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Inédito caso: un empresario de Paraná convoca a unirse contra juicios laborales

“Se mató a la gallina de los huevos de oro, porque sin patrón no hay peón”, asegura Elías Argentino López, dueño de una carpintería, que decidió apelar un fallo adverso. En diálogo con Dos Florines, apuntó contra la legislación de los contratos de trabajo y los derechos de los empleados y además analizó cómo impacta de manera diferente en las pymes respecto de las grandes firmas. “Un juicio a nosotros nos mata”, reconoce. Para que ello no termine en una mera queja, decidió convocar a otras pequeñas y medianas empresas de la ciudad para debatir sobre el tema. “Esta es la punta de iceberg”, advierte.

Nahuel Amore | DOS FLORINES

La Argentina ha estado permanentemente a la vanguardia con las conquistas sociales y laborales, no sólo en el contexto de la América Latina, sino también del mundo capitalista. Desde la década de 1940, principalmente, y ante un escenario económico y productivo signado por las grandes masas de obreros, se crearon una serie de marcos normativos en respaldo de los trabajadores.
Salarios, vacaciones pagas, aguinaldos, condiciones laborales dignas, licencias por enfermedad, jornadas de descanso, acceso a una cobertura social, entre muchas otras, son parte de luchas ganadas por los laburantes. Sin embargo, varios han sido los intentos sistemáticos e históricos por vulnerarlos y “flexibilizarlos”, fundamentalmente desde que el neoliberalismo se instauró en el país.
Ante un nuevo contexto político y económico en la Argentina, el tema vuelve a reflotar. Esta vez, un empresario paranaense decidió publicar una solicitada, plantear su mirada crítica respecto de la Ley de Contrato de Trabajo vigente y convocar a sus pares para rebelarse contra los juicios laborales que, según dice, “los está matando”. “Si uno mira la ley, cualquiera, ya sea un peón o un estudiante, va a ver que es un disparate”, sostiene, en diálogo con DOS FLORINES.
Su nombre es Elías Argentino López, dueño de una carpintería en la capital provincial, quien fue denunciado por un empleado que contrató en julio de 2009. Tras recibir un fallo adverso de María Alejandra Abud, del Juzgado Laboral Nº 4 de Paraná, decidió apelar. Pero lo más llamativo es que mientras se desarrolla la segunda instancia judicial, convocó a un encuentro el viernes pasado con empresarios y comerciantes de la ciudad para debatir sobre lo que considera una problemática de los juicios laborales que atenta contra la sustentabilidad de las pequeñas y medianas industrias.
Ciertamente, las pymes son las principales fuentes generadoras de trabajo. Sin embargo, López señala que la ley está hecha para los trabajadores y que los empleadores como él han quedado desprotegidos. Advierte que la falta de oportunidades laborales actuales, en un contexto de desocupación y despidos, también se da por los costos globales que les representa a las pymes tomar personal. “Se mató a la gallina de los huevos de oro, porque sin patrón no hay peón”, opina. Por ello, se propuso que su caso no pase desapercibido y sea “la punta de iceberg” para un cambio al respecto a nivel local.

¿Qué lo motivó a convocar a otros empresarios y comerciantes de la ciudad para debatir sobre los juicios laborales?
—Esto es a raíz de sucesivos fallos adversos en la cuestión laboral que nos han prácticamente desanimado y nos obligan a trabajar en familia.

¿Qué critica puntualmente?
—Esto se ha convertido en una industria del juicio. Las leyes laborales le dan sombra para que se cobijen los jueces debajo de ciertos artículos que pueden dejar dudas y son siempre a favor del obrero. Se ha matado a la gallina de los huevos de oro, porque sin patrón no hay peón. Ahora andan mendigando trabajo, pero mataron al patrón, gracias a la ley de trabajo tan absurda que fue hecha en los tiempos de Perón, donde el obrero era sobreprotegido. Pero aparte, los abogados son deshonestos y los jueces miran para otro lado.

¿Cuántos juicios perdió?
—He tenido como cuatro juicios de este tipo. Son todas personas que nosotros necesitamos de peones y andan siempre necesitando un trabajo. Pero apenas pueden afirmarse y gracias a los abogados que enseguida los llaman…

¿Y en este último juicio recién apeló?
—Sí. Gracias a que tengo los bienes en condiciones y todos los impuestos pagados al día, he podido apelar, porque con cinco días no se puede hacer milagros. Es el tiempo que me dieron para apelar. Para respaldar, necesitás tener una propiedad para poner en garantía, para que cubra el monto del juicio perdido en primera instancia. Yo puse esta propiedad, esta carpintería; mientras que el empleado, si quiere apelar, no necesita poner nada. Es muy despareja la ley. Si yo no hubiera tenido esto en condiciones, ya hubiera perdido directamente.

¿Cuánto le cuesta el juicio de primera instancia?
—La pérdida en su momento era de 200 mil pesos. Hemos apelado porque nos creemos en derecho total. Hemos recurrido y vamos a seguir recurriendo a todos los niveles. Este es un puntapié, por eso yo los invité a todos los otros. Tengo muchos llamados de gente afectada de la misma manera, que dicen que les pasó lo mismo.

Y por eso convoca a rebelarse contra el sistema…
—Siempre tiene que pagar todo el patrón y así han terminado con los patrones. A esto lo dice cualquiera que tiene alguna industria o un comercio. Dicen que no quieren poner gente porque no hay liberad de contratación. Este es un costo tremendo que ha llevado a cerrar las puertas a gran parte de la pequeña industria; a los más pequeños sobre todo y de cualquier tipo. No podemos aguantar un golpe de 400 o 500 mil pesos. Un juicio laboral nos mata directamente.

¿Bajo qué condiciones emplea a una persona?
—Si yo tomo un empleado, lo llevo al Ministerio de Trabajo y le hago hacer el contrato de trabajo, como se hizo con este empleado.

¿Qué derechos le reconoce al trabajador?
—Si el trabajador trabaja y es guapo, yo los he premiado; si se quieren llevar madera o se quieren hacer un mueble, yo les doy. Siempre he pagado semanalmente y nunca dejé un peso de pagar. Pero lastimosamente hoy no hay salida laboral. Es un problema.

Por falta de oferta de trabajo en época de recesión…
—No es por falta de oferta de trabajo. No se puede tomar gente porque, por ejemplo, el aumento de sueldo viene por ley, pero la venta no viene por ley. Aparte del sueldo, hay un 47 % de costos impositivos, porque nos cobran para tener personal.

Está reconociendo que hay problemas con las ventas.
—Sí, han bajado. Desde 2011 que empezó a bajar y siguen bajando.

¿Trabaja a pérdida?
—No, porque nosotros hacemos lo que nos conviene y porque el lugar y la madera es nuestra. Nosotros no tenemos necesidad de trabajar a pérdida. En todo caso, hay veces en que se produce alguna pérdida porque las cosas aumentan y uno no pudo prever.

Si el fallo de segunda instancia sale adverso, ¿qué piensa hacer?
—Seguiremos apelando hasta en el Superior Tribunal de Justicia. No es sólo por esto, es por indignación y porque mi hijo tiene que seguir trabajando. He convocado a esta gente porque vamos a hacer un movimiento. Esta es la punta de iceberg. Quiero destacar que los que son empleadores tenemos que unirnos para que no nos pisoteen, como nos ha pasado en todos estos últimos años. Nosotros no hacemos piquetes porque somos patrones, pero tenemos que hacer piquetes porque si no nos devoran los abogados. Y a la jueza Abud la desprecio, por su desprecio hacia el empresario. Mi repudio hacia la doctora, por ser una mala jueza.

¿Considera que la legislación es igual para todos o impacta sólo en las pymes?
—A los grandes empresarios le descuentan de ganancias si tienen una pérdida. A la Ford no le hace nada. A Renault no le hace nada. Pero a nosotros nos funde. Conozco un peluquero que tuvo que sacar hasta un crédito bancario para pagar el juicio. Eso no le pasa a los grandes. Incluso ellos tienen todo su staff de abogados y saben cómo frenar un juicio. Es un costo que ya tienen asumido.

Con su convocatoria y en este nuevo contexto político, ¿espera impulsar algún cambio?
—Se tiene que dar el cambio, porque nos hemos quedado sin empleadores, sea acá o en los pueblos. Toda la gente está cerrando sus puertas.


Su mirada sobre la desocupación
“Las causales de la tan mentada desocupación en nuestro país se debe, además de la recesión, a la libertad y el desequilibrio en las relaciones laborales creados por la propia Ley de Contrato de Trabajo. El segundo factor es el reclamo inescrupuloso y el amparo en la legislación laboral vigente utilizada por los abogados y organismos laborales y que conlleva a todo tipo de reclamo ante la justicia laboral. Ante la duda siempre impera el beneficio a favor del empleado. El tercer factor es el de los organismos judiciales que con una mirada desinteresada y pleno conocimiento de ello convalidan con sus sentencias ese cúmulo de abusos y arbitrariedades y desequilibrios de la ley. Para finalizar, como a muchos les ha sucedido y les va a suceder, de no existir una sustancial modificación en la legislación laboral, los empleadores vamos a desaparecer”, planteó Elías Argentino López, en diálogo con DOS FLORINES.

Perfil
Elías Argentino López tiene 74 años y es propietario de una carpintería en la ciudad de Paraná, precisamente la que está ubicada en avenida Ramírez al 3.900, entre Provincias Unidas y las vías del ferrocarril. Dice, ese es su lugar en el mundo, donde fabrica diariamente mesas, bancos, machimbres y hasta casitas para perros. “Empecé con la madera hace 50 años y con la carpintería de acá hace como 30. Antes tenía un aserradero, pero tuve que venderlo”, cuenta en diálogo con DOS FLORINES. Está casado y tiene hijos. Su lucha, comenta, es para que lo que construyó quede para las generaciones futuras.

EL DATO
30 % es el aumento promedio en 2015 de la litigiosidad laboral en la Argentina.

Estadísticas 2015: top five de los juicios laborales
1. Ciudad Autónoma de Buenos Aires
2. Provincia de Buenos Aires
3. Provincia de Santa Fe
4. Provincia de Córdoba
5. Provincia de Mendoza

“La industria del juicio laboral”
La Unión de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (UART) es la cámara que nuclea a las ART de todo el país. Según advierte a través de los informes que elabora, el incremento significativo de los juicios se constituye en una “amenaza” contra “el sistema, su solidez y la posibilidad de expansión”. Reconoce, incluso, que se trata de un tema tabú en el país. En una de sus últimas publicaciones indicaron que “en los últimos tiempos se produjo un redireccionamiento de la litigiosidad”. De esta manera, señalaron que “lejos de disminuir los juicios contra el sistema de ART, continuaron aumentando”. “Es así como la industria del juicio, ocasionada por la disparidad de criterios en las pericias e interpretaciones judiciales sui generis de la nueva normativa vigente, amenaza no sólo al sistema que brinda salud a casi 10 millones de personas, sino que además castiga los costos empresarios y, a menos que se ponga coto a esta situación, lo seguirá haciendo”, argumentaron. En sus conclusiones apuntaron contra el Poder Judicial e instaron a que se ponga freno a esa “industria”, con el objeto de “evitar mayores sobrecostos sobre el sector productivo”.

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