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Importaciones, sobreoferta y PRRS amenazan a los cerdos entrerrianos

Sebastián Bouzada, de la cámara que nuclea a los empresarios porcinos de la provincia, dialogó con Dos Florines y señaló que de 1.700 toneladas importadas en enero e igual número en febrero, se pasó a 2.300 en marzo e incluso se calcula una suba en abril. Indicó que el crecimiento de la producción local, proyectada en un 25 % para este año, chocará con una sobreoferta, en un mercado deprimido y que sólo baja los precios al productor y no al consumidor. En ese marco, los riesgos sanitarios por los productos del exterior ponen en jaque al sector. 

Nahuel Amore | DOS FLORINES

El sector porcino de la provincia viene advirtiendo una serie de problemáticas que aquejan a la cadena y que hacen de la situación, un momento de crisis. Las medidas económicas implementadas a nivel nacional por Mauricio Macri no sólo dispararon los costos por las nubes, sino que pusieron en jaque a los productores por la llegada de cortes del exterior.
En diálogo con Dos Florines, Sebastián Bouzada, secretario de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper), advirtió que este aumento indiscriminado de las importaciones está generando sobreoferta, una disminución de los precios de los capones en pie que no se traslada a las góndolas y riesgos sanitarios que podrían matar a más de un productor. Ante esta situación, desde la entidad solicitaron una reunión con el gobernador Gustavo Bordet que, según las prioridades en una provincia con diversos flancos abiertos, se podría concretar este martes.

IMPORTACIONES. “Se redobló la apuesta hacia la importación. Pasamos de 1.700 toneladas en enero, 1.700 en febrero, a 2.300 toneladas que ya se metieron en marzo, de las cuales sólo 800 son de bondiola”, planteó Bouzada con números sobre la mesa.
Sobre este último corte, indicó que vienen con dumping –precio subvaluado para correr a la competencia de manera desleal–. Además, sostuvo que “en ese rubro es cero la agregación de valor para la economía argentina”.
“Es alguien que las está trayendo y, sobre todo, las agarran, las descongelan y las venden. Están rompiendo la cadena de frío y están engañando al consumidor”, aseguró por otro lado en relación a la llegada de estas bondiolas, apenas la punta de una problemática que se puede extender y que trae consigo el peligro de los riesgos sanitarios.
Otro de los puntos es que las importaciones también generan sobreoferta. “En esta coyuntura, se está metiendo más oferta de carne en un mercado que está acusando un sobrante de capones. Entonces, meter más oferta de afuera en este mercado es de locos”, disparó el empresario.
En relación a esta situación, Bouzada explicó de manera sintética las distorsiones que se suscitan en la cadena. “Lo primero que va a hacer es bajar el precio del capón en pie. El precio en góndola no sé si va a bajar. Incluso, viendo los informes, siguió subiendo el precio al consumidor”, reconoció y señaló que la supuesta estrategia del Gobierno nacional para bajar la inflación no está funcionando en el último eslabón de comercialización de este sector en particular.

RIESGO SANITARIO. Desde Capper analizan que de los países que se están importando cortes de cerdo, muchos de ellos son positivos al PRRS. Fundamentalmente, se trata de Dinamarca y se sospecha que en Brasil ya hay estados positivos a esta enfermedad.
Otro de los países de origen es Chile, a quienes “les entró PRRS hace algunos años a través de carne congelada que se desechó, fue a parar a algún basural, la consumió algún cerdo de traspatio y ese fue el foco”.
Bouzada manifestó que desde el sector están muy preocupados por este tema. “Los efectos del PRRS son devastadores para la producción. El problema del PRRS es productivo, no es problema para el consumo de carne, es decir, se transmite de cerdo a cerdo. Cuando entra PRRS en un país, baja la faena en un año hasta un 50 % la producción”, contextualizó.
En caso de que el PRRS ingrese al país a través de estos productos importados, el empresario planteó: “Hoy estamos alrededor de los 6 millones de capones faenados y pasaríamos a faenar 3 millones. Es devastador, sea con cualquier corte que entre de afuera. Es un riesgo sanitario en comparación con el status que tiene la Argentina”.
Precisamente, sobre los controles que se realizan en la materia, Bouzada admitió que en la Argentina “somos una joya sanitaria”. De todos modos, expresó: “Al status lo tenemos, pero si llega a entrar PRRS nos vamos a querer morir, porque aparte de perder la producción en un año, después tenés otros costos de producción para empezar a volver a trabajar para sacártela de encima. Hay vacunas y demás, pero ya tenés que cambiar la estrategia sanitaria que se hace mucho más cara”.

PROYECCIONES. “La verdad es que el sector está en crisis”, alarmó Bouzada, en relación a todos los factores planteados. Este panorama les da pie para empezar a mirar a futuro y no todo es color rosa como un cerdo bien limpio. “La proyección para una granja de 250 madres es que el margen de venta sea de un 20 % negativo. Es lo que vemos de enero a diciembre de 2016”, apuntó.
En cuanto a importaciones, sostuvo: “Para abril, el tipo que está importando ya lo tiene cerrado. La perspectiva, según lo que se ve, es que se puede llegar a superar lo que fue marzo”. Según indicó a este cronista, para este año se espera que ingresen más de 30.000 toneladas anuales.
Para contextualizar este dato, Bouzada explicó que “en 2015 se importaron alrededor de 12.000 toneladas y en 2014 unas 8.000”. “La perspectiva para este año es que se importe el doble de lo que se hizo si se suman los dos años anteriores”, afirmó.
Finalmente, Bouzada adelantó que “Entre Ríos aumentaría un 25 % la oferta de capones en pie en 2016 comparado con 2015”. Ante el aumento de importaciones, la sobreoferta podría ser la espada de Damocles y él mismo lo reconoce. “Es la fórmula perfecta del terror, porque va a haber muchísima más oferta en un mercado deprimido, con un riesgo sanitario que es una locura. El primero que va a perder es el productor”, concluyó.


Las consecuencias del fenómeno climático
Sebastián Bouzada, secretario de la Cámara de Productores de Porcinos de Entre Ríos (Capper), señaló que si bien el fenómeno climático que se vive por estos días en la región “no es el gran problema que tiene el sector”, advirtió que también los afecta, sobre todo en lo que refiere a logística del traslado de producción y los costos de los insumos básicos, ante un mercado que tiende a bajar los precios al productor y no en las góndolas.
“Por un lado demuestra la paupérrima infraestructura en lo que es caminos, porque muchas granjas están a dos o tres kilómetros de la ruta y ya eso impide sacar la producción”, planteó en primer lugar, en diálogo con DOS FLORINES. Ante esta situación, anticipó que una vez que salga el sol, habrá una gran oferta de capones que no se han podido cargar y que pierden valor a raíz de que ya el mercado está bajando el precio del capón en pie.
“Después está el tema de que las granjas tienen un ciclo semanal de producción que llega un punto en que tenés que sacar los animales a armar piquetes afuera de los galpones”, apuntó Bouzada por otro lado. Esto se suma, según definió, a que “con el tema climático en el corto plazo no va a haber la oferta de expellers o harina de soja que nosotros esperamos y están subiendo los costos”. Para ejemplificar, mencionó que el expeller de soja pasó de costar en una semana de 228 dólares a 240.

Un mercado alicaído
Sebastián Bouzada, de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper), sostuvo que el aumento de los costos aumentó un 80 % en lo que va del año, tras la quita de retenciones y la devaluación. Esta situación, a pesar del aumento de producción en la provincia, se suscita a la par de un mercado alicaído. “Todos los que tienen bocas de expendio están diciendo que el consumo está cayendo, que no hay demanda”, afirmó en diálogo con DOS FLORINES. Consultado por las causas que motivan al consumidor a preferir pensar dos veces la opción por el cerdo, Bouzada recriminó: “Nosotros siempre dijimos que los cortes de cerdos estaban carísimos. Hubo una suba de precios indiscriminada al consumidor. Fue arrastrada en diciembre por la suba especulativa del vacuno”.

¿Qué es el PRRS?
El síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRS) es una infección vírica de los cerdos que se transmite fácilmente a través del contacto directo con cerdos susceptibles y por vía vertical a los fetos. Cabe aclarar que no se transmite a las personas. El PRRS se considera la enfermedad vírica más importante que actualmente afecta al sector porcino, la carne más consumida en todo el mundo, debido al impacto negativo e inmediato que genera. Se caracteriza por defectos reproductivos de las cerdas y crisis respiratorias de los lechones y cerdos en crecimiento, lo que unido a su rápido potencial de propagación puede causar significativas pérdidas económicas y productivas.

DATOS
25 % es el aumento de la oferta de capones en Entre Ríos proyectado para 2016.
10 % es lo que representa el total de importaciones en comparación con el stock de madres de producción local y la tendencia va in crescendo.
80 % es el aumento de los costos que sufrió el sector porcino tras la devaluación, la quita de retenciones y otras medidas nacionales.
2.300 toneladas de cortes de cerdo se importaron en marzo de 2016.

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