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"El escenario de la economía argentina es claramente recesivo"

Carlos Seggiaro arribó a Paraná para reflexionar sobre las perspectivas económicas de la región, en el marco de un año que considera muy incierto y un 2017 que promete el ansiado despegue. En diálogo con Dos Florines, destacó la compleja situación que vive el sector porcino a raíz de la política nacional de apertura y analizó el escenario internacional que se vive en torno a la recesión de Brasil. Por otra parte, también planteó el panorama para la cadena láctea, con una caída de la producción del 50 %, costos que se elevan y precios que suben en las góndolas.

Nahuel Amore | Dos Florines

El presente 2016 es un año económico, coinciden quienes llevan el pulso del humor social en relación a los temas que más ocupan y preocupan a los argentinos. Comparado con 2015, cuando el eje estuvo puesto en el debate político, el radical cambio de Gobierno que se concretó a nivel nacional trajo consigo una serie de medidas que alteró de manera brusca el rumbo de la economía y las reglas de juego.
En este contexto y bajo la premisa de visualizar con mayor claridad hacia dónde apuntan los cambios y qué perspectivas se despliegan a futuro para poder tomar decisiones a partir de ello, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Entre Ríos convocó a Carlos Seggiaro. En diálogo con Dos Florines, el economista cordobés, especializado en el desarrollo de los mercados agropecuarios, reconoció que “el escenario de la economía argentina es claramente recesivo”.
Partiendo de este diagnóstico para lo que queda del año, planteó cuál es la situación que atraviesa el sector porcino y el lácteo en la provincia y la Región Centro. En este sentido, reflexionó en torno al carácter determinante de las políticas de Mauricio Macri y brindó una mirada integral sobre las instancias que componen cada una de las cadenas hasta llegar a los consumidores finales.
Por otra parte, en su análisis puso sobre la mesa cuál es el panorama de la economía internacional. Desde su punto de vista, el viento de cola que alguna vez impulsó las naves del kirchnerismo podrían volver pero bajo condiciones diferentes. Según su visión, la mejora del mercado mundial es clave para mejorar la economía argentina, independientemente del presidente en ejercicio.

¿Cómo impactó el cambio de Gobierno en el campo y qué sector lo está sufriendo más?
—Tenemos un cambio de precios relativos que se expresó, por ejemplo, para los sectores productivos a nivel primario, en el cambio de las retenciones a las exportaciones. Pensemos en lo que significa el maíz. Para un productor agrícola, la eliminación de las retenciones, la eliminación de los ROEs y la devaluación, obviamente le generó un salto de rentabilidad. Pero para un productor porcino, uno avícola y uno lácteo, esa situación ha generado algo bastante traumático en términos de un aumento muy importante de los costos sobre mercados que además operan con una situación del mercado interno que tampoco está floreciente. A esto hay que agregarle en algunos segmentos, como el tema porcino, que estamos frente a un escenario de apertura económica, que está acelerando la importación desde Brasil.

CERDOS.
De hecho, desde el sector advierten no sólo por sobreoferta y dumping, sino también por riesgos sanitarias.
—Esa combinación es una combinación muy complicada. Hoy realmente hay productores porcinos en la provincia de Entre Ríos que ya tienen rentabilidad negativa. Y la verdad es que uno ve que no habrá un cambio de tendencia. Sé que se están haciendo gestiones desde algunos actores en la provincia ante la Nación para frenar el ingreso de carne porcina desde Brasil con algún argumento sanitario, pero no estoy tan convencido de que el Gobierno tenga predisposición para actuar en ese punto, porque como el Gobierno nacional está preocupado por la inflación, el ingreso de carne porcina desde Brasil no es un mal dato para aquel que quiere frenar el aumento de los precios en góndola.

¿Cree que sólo frenar las importaciones ayuda a mejorar al sector o se están descuidando otras políticas internas?
—Lo que pasa es que este sector en particular viene de una rentabilidad alta porque tenía un marco de protección importante. Esto estaba planteado básicamente desde el subsidio que se expresaba en el precio del maíz. Hace un año yo interpretaba que al producirse el cambio de Gobierno, quien ganara las elecciones iba a tener una actitud más cautelosa con respecto al tema del maíz. Es decir, suponía que iba a haber una disminución de las retenciones pero de una manera progresiva y no ocurrió así.

Hace un año se discutía shock o gradualismo y todo indica que Macri eligió por el primero.
—La baja de retención del maíz del 20 al 0 % evidentemente fue un golpe importante porque está acompañado además por una devaluación. Un productor porcino estaba comprando el maíz a 800 pesos y pasó a pagar más de 2.000. Eso impactó fuertemente en el golpe de producción, a la vez que están las subas de los costos energéticos y el resto de los costos, en un contexto de demanda interna amesetada porque no está en condiciones de pagar muchas cosas por la pérdida del poder adquisitivo. A esto se suma el aumento de las importaciones de Brasil a partir de la eliminación de las Declaraciones Juradas Anticipadas que se produjo en diciembre. Si uno mira el aumento de las compras de carne porcina de Brasil, estamos viendo casi un 300 % de noviembre a marzo. Es un combo complicado.

INTERNACIONAL.
A eso se le añaden las importaciones de Dinamarca y Chile.
—Sí, pero básicamente acá lo que importa mirar es Brasil. Está en un escenario recesivo, es un gran operador del mercado mundial y cuando en Brasil hay recesión y se acumulan stocks de mercadería que no pueden colocar, salen a reventarla como sea.

Ahí aprovechan para meter productos a un valor menor de mercado.
—Hay gente que evalúa el tema de la devaluación de Brasil. Pero para mí la clave de la relación comercial no está en mirar el tipo de cambio. La variable prioritaria es la recesión o no. Si la economía brasileña está andando para adelante, no hay tantos problemas. El tema es cuando hay recesión y se acumulan stocks. Además, en el caso de porcinos, Brasil es un gran operador del mercado mundial. Su principal cliente es Rusia, que también está en recesión. De tal manera que también es una combinación complicada de cara al escenario de los próximos meses.

LECHE.
¿Qué otro sector considera más perjudicado?
—El sector lácteo está en realidad ante un cambio fuerte si uno mira la cuenca Santa Fe y Córdoba. En Santa Fe ya estamos ante una caída del 50 % de la producción; Córdoba un poco menos pero tal vez un 30 %. Esto está generando un problema de oferta. Yo miraba empresas pymes industriales hace seis o siete meses, que estaban sobreestockeadas en quesos, y hoy no tienen ni un queso en la cámara. El tema no es que la demanda se disparó, sino que no hay más producción. Esto obviamente está generando un aumento de precios. En Santa Fe estamos hablando ya de más de cuatro pesos el litro, o sea que hay una recuperación importante de precios.

Menos producción con mayor precio es un problema si los costos no se trasladan al final de la cadena.
—Incluso, la recuperación de la producción va a ser muy lenta porque acá vamos a ver problemas sanitarios muy importantes. La producción primaria se va a ver dañada por lo menos en todo un ciclo. Ahora, en ese contexto, las empresas pymes industriales se encuentran con que tienen que pagar más cara la leche, que tienen mayor costo energético y laboral y no van a poder trasladar ese aumento de los costos en forma plena al precio final. Ahí nos vamos a encontrar con problemas, sobre todo a nivel de pymes industriales. El sector lácteo va a vivir todo este proceso de manera muy traumática.

¿Qué perspectivas ves de aquí en adelante?
—Yo veo mucha incertidumbre.

Diferente a lo que se pensaba ni bien asumió Macri.
—Lo que pasa es que si vos mirás la campaña electoral, no sólo del macrismo sino también de los otros candidatos, en realidad todo es superficial y nunca hay realmente contenidos específicos. De tal manera que muchos actores económicos hoy se están sorprendiendo con respecto a las políticas que se están visualizando. Creo que no hay mayor sorpresa. Esto es lo que cabía esperar. Pero ciertamente que si vos estás parado desde un sector productivo que está mirando la exportación, tu lectura es una lectura positiva en el escenario. Ahora, si vos estás en un segmento empresario que está mirando el comportamiento del mercado interno, obviamente que tu lectura es bastante preocupante. Yo creo que el escenario de la economía argentina para este año es claramente recesivo.

PROYECCIONES.
¿Ni siquiera para quedar en cero?
—Bueno, a lo mejor al final del año nos encontramos con que la estadística te da 0 o te da 0,3 positivo o menos uno. Es prácticamente lo mismo, porque es una economía que está aplanada. No cabe tener otra expectativa para lo que resta del año. Uno puede plantearse expectativas con respecto a 2017 si cambian las condiciones externas.

Dicen que 2017 es el año del despegue y se espera un crecimiento de tres puntos. ¿Es así?
—Creo que es posible que eso ocurra, sobre todo si cambia el contexto internacional. Es decir, si la economía mundial empieza a mejorar, los precios en Chicago empiezan a mejorar y Brasil sale de la recesión, la Argentina mejora sea quien sea el presidente. Es lo que pasó siempre. En realidad, parte de lo que ocurrió en los últimos tres o cuatro años tiene que ver también con un contexto internacional claramente negativo. Yo soy optimista con respecto al escenario del próximo año.

El “fin del default” y el crédito externo
El Gobierno de Mauricio Macri planteó que el conflicto con los Fondos Buitre se terminó a través del pago de la deuda con nuevos bonos y con ello se puso fin a la situación de default en que el país se encontraba desde 2001. La decisión política, aplaudida como una hazaña bajo la figura de Alfonso Prat Gay, se tomó bajo la premisa de volver al financiamiento externo, es decir más deuda, del que la Argentina se mantuvo ausente durante más de una década.
Sobre este punto, Carlos Seggiaro habló con Dos Florines y analizó qué escenarios se abren. “El país vuelve obviamente al mercado de capitales. Y quien vuelve al mercado de crédito, mejora su margen de maniobra en términos de acción. Esto es obviamente lo que cabe esperar de parte del Gobierno argentino y las provincias. La Argentina va a iniciar un proceso claramente de endeudamiento, partiendo de un nivel muy bajo, y eso le va a dar más margen de maniobra a la economía de cara al 2017, que es otro factor a considerar”, analizó.

PERFIL
Carlos Seggiaro es licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Actualmente se desempeña como docente de Economía y Comercio Internacional en la Universidad Nacional de Villa María y es asesor económico del Comité Ejecutivo Nacional de la Federación Agraria Argentina (FAA), por lo cual se especializa fundamentalmente en el desarrollo agropecuario del país y la región. Además, es miembro del equipo técnico de la Fundación Fortalecer, que subsidia servicios a productores agropecuarios con recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y realiza trabajos de consultoría privada en temas vinculados especialmente a reingeniería empresaria, proyectos de inversión y negocios alternativos para exportación.

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