro. “Sobre lo que registro, puedo actuar”,
afirmó. Con esto, sostuvo, el objetivo es “ampliar la capacidad de registro”, a
través de varios niveles de consciencia.
Sobre este último punto, el profesional no sólo
destacó que es importante pensar en el qué decir y cómo decirlo, teniendo en
cuenta una serie de recursos con los cuales uno cuenta, sino fundamentalmente
en qué contexto es que uno se expresa. Para Goldvarg, cuando uno no es
consciente sobre el contexto, “es poco probable establecer un grado de
conexión” con el público. Detalló que este punto se refiere no sólo a lo
ambiental, es decir, el lugar, la hora, el día, etcétera; sino también la
disposición del público en términos de ánimos.
Durante su oratoria, valga la especificidad de la
palabra, Goldvarg añadió una cuarta dimensión, a través de la cual instó a
reflexionar sobre “quién estoy siendo yo”. El profesional subrayó que esto es
clave en el momento de construcción colectiva, sobre todo para tener una
conexión de manera genuina, auténtica.
El expositor indicó que estamos en permanente oratoria
y de manera diferente cuando se habla a clientes, jefes o la propia familia.
Instó, en este sentido,, a ser conscientes de cada uno de dichos contextos para
mejorar esa construcción con el otro.
“Los espacios de oratoria también son de
transformación. Todos tenemos algo para trabajar al momento de pararse en
público”, agregó por otro lado. Al respecto, explicó que durante la oratoria se
produce un espacio de transformación constante, de uno y del otro.
Asimismo, para quienes tienen temores de pararse
frente al público, sea cual fuere su naturaleza, Goldvarg propuso “adueñarse
del metro cuadrado de conocimiento”. Es decir, hizo hincapié en que cada uno se
sienta seguro de lo que sabe. Haciendo analogía, remarcó que cada uno sabe
sobre su metro cuadrado y no sobre la hectárea.
Finalmente, desde esta mirada, incluso, dijo que
siempre hay algo nuevo para decir, más allá de que el tema haya sido expuesto
mil veces. Lo que cambia, remarcó, “es el goce de la experiencia del aquí y
ahora”. Instó, por lo tanto, a “ser consciente de la experiencia compartida”.
Competencias conversacionales
Damiana Urruzola aseguró que “todo lo que nos mueve
pasa por las conversaciones”. En otras palabras, citando a Humberto Maturana,
sostuvo que “todo vivir humano ocurre en conversaciones y es en ese espacio
donde se crea la realidad en que vivimos”.
Para la profesional, las conversaciones posibilitan
resolver conflictos, intervenir allí y mejorar, encontrar soluciones y buscar
alternativas. En este sentido, aclaró que el coach no interviene en las
relaciones, sino en el espacio conversacional donde se producen los conflictos.
Desde este punto de vista, Urruzola considera que una
organización es una red de conversaciones. Y a la hora de pensar en el concepto
central de su perspectiva, planteó que conversar no es solamente hablar, sino
además, saber escuchar, entendida esta acción como poner el oído, oír e
interpretar a la vez.
En esta misma línea, otro de los puntos que planteó la
expositora es que “el nivel de nuestras conversaciones nos marcan el nivel de
las relaciones”. Y esto, a su vez, indicó, “pone de relieve el tipo de relación
que hay” entre las personas. “Vivimos el mundo a partir de nuestras
conversaciones”, remarcó.
Desde su perspectiva de análisis, Urruzola distinguió
dos tipos de conversaciones. Por un lado está la privada, a través de la cual
hablamos con nosotros mismos y, por otro lado, está la pública, que es la que
manifestamos hacia los demás. En este sentido, instó a que exista una
congruencia entre ambas a la hora de conversar.
Durante su exposición, la disertante hizo hincapié en
la capacidad de escucha que deben tener las personas, de apertura hacia el otro
y de poder generar acciones de manera congruente con lo que pensamos. Ser,
hacer y sentir deben estar alineados, resumió. “Al poder lo generamos nosotros
mismos”, añadió.
Asimismo, en el
contexto de las organizaciones, la profesional instó a desarrollar una serie de
competencias conversacionales, en pos de reforzar el liderazgo y tener un buen
equipo de trabajo. Sobre este concepto, señaló que implica tener poder como
capacidad de acción efectiva. Finalmente, resaltó que este proceso, para
resultar efectivo, debe estar atravesado por las 5C: complementariedad,
coordinación, comunicación, compromiso y confianza.
Comentarios
Publicar un comentario