La no emisión de facturas o comprobantes para las
compras en efectivo y porcentajes adicionales a las ventas con tarjetas, son
parte de las prácticas cada vez más comunes en el centro paranaense. Desde
Defensa del Consumidor advierten que es necesario realizar la denuncia. Por su
parte, desde la Federación Económica de Entre Ríos condenan estas prácticas y
reconocen que se produce una competencia desleal con quienes sí cumplen todos
los requisitos.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
Las ventas minoristas en la Argentina vienen en picada
desde hace siete meses consecutivos, según informó la Confederación Argentina
de la Mediana Empresa (CAME). El último dato publicado por la entidad nacional
advierte que en julio la caída fue del 8,1 % respecto de igual mes del año
pasado y la pérdida del poder adquisitivo es el motivo fundamental que explica
esta tendencia.
Ante este panorama incierto para los comercios y una
estructura de costos cada vez más elevada en el marco de un proceso
inflacionario que golpea fuerte, diferentes locales de la capital provincial
caen en la tentación de poner en marcha diversas estrategias y promociones de
ventas que, en muchos casos, resultan ser ilegales. Según algunos comerciantes,
es la única manera que encuentran para poder sobrevivir.
De hecho, la caída del consumo pegó tan
significativamente en Paraná que sobre un universo de 556 comercios céntricos
que reveló la Centro Comercial, el 9 % estaba cerrado en julio. Además, del
informe surgió que el 12 % de los que aún permanecía el pie, reconocía que si
las condiciones negativas para el sector seguían como estaban planteadas, veía
la posibilidad de cerrar sus puertas.
En este contexto, pareciera ser que todo vale por
subsistir. Tal como pudo registrar este cronista en negocios de la peatonal San
Martín y de las calles adyacentes al centro, hay comercios que ofrecen
descuentos entre un 10 y un 50 % cuando el pago se realice en efectivo. Sin
embargo, a la hora de solicitar la factura o ticket correspondiente, la
respuesta es negativa.
“Lamentablemente no te puedo dar factura, porque si
no, no te hago el descuento”, expresó la empleada de un negocio de ropa sobre
la peatonal. De esta manera, el pago en efectivo no hace más que poner sobre
relieve la evasión fiscal en la que incurren estos comerciantes para poder cubrir
costos o, en el mejor de los casos, obtener mayor rentabilidad.
Por otra parte, hay negocios donde la alternativa que
surge es la emisión de un comprobante sin validez. En algunos casos, incluso,
la práctica es solapada y se realiza sin que el cliente se percate de la
situación, sobre todo si también cae en la tentación de precios más accesibles
a cualquier costo. En esta misma línea, otra de las estrategias ilegales más comunes
de los comerciantes es el recargo que realizan cuando las compras son con
tarjetas.
CONSUMIDORES. Carolina
Alexenicer, titular de la filial Paraná de Usuarios y Consumidores Unidos (UCU),
habló con DOS FLORINES y sintetizó: “Son las estrategias que están utilizando,
de hacer descuentos por precios al contado y no emiten factura. Es más, los
comerciantes se enojan si les pedís la factura. Hay bares y restaurantes que te
ofrecen algo a cambio cuando exigís la factura”.
Por otra parte, sobre los recargos que hacen algunos
comerciantes para el precio que paga el cliente con tarjetas, Alexenicer señaló
que es en ese momento en que trasladan al consumidor los costos administrativos
que tienen con los bancos para poder operar con el plástico. “La ley de
tarjetas de crédito te dice que no hay precios diferenciales, es el mismo
precio al contado o con tarjeta”, recordó.
Sobre este punto, quien también habló fue Juan Carlos
Albornoz, titular de Defensa del Consumidor de Entre Ríos. “La compra con
tarjeta está estipulada que te deben cobrar el mismo precio. Es también una
práctica deshonesta. El precio del producto siempre es uno solo y debe
respetarse. Por ahí ellos recuperan lo que les cobran por la operación. Pero
ese es un acuerdo que el comerciante tiene con el banco y que, de última, al tener
las facilidades de ventas con el plástico, le acrecienta la venta”, planteó.
“Son estrategias que te endulzan. Te compran como
consumidor para que vos no exijas la factura por una cuestión impositiva de ellos,
a cambio de tentarte con algo. Tampoco lo hacen con débito, porque tienen que
facturar. Supuestamente, lo que dice el comerciante es para poder capitalizar y
después poder reinvertir en mercadería. Es incomprobable. Para mí es una
cuestión de evasión fiscal”, reflexionó la profesional que representa a los
consumidores.
A pesar de estas prácticas, que son hartas conocidas
por los clientes, Albornoz advierte que son pocos, por no decir nadie, quienes
se animan a realizar la denuncia formal en Defensa del consumidor. “Es una
práctica deshonesta y está prohibida, porque a la factura te la deben entregar.
Pero no han llegado denuncias formales”, expresó.
A raíz de esta situación, el funcionario indicó que
las denuncias formales son fundamentales para que el organismo pueda comenzar
un expediente. También admitió que desde el Defensa del Consumidor pueden
actuar de oficio. De todos modos, reconoció que hasta para ellos mismos es
difícil poder registrar la situación porque sólo cuando se produce la compra es
posible advertir la mala jugada.
COMERCIANTES. Jorge López,
titular del Centro Comercial de Paraná y de la Federación Económica de Entre
Ríos (Feder), habló con DOS FLORINES en representación de los comerciantes. A
pesar de que existe un contexto adverso para el sector y la caída de ventas se
siente hasta el punto de que algunos deben cerrar sus puertas, López condenó a
las estrategias ilegales.
“Desde la organización no avalamos estas prácticas que
son de competencia desleal. Son igual de ilegales como la venta en la calle”,
sostuvo López. “Es una competencia desleal respecto de aquel que cumple con
todas las exigencias, paga todos impuestos, emite la factura y cumple con toda
la reglamentación. Está vendiendo mucho más el que elude que el que está
cumpliendo y eso no es razonable”, denunció.
De todos modos, López reconoció que desde las
entidades que preside no cuentan con un relevamiento que dé cuenta de este tipo
de situaciones que se repiten en distintos puntos de la provincia. “No tenemos
registro de que esto sea una práctica masiva. De ninguna manera. No tenemos
constancia de que sea una cosa mayoritaria”, manifestó.
Por otra parte, López reconoció que muchos comercios
terminan trasladando a los precios finales los costos administrativos que deben
asumir para operar con tarjetas. “Se traslada el costo al cliente. Y muchas
veces, sumado a los costos impositivos, nos pone fuera de competencia”,
sostuvo. Al respecto, indicó que muchos comercios que no lo hacen terminando
sacrificando rentabilidad. Incluso, aseguró que terminando perdiendo con
quienes no cumplen con las exigencias legales, tales como “los tours de
compras, las zonas fronterizas y las compras por internet”.
Igualmente, López también sabe que el plástico ha sido
el sostén de muchos comerciantes, sobre todo desde que se implementó el Plan
Ahora 12 para los días jueves, viernes y sábados. “Sabemos que sigue siendo el
sistema con tarjetas de crédito, pese a todas las objeciones que tenemos, el
gran apalancamiento de la facturación”, apuntó.
“Este sistema de promociones con tarjetas de crédito,
sobre todo las cuotas sin interés, ha sido el gran motor de la facturación en
los últimos dos años. Este año viene siendo un sostén porque, casualmente, con
toda una situación macroeconómica que se da negativa en relación con los
salarios, ha actuado con gran refuerzo para poder mantener ciertos niveles de
facturación”, concluyó.
¿El fin de las cuotas sin interés?
A nivel nacional se puso sobre el tapete el conflicto
de intereses que se produce entre los comercios, los bancos y los proveedores
del sistema de tarjetas. En ese contexto, surgió la posibilidad de que podría
llegar el fin de las cuotas sin interés para los argentinos. Sin embargo, la
discusión también planteó como alternativa la posibilidad de transparentar los
costos que existen en estas operaciones, en pos de que los consumidores sepan
qué precios están pagando a la hora de adquirir un producto.
En relación a este tema, Jorge López, titular de la
Federación Económica de Entre Ríos (Feder), dialogó con DOS FLORINES y planteó
que son los comerciantes y los clientes quienes tienen que pagar los altos
costos para poder sostener el sistema de comercialización a través de las
tarjetas de crédito y débito. “Muchas veces la tarjeta gana en rentabilidad mucho
más que la que puede tener el comerciante”, sostuvo.
“Hay un costo fijo que tiene el comerciante para poder
operar, que es de base para cualquier comercio, de un 3 %. Eso también es una
inequidad porque es un 3 % en general para todos. Pero hay comercios, sobre
todo casas grandes de electrodomésticos, que negocian, que pactan con los
bancos una tasa diferencial por vender con esta modalidad. Esto también genera
competencia desleal con el resto de los comercios”, reflexionó López.
En este contexto de costos administrativos por el uso
de los plásticos, el titular de la Feder señaló que son los comercios más
pequeños los que salen desfavorecidos porque no tienen la posibilidad de hacer
propuestas de este tipo que permitan disminuir costos y aumentar rentabilidad,
sobre todo en un contexto en el cual la estructura impositiva es letal para el
último eslabón de la economía.
Al respecto, remarcó que a los costos por el uso de
tarjetas de débito, que son sustitutos del efectivo, son acarreados por los
comerciantes o los clientes. “Son costos ociosos que nosotros queremos
aprovecharlos para hacer buenas compras, sobre todo en momentos de vacas flacas
como este”, planteó López.
En este sentido, puso en palabras quién se lleva la
mayor porción de la torta. “Todo el sistema de crédito ha ganado miles y miles
de millones de pesos en los últimos años. Y eso es lo que cuestionan las
entidades a nivel nacional. Ellos (bancos y proveedores) han sido los grandes
favorecidos”, afirmó López, en defensa clara del sector comercial.
Consultado ante un posible fin de las cuotas sin
interés, principalmente a través de programas como Ahora 12, el titular de la
Feder manifestó: “Nosotros pensamos que hay que seguir sosteniéndolo, porque es
una gran alternativa, una gran posibilidad no solamente para el comerciante
sino para los clientes que, de alguna manera, pueden acceder al consumo de
bienes y servicios a través del sistema”.
“Lo que pensamos que hay que ajustar son los intereses
y los costos ociosos que tiene el sistema, tanto de Ahora 12 como de todo el
sistema de ventas con tarjetas, porque en definitiva no lo aprovechamos ninguno
de los sectores principales a la hora de comercializar”, finalizó.
Un plan para el Día del Niño
En el marco del Día del Niño y con el objeto de
fomentar las ventas, desde la Federación Económica de Entre Ríos (Feder)
articularon un programa junto a la Confederación Argentina de la Mediana
Empresa (CAME) y la Asociación de Tarjetas de Compra y Crédito (Atacyc) para
poder vender en 12 cuotas sin interés con diversas tarjetas. Según Jorge López,
titular de la entidad en la provincia, el plan fue implementado en 11 localidades
entrerrianas (Basavilbaso, Crespo, Feliciano, General Ramírez, La Paz,
Libertador San Martín, Nogoyá, San Salvador, Santa Elena, Urdinarrain y
Villaguay). Destacó que los beneficios no sólo son para los clientes, sino
también para los comerciantes, dado que la acreditación es inmediata. El
programa estará vigente desde el 8 hasta el 21 de agosto e incluye a todos los
rubros, durante todos los días de la semana y con las tarjetas más importantes del
mercado.
INFORMACIÓN
Para realizar una denuncia en Defensa del Consumidor
de Entre Ríos, podés acercarte a San Martín 746, planta alta, de Paraná, o
llamar al 0800 444 8256. También podés acercarte al organismo del municipio,
radicado en España 257, o comunicarte al 4236504.
El reclamo de la CAME a los bancos
Las autoridades de la Confederación Argentina de la Mediana
Empresa (CAME) se reunieron con las autoridades del Banco Central para reclamar
que los presidentes de todos los bancos del país cumplan con la comunicación “A
5982”, que establece que las entidades financieras deben posibilitar la
transferencia sin costos entre cuentas (cliente - empresa) por compras con
débito de hasta 250.000 pesos mensuales.
En ese marco, desde la entidad indicaron que los
bancos deberán proveer sin costo a sus clientes la aplicación para dispositivos
móviles que permita canalizar transferencias inmediatas de fondos o pagos a
cuentas de terceros. “Así se posibilitará la realización de transferencias
seguras para validar transacciones”, indicaron.
Además, aseguraron que la implementación de esta
medida resulta fundamental para las Pymes, que actualmente están abonando una
comisión de 1,5 % en las ventas con débito, “monto excesivo cuando las
transferencias bancarias son obligatoriamente gratuitas, teniendo en cuenta que
una operación cancelada con tarjeta de débito no es otra cosa que una
transferencia de una cuenta bancaria a otra”. “Un dato preocupante es que el
año pasado fueron 2.400 millones de pesos lo que pagaron los comercios en
comisiones por este tipo de ventas, lo que constituye una suma abusiva en una
economía en recesión”, plantearon.
Ante esta situación, desde la CAME insistieron en que el
sector financiero se comprometa con lo dispuesto por el Banco Central. A través
de un comunicado, concluyeron que “los más afectados resultan los pequeños y
medianos comercios, una de las principales fuentes de empleo y de ingresos para
las familias argentinas”.
Las críticas de la Cámara Argentina de Comercio al sistema vigente de tarjetas de crédito y débito
La Cámara Argentina de Comercio (CAC) realizó duros
cuestionamientos al sistema de tarjetas de crédito y débito y puso al
descubierto la puja con los bancos y los proveedores de los servicios. A
continuación los argumentos que presentaron a través de un comunicado: “La
falta de transparencia y libre competencia provoca que haya una posición
dominante por parte del principal proveedor de TC/TD (el primero concentra
64,5% del mercado, mientras que el segundo, el 12,5%). Como consecuencia,
existe una integración vertical en los tres núcleos del sistema: Adquirencia,
Procesamiento y Financiamiento, en un negocio que mueve alrededor de un billón
de pesos al año (algo más del 12% del PBI).
Uno de los problemas del actual esquema en Argentina
es que hay un único adquirente para cada una de las tarjetas de crédito/débito
y que las tres etapas del sistema no son abiertas ni están separadas entre sí
(hay integración vertical) y falta, casi de manera absoluta, competencia. Esto
trae consecuencias directas en las condiciones comerciales y de financiación,
que provocan distorsiones en la cadena de valor que afecta al comercio, la
producción, los servicios y a los consumidores, generando una renta alejada de
la libre competencia en el mercado de tarjetas, y que causan efectos
potenciadores de la inflación y, por lo tanto, afectan seriamente los
beneficios de una economía de mercado.
En la mayoría de los países existe una multiplicidad
de adquirentes. En Argentina existe uno que tiene una clara posición dominante
y, junto al segundo copan casi la totalidad del mercado (64,5% el primero, y el
12,5% el segundo), imponiendo condiciones incompatibles con las de un sistema
con múltiples competidores y una adquirencia abierta. De esta manera, en
Argentina no existe competencia entre los bancos que anteriormente eran
adquirentes. Como consecuencia, los costos de comisión son más altos a los de
otros países. En Argentina, las empresas de tarjetas de crédito cobran a los
comercios adheridos el tope máximo permitido por la Ley de Tarjetas de Crédito,
esto es un 3% (3,63% final dado que la comisión se cobra sobre el precio final
al cliente que tiene incorporado el IVA, es decir, que la comisión se paga
también sobre el IVA de la venta y no sobre la venta neta). Las comisiones que
se cobran en Argentina están por encima en la comparación regional e
internacional.
En Argentina, los proveedores de tarjetas imponen
condiciones de manera unilateral y sin competencia alguna, lo que hace que haya
altas tasas de interés, que se cobren comisiones sobre los intereses y que se
traslade el riesgo de litigiosidad de los proveedores de tarjetas a los
comercios y a los proveedores de servicios.
En cuanto al costo de financiamiento de compras en
cuotas, también las tarjetas indican cuál es la tasa que deberá cobrarse al
cliente induciendo a que el precio por pago en efectivo tenga incorporado
también el costo de financiamiento (por ley el comercio no puede discriminar
precios)”.
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