Diputados massistas en la provincia elaboraron un proyecto de resolución mediante el cual se le solicita a la Nación que regule la llegada de productos del exterior. En diálogo con DOS FLORINES, los empresarios provinciales celebraron esta iniciativa, aunque miran con desconcierto la incidencia que pueda tener. Reconocen que hay gran preocupación en los distintos sectores productivos por las importaciones y analizan desde distintas miradas qué rumbo va tomando la economía en la gestión de Mauricio Macri.
Nahuel Amore | Dos Florines
“En caso de que no veamos un acompañamiento, recurriremos a abrir las importaciones y traer una oferta adicional que corrija el problema de precios”, advirtió Mauricio Macri a los industriales, a pocos días de haber asumido al frente de la Presidencia de la Nación. Lo cierto es que lo que parecía ser una amenaza, se convirtió finalmente en una realidad y es por eso que varios sectores temen por las consecuencias de esta apertura económica.
Ante este contexto, Gustavo Zavallo y Daniel Koch, diputados provinciales del Frente Renovador, salieron en defensa de las economías regionales más importantes para el PBG entrerriano, puestas en jaque a partir de la llegada, principalmente, de pollos, cerdos y cítricos provenientes del exterior. Para ello, crearon un proyecto de resolución, que ya obtuvo media sanción en la Cámara Baja, por el cual exigen a la Nación que se “analice, regule y tome medidas que eviten el ingreso indiscriminado de productos importados sensibles a nuestra economía”.
En el texto de la iniciativa, los legisladores massistas sintetizaron una serie de problemáticas que, combinadas, conducen a “repetir el error histórico que nunca benefició al consumidor, pero que sí fundió a muchos productores”. Precisamente, hablaron de los aumentos de los costos internos, de los bajos precios internacionales, de la capacidad de pago de los consumidores, de la distorsión de los costos dentro de cada cadena de valor y de la apertura indiscriminada a la importación.
En este sentido, DOS FLORINES consultó directamente a empresarios entrerrianos implicados en estos sectores productivos por la iniciativa parlamentaria. Todos coincidieron en apoyar el proyecto, aunque miran con desconcierto la incidencia que pueda tener en políticas posteriores. Ciertamente, reconocen no sólo que las importaciones son un hecho, sino que además eso está trayendo gran preocupación en el nivel de actividad, por la pérdida de competitividad que atraviesan las cadenas, a pesar de ciertas medidas nacionales como la quita de retenciones y la devaluación.
CUIDADOS. Un importante empresario avícola de la provincia y también con producción porcina, en reserva de su nombre, consideró a priori que el proyecto es “un reflejo oportuno para poner el tema sobre el tapete” y que “es cierto que hay un escenario totalmente diferente al que existía”. “No estoy en contra de que ingrese mercadería, pero sí estemos alerta, seamos cuidadosos de los productores locales”, advirtió.
“Por un lado, lo que hay que tratar de cuidar es que no nos metan mercadería con dumping –productos vendidos a precios subvaluados para eliminar a la competencia–, que los países para sacarse excedentes pueden subsidiar de alguna manera. Y por otro lado que no nos metan problemas sanitarios, porque se ha trabajo mucho en la Argentina para ello”, analizó la fuente consultada por este cronista. Sobre este último punto, recalcó que “al menos hay que cuidar muchísimo los temas sanitarios, porque de golpe el país abrió las puertas a la importación y la competencia”.
Consultado por el golpe a los productores que implica la política de Macri, el empresario desestimó: “No sé si es en reprimenda de los industriales”. En este sentido, planteó: “Abrirnos al mundo tiene ventajas y dificultades. Las dificultades es que los precios internos no vayan más altos que los precios internacionales porque si no la gente compra de afuera”. Precisamente, es esta la famosa receta ortodoxa que plantea el libre juego de oferta y demanda internacional, aunque desconoce de los esfuerzos locales por crecer y vender.
“Es un desafío enorme para el agregado de valor local, porque si en algún momento teníamos la ventaja comparativa de las retenciones sobre el maíz que operaban como un beneficio, porque el precio que se pagaba internamente era el valor internacional menos las retenciones, hoy el maíz, que es el principal insumo, está a precio internacional”, argumentó.
Ante esta situación, sostuvo que “los criaderos de cerdos tienen que competir con Chile y Brasil y los de pollos también con Brasil, que es uno de los mayores productores mundiales. Y si a esto le sumamos la crisis brasileña –que los obliga a vender al precio que sea–, la verdad es que hay que encenderse amarillos, porque se puede venir una oleada que afecte a la colocación local”.
A la corta o a la larga, la competencia extranjera influye directamente sobre el nivel de producción. En relación a este punto, el empresario entrerriano reconoció que “es muy difícil bajar la producción porque tanto los planteles de ponedoras como los procesos de incubación, ya están programados para una determinada producción. De igual manera lo hacen las madres de cerdos”. En este sentido, su conclusión no escapa a la crisis que atraviesa la economía mundial: “Habrá que ver si no entramos en alguna crisis por sobreoferta”.
DESTROZADOS. Julio Jaime, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, fue contundente al afirmar que “la cadena citrícola está destrozada”. Ante ese panorama, aseguró: “Estoy totalmente a favor de la aprobación de ese proyecto. Cuando aparece algo que compite en el mercado interno con un producto regional, es una luz roja, no amarilla”.
La citricultura argentina, y particularmente la entrerriana, se vio perjudicada por una serie de factores internos y externos. Para destacar, Jaime sólo mencionó los altos costos de producción total, de comercialización, laborales y de presión tributaria. “Con la devaluación se ha hecho un gran despelote que no se ha arreglado nada. Están generando más informalidad en el trabajo porque el productor para sobrevivir va a trabajar en negro. La quita de retenciones tampoco sirvió ni para los exportadores”, agregó, ofuscado.
Para Jaime, el panorama sigue más negro del que estaba. “De vuelta volvemos a la competencia de la época de Menem; es un viva la pepa. Acá el costo se va a la mierda y entonces buscan importar porque es más barato. El Gobierno nacional ya lo había avisado cuando lo hicieron con la carne. ‘Si aumentan los precios, vamos a importar’, dijeron. Estaban amenazando y ya ahora no es amenaza. Ni una sola medida buena se ha tomado”, planteó.
No obstante, a pesar del proyecto, manifestó que los productores de su sector advierten cierta “invisibilidad” de la crisis que atraviesan. “Yo lo estoy diciendo constantemente y no lo ha tenido en cuenta Zavallo y Koch. Estoy constantemente hablando. Zavallo tiene que salir un poco de Paraná y venir a la Federación del Citrus, como cuando lo hizo en campaña con Busti. El piquetero De Ángeli, el senador Piana o Giano, nadie viene a hablar con nosotros o por lo menos convocarnos a una mesa”, señaló.
LOCURA. La cadena porcina atraviesa un momento de crisis a raíz del aumento significativo de costos que tuvieron, fundamentalmente por los precios del insumo básico que se disparó a partir de las políticas nacionales. Ante esta situación, Sebastián Bouzada, secretario de la Cámara de Productores de Porcinos de Entre Ríos (Capper), no duda en apoyar la iniciativa parlamentaria, aunque desconoce cómo servirá.
“Hay que ver bien qué medida proponen los legisladores. Desconocemos bien cuál es el proyecto que están presentado. Creemos que alguna medida hay que tomar porque lo que se está haciendo está sin control”, aseguró el joven empresario, en diálogo con DOS FLORINES.
De todos modos, planteó: “Lo que nosotros decimos es que hay que proteger la producción provincial y nacional, haciendo algún tipo de control sobre la importación que se está haciendo y que es completamente desmedida. En el tema cerdos, han metido pulpas no sólo de Brasil, sino también de Dinamarca, lo cual es una locura”.
El sector mantuvo un encuentro semanas atrás con Rodrigo Troncoso, subsecretario de Ganadería de la Nación, y con Guillermo Bernaudo, jefe de gabinete del Ministerio de Agroindustria que conduce Ricardo Buryaile. “Lo que les pedimos es esto, saber cuál es el plan, cuál es la idea de aquí en adelante. Sabemos que es un poco prematuro pedir algo así, pero que nos digan en la mesa de las carnes qué quieren hacer”, alertó Bouzada.
“Creemos en el libre mercado y la política que hicieron de quita de retenciones y de sinceramiento del tipo de cambio había que hacerlo”, admitió, aunque postuló su objeción: “Creemos que se podía haber hecho algo más gradual, sobre todo en el tema del maíz”. Finalmente, concluyó: “Hay una incertidumbre porque justamente no vemos que haya un plan escrito”.
El proyecto, en primera persona
El diputado provincial por el Frente Renovador, Gustavo Zavallo, dialogó con DOS FLORINES para precisar sus argumentaciones en relación al proyecto de resolución para limitar la llegada de productos del exterior que compiten con las economías regionales entrerrianas. Para fundamentarlo, aseguró que mantuvieron reuniones con todos los sectores y siguen de cerca lo que sucede en cada una de las cadenas. Indicó además que contaron con el apoyo de Daniel Welschen, exsecretario de Producción de la Provincia.
¿Cuál fue el puntapié para impulsar esta propuesta? En este sentido, Zavallo observó que “en grandes centros comerciales de Concordia se ha visto la venta de naranja mexicana y española. En Paraná y la provincia se vio el ingreso de carnes de cerdo de Brasil y Dinamarca, además del ingreso de pollos, fundamentalmente de Brasil. Analizando también la variación interanual, hemos notado el aumento en este sentido que ha tenido la entrada de productos importados”.
Con números sobre la mesa, indicó: “En el sector porcino, se pasó de importar entre enero y febrero de 2015 1.127 toneladas a enero y febrero de 2016 3.100 toneladas”. Al respecto, advirtió que “es ahí donde nosotros le pedimos al Gobierno nacional que, con las atribuciones que tiene, lo vaya manejando por cupos para evitar este ingreso indiscriminado, que no resuelve los problemas de aumentos de precios al consumidor y que fundamentalmente agrava mucho a la producción”.
Para Zavallo, el panorama no es nuevo. “Se repite la lógica de que el productor trabaja bajo rentabilidad negativa y el consumidor se encuentra cada día con los productos más caros en las góndolas”, avistó y añadió: “Estas son recetas conocidas que las hemos vivido hace poco tiempo en la historia argentina”.
Al respecto, planteó que las políticas de apertura “no ayudan ni mejoran ni logran contener los precios al consumidor, porque lo maneja un sector de importadores muy chico, trabajándolo con la comercialización”. En otras palabras, resumió: “Esta apertura indiscriminada no beneficia al consumidor, destruye al productor y solamente obtiene beneficios un sector minúsculo, que tiene estas conductas especulativas que son las que no hay que premiar en este país”.
La citricultura entrerriana, entre la espada y la pared
Julio Jaime, en representación de los productores citrícolas de la provincia, repasó cuál es el estado de situación de la cadena. “Las exportaciones, sobre el total de producción citrícola en Entre Ríos, el año pasado no fueron más del 12 %. Y este año van a estar relativamente igual, en un 15 %. El 85 o 90 % de la producción entrerriana es agricultura familiar: son quintas chicas que están entre 40 y 50 hectáreas. De más de 100 hectáreas son muy poquitas. Y hay cuatro o cinco grandes que tienen entre 1.500 y 2.500 hectáreas”, aseguró y evidenció de paso la concentración y centralización de tierras y producción.
Sobre las problemáticas sanitarias que siguen manteniendo en alerta al sector, recordó: “La cuestión sanitaria es muy compleja. Con el HLB tenemos una espada de Damocles continua. Con el problema de la mosca es otro tema complicado. Eso está ligado a un sector que está completamente desfinanciado”, sintetizó.
Consultado por las gestiones del gobernador Gustavo Bordet para reabrir el mercado estadounidense para los cítricos de la provincia, Jaime reconoció: “Esto es cierto. Bordet está haciendo todo lo posible, pero no alcanza. La provincia está subsumida en una situación crítica desde el punto de vista económico financiero. Eso es una realidad y cualquier lo puede decir. Entonces, el sector tiene que salir a través de medidas nacionales”.
Nahuel Amore | Dos Florines
“En caso de que no veamos un acompañamiento, recurriremos a abrir las importaciones y traer una oferta adicional que corrija el problema de precios”, advirtió Mauricio Macri a los industriales, a pocos días de haber asumido al frente de la Presidencia de la Nación. Lo cierto es que lo que parecía ser una amenaza, se convirtió finalmente en una realidad y es por eso que varios sectores temen por las consecuencias de esta apertura económica.
Ante este contexto, Gustavo Zavallo y Daniel Koch, diputados provinciales del Frente Renovador, salieron en defensa de las economías regionales más importantes para el PBG entrerriano, puestas en jaque a partir de la llegada, principalmente, de pollos, cerdos y cítricos provenientes del exterior. Para ello, crearon un proyecto de resolución, que ya obtuvo media sanción en la Cámara Baja, por el cual exigen a la Nación que se “analice, regule y tome medidas que eviten el ingreso indiscriminado de productos importados sensibles a nuestra economía”.
En el texto de la iniciativa, los legisladores massistas sintetizaron una serie de problemáticas que, combinadas, conducen a “repetir el error histórico que nunca benefició al consumidor, pero que sí fundió a muchos productores”. Precisamente, hablaron de los aumentos de los costos internos, de los bajos precios internacionales, de la capacidad de pago de los consumidores, de la distorsión de los costos dentro de cada cadena de valor y de la apertura indiscriminada a la importación.
En este sentido, DOS FLORINES consultó directamente a empresarios entrerrianos implicados en estos sectores productivos por la iniciativa parlamentaria. Todos coincidieron en apoyar el proyecto, aunque miran con desconcierto la incidencia que pueda tener en políticas posteriores. Ciertamente, reconocen no sólo que las importaciones son un hecho, sino que además eso está trayendo gran preocupación en el nivel de actividad, por la pérdida de competitividad que atraviesan las cadenas, a pesar de ciertas medidas nacionales como la quita de retenciones y la devaluación.
CUIDADOS. Un importante empresario avícola de la provincia y también con producción porcina, en reserva de su nombre, consideró a priori que el proyecto es “un reflejo oportuno para poner el tema sobre el tapete” y que “es cierto que hay un escenario totalmente diferente al que existía”. “No estoy en contra de que ingrese mercadería, pero sí estemos alerta, seamos cuidadosos de los productores locales”, advirtió.
“Por un lado, lo que hay que tratar de cuidar es que no nos metan mercadería con dumping –productos vendidos a precios subvaluados para eliminar a la competencia–, que los países para sacarse excedentes pueden subsidiar de alguna manera. Y por otro lado que no nos metan problemas sanitarios, porque se ha trabajo mucho en la Argentina para ello”, analizó la fuente consultada por este cronista. Sobre este último punto, recalcó que “al menos hay que cuidar muchísimo los temas sanitarios, porque de golpe el país abrió las puertas a la importación y la competencia”.
Consultado por el golpe a los productores que implica la política de Macri, el empresario desestimó: “No sé si es en reprimenda de los industriales”. En este sentido, planteó: “Abrirnos al mundo tiene ventajas y dificultades. Las dificultades es que los precios internos no vayan más altos que los precios internacionales porque si no la gente compra de afuera”. Precisamente, es esta la famosa receta ortodoxa que plantea el libre juego de oferta y demanda internacional, aunque desconoce de los esfuerzos locales por crecer y vender.
“Es un desafío enorme para el agregado de valor local, porque si en algún momento teníamos la ventaja comparativa de las retenciones sobre el maíz que operaban como un beneficio, porque el precio que se pagaba internamente era el valor internacional menos las retenciones, hoy el maíz, que es el principal insumo, está a precio internacional”, argumentó.
Ante esta situación, sostuvo que “los criaderos de cerdos tienen que competir con Chile y Brasil y los de pollos también con Brasil, que es uno de los mayores productores mundiales. Y si a esto le sumamos la crisis brasileña –que los obliga a vender al precio que sea–, la verdad es que hay que encenderse amarillos, porque se puede venir una oleada que afecte a la colocación local”.
A la corta o a la larga, la competencia extranjera influye directamente sobre el nivel de producción. En relación a este punto, el empresario entrerriano reconoció que “es muy difícil bajar la producción porque tanto los planteles de ponedoras como los procesos de incubación, ya están programados para una determinada producción. De igual manera lo hacen las madres de cerdos”. En este sentido, su conclusión no escapa a la crisis que atraviesa la economía mundial: “Habrá que ver si no entramos en alguna crisis por sobreoferta”.
DESTROZADOS. Julio Jaime, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, fue contundente al afirmar que “la cadena citrícola está destrozada”. Ante ese panorama, aseguró: “Estoy totalmente a favor de la aprobación de ese proyecto. Cuando aparece algo que compite en el mercado interno con un producto regional, es una luz roja, no amarilla”.
La citricultura argentina, y particularmente la entrerriana, se vio perjudicada por una serie de factores internos y externos. Para destacar, Jaime sólo mencionó los altos costos de producción total, de comercialización, laborales y de presión tributaria. “Con la devaluación se ha hecho un gran despelote que no se ha arreglado nada. Están generando más informalidad en el trabajo porque el productor para sobrevivir va a trabajar en negro. La quita de retenciones tampoco sirvió ni para los exportadores”, agregó, ofuscado.
Para Jaime, el panorama sigue más negro del que estaba. “De vuelta volvemos a la competencia de la época de Menem; es un viva la pepa. Acá el costo se va a la mierda y entonces buscan importar porque es más barato. El Gobierno nacional ya lo había avisado cuando lo hicieron con la carne. ‘Si aumentan los precios, vamos a importar’, dijeron. Estaban amenazando y ya ahora no es amenaza. Ni una sola medida buena se ha tomado”, planteó.
No obstante, a pesar del proyecto, manifestó que los productores de su sector advierten cierta “invisibilidad” de la crisis que atraviesan. “Yo lo estoy diciendo constantemente y no lo ha tenido en cuenta Zavallo y Koch. Estoy constantemente hablando. Zavallo tiene que salir un poco de Paraná y venir a la Federación del Citrus, como cuando lo hizo en campaña con Busti. El piquetero De Ángeli, el senador Piana o Giano, nadie viene a hablar con nosotros o por lo menos convocarnos a una mesa”, señaló.
LOCURA. La cadena porcina atraviesa un momento de crisis a raíz del aumento significativo de costos que tuvieron, fundamentalmente por los precios del insumo básico que se disparó a partir de las políticas nacionales. Ante esta situación, Sebastián Bouzada, secretario de la Cámara de Productores de Porcinos de Entre Ríos (Capper), no duda en apoyar la iniciativa parlamentaria, aunque desconoce cómo servirá.
“Hay que ver bien qué medida proponen los legisladores. Desconocemos bien cuál es el proyecto que están presentado. Creemos que alguna medida hay que tomar porque lo que se está haciendo está sin control”, aseguró el joven empresario, en diálogo con DOS FLORINES.
De todos modos, planteó: “Lo que nosotros decimos es que hay que proteger la producción provincial y nacional, haciendo algún tipo de control sobre la importación que se está haciendo y que es completamente desmedida. En el tema cerdos, han metido pulpas no sólo de Brasil, sino también de Dinamarca, lo cual es una locura”.
El sector mantuvo un encuentro semanas atrás con Rodrigo Troncoso, subsecretario de Ganadería de la Nación, y con Guillermo Bernaudo, jefe de gabinete del Ministerio de Agroindustria que conduce Ricardo Buryaile. “Lo que les pedimos es esto, saber cuál es el plan, cuál es la idea de aquí en adelante. Sabemos que es un poco prematuro pedir algo así, pero que nos digan en la mesa de las carnes qué quieren hacer”, alertó Bouzada.
“Creemos en el libre mercado y la política que hicieron de quita de retenciones y de sinceramiento del tipo de cambio había que hacerlo”, admitió, aunque postuló su objeción: “Creemos que se podía haber hecho algo más gradual, sobre todo en el tema del maíz”. Finalmente, concluyó: “Hay una incertidumbre porque justamente no vemos que haya un plan escrito”.
El proyecto, en primera persona
El diputado provincial por el Frente Renovador, Gustavo Zavallo, dialogó con DOS FLORINES para precisar sus argumentaciones en relación al proyecto de resolución para limitar la llegada de productos del exterior que compiten con las economías regionales entrerrianas. Para fundamentarlo, aseguró que mantuvieron reuniones con todos los sectores y siguen de cerca lo que sucede en cada una de las cadenas. Indicó además que contaron con el apoyo de Daniel Welschen, exsecretario de Producción de la Provincia.
¿Cuál fue el puntapié para impulsar esta propuesta? En este sentido, Zavallo observó que “en grandes centros comerciales de Concordia se ha visto la venta de naranja mexicana y española. En Paraná y la provincia se vio el ingreso de carnes de cerdo de Brasil y Dinamarca, además del ingreso de pollos, fundamentalmente de Brasil. Analizando también la variación interanual, hemos notado el aumento en este sentido que ha tenido la entrada de productos importados”.
Con números sobre la mesa, indicó: “En el sector porcino, se pasó de importar entre enero y febrero de 2015 1.127 toneladas a enero y febrero de 2016 3.100 toneladas”. Al respecto, advirtió que “es ahí donde nosotros le pedimos al Gobierno nacional que, con las atribuciones que tiene, lo vaya manejando por cupos para evitar este ingreso indiscriminado, que no resuelve los problemas de aumentos de precios al consumidor y que fundamentalmente agrava mucho a la producción”.
Para Zavallo, el panorama no es nuevo. “Se repite la lógica de que el productor trabaja bajo rentabilidad negativa y el consumidor se encuentra cada día con los productos más caros en las góndolas”, avistó y añadió: “Estas son recetas conocidas que las hemos vivido hace poco tiempo en la historia argentina”.
Al respecto, planteó que las políticas de apertura “no ayudan ni mejoran ni logran contener los precios al consumidor, porque lo maneja un sector de importadores muy chico, trabajándolo con la comercialización”. En otras palabras, resumió: “Esta apertura indiscriminada no beneficia al consumidor, destruye al productor y solamente obtiene beneficios un sector minúsculo, que tiene estas conductas especulativas que son las que no hay que premiar en este país”.
La citricultura entrerriana, entre la espada y la pared
Julio Jaime, en representación de los productores citrícolas de la provincia, repasó cuál es el estado de situación de la cadena. “Las exportaciones, sobre el total de producción citrícola en Entre Ríos, el año pasado no fueron más del 12 %. Y este año van a estar relativamente igual, en un 15 %. El 85 o 90 % de la producción entrerriana es agricultura familiar: son quintas chicas que están entre 40 y 50 hectáreas. De más de 100 hectáreas son muy poquitas. Y hay cuatro o cinco grandes que tienen entre 1.500 y 2.500 hectáreas”, aseguró y evidenció de paso la concentración y centralización de tierras y producción.
Sobre las problemáticas sanitarias que siguen manteniendo en alerta al sector, recordó: “La cuestión sanitaria es muy compleja. Con el HLB tenemos una espada de Damocles continua. Con el problema de la mosca es otro tema complicado. Eso está ligado a un sector que está completamente desfinanciado”, sintetizó.
Consultado por las gestiones del gobernador Gustavo Bordet para reabrir el mercado estadounidense para los cítricos de la provincia, Jaime reconoció: “Esto es cierto. Bordet está haciendo todo lo posible, pero no alcanza. La provincia está subsumida en una situación crítica desde el punto de vista económico financiero. Eso es una realidad y cualquier lo puede decir. Entonces, el sector tiene que salir a través de medidas nacionales”.

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