Iván Szczech,
empresario de la Cámara de la Construcción de Entre Ríos, planteó las
expectativas que disparan en la provincia los diferentes planes hipotecarios
lanzados a nivel nacional. Al respecto, puso sobre la mesa tanto las
facilidades como los desafíos de una política económica que, a su entender, era
indispensable para comenzar a sanear el déficit habitacional de los sectores
con ingresos medios del país.
Nahuel Amore |
Dos Florines
La industria
del ladrillo es históricamente uno de los sectores clave que dinamizan la
macroeconomía del país. Con la mirada puesta en volver a hacer girar la rueda y
comenzar a cumplir la promesa del crecimiento, el Gobierno nacional pone sus
fichas este año a la política de los créditos hipotecarios, fundamentalmente a
través de programas como el Procrear, los préstamos del Banco Nación y un gran
acuerdo entre todos los actores.
El empresario
entrerriano Iván Szczech fue parte de la mesa chica de consenso a la cual se
sentaron el Estado, las empresas, los gremios y las entidades financieras. En
diálogo exclusivo con DOS FLORINES, detalló los principales puntos de la
medida, que proyecta una inversión millonaria para construir 100.000 viviendas
y crear la misma cantidad de puestos de trabajo registrado.
Sin dudas, la
apuesta hacia la obra privada genera gran expectativa en aquellos sectores con
salarios medios que aún tienen el sueño de la casa propia. En este sentido,
Szczech analizó las características de la demanda en Entre Ríos y planteó
cuáles serán los desafíos más importantes que deberán enfrentar las familias,
sobre todo en ciudades como Paraná donde la principal fuente de ingresos es el
empleo público.
El empresario
describió en detalle los beneficios de esta política, aunque también advirtió
que en esta provincia, muchas familias que quieren acceder se les suma la falta
de ahorro y los gastos limitados, elementalmente aquellas que deben alquilar
para vivir. En este contexto, planteó el principal desafío que deberán
afrontar. “Para acceder a estas líneas de crédito, creo que el empleado público
deberá tener un desendeudamiento paulatino”, sostuvo.
Por otra parte,
el representante de la Cámara de la Construcción Argentina en la mesa que
convocó el ministro del Interior Rogelio Frigerio, brindó su análisis en
relación a los tipos de viviendas que se esperan en Paraná y la región, la
problemática de los terrenos y la planificación, además de la informalidad en
el trabajo, la necesidad de reducir costos y marcar la cancha para una reforma
tributaria.
CRÉDITOS.
—¿Qué análisis general realiza de la
política de créditos hipotecarios del Gobierno nacional?
— Era muy
necesario, absolutamente indispensable. La gente no podía acceder a su
vivienda, tanto el profesional recién recibido como el padre de familia con
muchas dificultades para comprar su vivienda. Ese segmento incluso había
perforado el techo de lo que eran los planes sociales. En las entregas de
barrios de viviendas sociales veías muchos profesionales que no podían acceder
de otra manera a un techo.
—¿No accedían porque el Estado no tenía una
política activa, los bancos no fomentaban los créditos o los salarios quedaron
atrasados en relación a la oferta?
—Es una
conjunción de todo eso, pero sobre todo por una falta de política de Estado.
Hacía mucho tiempo que no había créditos hipotecarios. Esto reapareció con el
Procrear. Desde 2013 el Procrear le dio una esperanza a la gente de que podía
acceder a un crédito hipotecario y construir su vivienda. Pero no fue
suficiente para la necesidad. En el país se necesitan 3.600.000 viviendas, de
las cuales 2.000.000 son para mejorarlas y 1.600.000 que hacen falta nuevas,
teniendo en cuenta un crecimiento vegetativo de 160.000 viviendas por año.
Cualquier política de construcción de viviendas sociales como las que hubo,
nunca iba a poder alcanzar siquiera a cubrir el crecimiento vegetativo. Por
ello, esta política era una necesidad, tanto para la gente, pero también para
el mercado de la construcción, la economía en general y las entidades
financieras. Hay un gran desafío a futuro, donde cada uno tiene su parte por
hacer: nosotros desarrollando oferta para ese mercado; los gobiernos
provinciales y municipales mediante las aprobaciones de proyectos en tiempo y
forma; las empresas de servicios públicos; el sector gremial, al igual que
nosotros, en capacitar gente y tratar de estar a la altura de las circunstancia
en productividad y la reducción de costos, para que cada vez mayor cantidad de
gente pueda acceder a una vivienda.
—Dijo que el Procrear permitió volver al
crédito hipotecario, ¿cómo analiza las modificaciones del programa que realizó
este Gobierno?
—Como todo, la
situación va evolucionando. Desde la nada, crear el Procrear fue un gran logro
del gobierno anterior. Volvió a haber una esperanza en tener una vivienda a
través de un crédito hipotecario, lo cual no es menor. Pero no necesariamente
tenemos que comparar. El escenario macroeconómico se está modificando y tenemos
mayor cantidad de herramientas y posibilidades para traducir eso en programas
de créditos de distintas entidades. Las públicas sobre todo están liderando
esto: Banco Nación, Banco Provincia y Banco Ciudad, además del acompañamiento
que deberán hacer, por una cuestión de entrar en el mercado, las grandes
entidades financieras privadas.
SISTEMA.
—Procrear fue un puntapié, luego Banco
Nación salió fuerte con líneas a 30 años y ahora empieza una competencia entre
los bancos. ¿Era esto lo que se buscaba?
—En las
reuniones que tuvimos en el Ministerio del Interior, donde hicimos el camino
para firmar este gran acuerdo, estuvieron todos los sectores, entre ellos los
representantes de los bancos privados y públicos. El sector financiero privado,
tanto nacional como internacional, también asumió este compromiso para mejorar
la cartera de oferta de crédito. Pero esto no hubiera sido posible si
previamente no se hubiera encontrado una variación en la UVA, que es una
variación por inflación, que irá actualizando tanto los depósitos del ahorrista
como los créditos. Si no tenemos el ahorro y el crédito en el mismo escenario,
es muy difícil que sea sustentable en el tiempo.
—Ve con buenos ojos este sistema de
actualización...
—Absolutamente.
Entiendo que le genera una incertidumbre al tomador de crédito en cuanto a la
inflación y sus ingresos, aunque de todos modos está previsto ir ampliando el
plazo en función de que la UVA fluctúe más de un 10% del coeficiente de
variación salarial. Esta es una herramienta anticíclica para aplicar en
determinados momentos, como ya es historia en este país de alguna situación
financiera complicada. Al ser a 30 años, lo que hace este escenario es tratar
de tener esos fuelles para que la gente pueda tomar esos créditos con
tranquilidad. De la misma manera, el ahorrista se verá protegido contra la
inflación. Todo esto genera una actividad económica que mejora las condiciones
de todos y brinda mayor acceso a la vivienda, que es una necesidad humana básica
e incluso hasta una cuestión cultural el ser propietario de un inmueble.
PROVINCIA.
—¿Qué expectativas hay en Entre Ríos,
teniendo en cuenta la gran masa asalariada con empleo público?
—Esa realidad
se vive sobre todo en Paraná, con mucho empleo público y gente que casi depende
del Estado pura y exclusivamente. Por ello, se necesitaba de esta herramienta a
30 años y poder darle el valor al pago de la vivienda similar a lo que sería un
alquiler, además de empezar a pagarlo en el momento en que la va a habitar.
Tampoco en nuestro escenario, sobre todo esta ciudad, ese segmento puede hacer
grandes compromisos previos a tener la posesión del bien, porque
lamentablemente nadie tiene dinero ocioso. Es más, creo que el empleado público
deberá tener un desendeudamiento paulatino para acceder a estas líneas, que son
bancarias y con las consecuentes condiciones que implica estar bien en el Veraz
y otra serie de documentación.
—¿Qué tipo de viviendas estiman que se va a
construir en la provincia?
—La demanda va
a estar centrada en departamentos, sobre todo de dos y tres dormitorios, con
dimensiones acotadas, pero que les permita tener una propiedad. Además, que
esté bien ubicada, de manera tal de no tener muchas movilidades. Estamos
hablando de valores de alrededor de 100.000 dólares, es decir, 1.600.000 pesos.
Ese puede llegar a ser el gran producto que hay que desarrollar para este
segmento, si bien también habrá productos enfocados en otros niveles de
ingresos. En realidad esto está armado en base a los salarios mínimos, vitales
y móviles que tiene cada grupo familiar. De cero a dos, la idea es que la
vivienda social sea la que se ocupe de brindarle la solución a esa familia. En
cambio, de dos a cuatro salarios, ya estamos en créditos hipotecarios. Más de
cuatro, entendemos que tienen posibilidades del ahorro propio o acceder a un
crédito que ni siquiera sea a 30 años.
—¿Cuándo cree que arrancará todo esto en la
provincia?
—Creemos que el
interés de la gente va a ser inmediato. Van a ir a las entidades financieras,
van a plantear sus dudas y allí deberán ser salvadas. Ahora, en cuanto a la
construcción de las nuevas viviendas, depende muchísimo de que se logre una
unión entre la demanda y la oferta. Se van a ir dando las condiciones; esto irá
mejorando paso a paso. Vamos a ir hilando cada vez más fino, en función de que
esto sea una realidad para los argentinos y los entrerrianos.
PROBLEMAS.
—¿Cómo se discutió la problemática de la
falta de terrenos con servicios?
—En el mundo
está comprobado que las ciudades deben densificarse para brindar mejor calidad
de vida a la gente, es decir, tratar de no extenderse y brindar cada vez mayor
cantidad de servicios. La densificación es algo necesario. Ahora bien, para eso
son necesarias obras de infraestructura. Paraná es una ciudad postergada en ese
sentido. Nuestras redes de agua, por ejemplo, tienen más de 100 años en algunos
casos. Es necesaria una inversión importante, no sólo por los edificios que
eventualmente se construyan de manera planificada, sino también en para que esa
infraestructura acompañe el crecimiento de la ciudad.
—¿Qué análisis hicieron del trabajo
informal, teniendo en cuenta que muchas familias buscarán sacarle todo el jugo
al préstamo?
—A eso lo
planteamos en el inicio del plan Procrear. Son cuestiones muy difíciles de
abordar porque por supuesto que la gente, con el poco dinero con el que cuenta,
trata de hacer lo máximo posible. En ese sentido se produce la informalidad.
Nosotros como industria de la construcción y como empresas que trabajamos en el
marco de la formalidad, nos vemos afectados negativamente por toda esa
situación. Muchas veces se nos van nuestros albañiles y capataces para hacer
una obra privada por, quizás, tener un dinero de bolsillo mayor. Sin embargo,
es sin aportes, sin obra social, sin jubilación, es decir, sin todo el costo
que para una empresa como la nuestra tiene que tener un empleado formalizado.
Ese costo es hoy alrededor del 120%, entre cargas sociales y diferentes
conceptos. Dicho de otro modo, una persona empleada en una empresa
constructora, además del sueldo de bolsillo, te cuesta cero o 120. ¿Por qué
tenés tanta informalidad en el sector de la construcción? Justamente, por la
gran carga impositiva o de costos. La ART, por ejemplo, pasó de costar el 1,5%
al arranque de las aseguradoras, a un 16%, debido a toda la litigiosidad, que
se está tratando de atacar vía leyes o decretos. Todo eso es parte de lo que
tenemos que empezar a mejorar, porque es lo que ha hecho que cada vez más
cueste acceder a una vivienda.
MERCADO.
—¿Cómo anticipa que se comportará el mercado
inmobiliario? ¿Hay algún “compromiso” para evitar la especulación de precios?
—Nosotros nos
hemos comprometido como sector a tratar de disminuir los costos de la construcción.
El mercado en cuanto a cómo vende, es muy difícil asumir un compromiso. No
podemos decir que se venda un departamento a tal precio. Entiendo que para que
esto sea sustentable, todos, incluyendo al sector inmobiliario, tenemos que
hacerlo sustentable. La sustentabilidad se va a dar siempre y cuando el mercado
siga existiendo.
—¿Se teme por una burbuja?
—Creemos que si la construcción de nuevas unidades en función de las
necesidades de la gente se demora demasiado, puede haber una burbuja. El tema
es que hoy lo que la gente necesita tampoco está construido. Hoy hay unidades
muy chicas, de un ambiente –que fue lo que se ejecutó durante los
fideicomisos–, pero no de departamentos de dos o tres dormitorios como es la
necesidad de un grupo familiar. Entonces, puede haber una burbuja, pero no creo
que sea en lugares donde no tenés construido lo que se necesita. Va a haber que
estar muy atentos y tratar de combatir esa situación si se da porque no es
beneficioso para nadie y menos aún para el sector inmobiliario que, si quiere
seguir evolucionando y vendiendo, tiene que cuidar este escenario.
Las claves de la discusión por una reforma tributaria
El empresario
entrerriano Iván Szczech señaló a DOS FLORINES que durante los encuentros que
mantuvieron con el Gobierno nacional se puso sobre la mesa la necesidad de
contemplar a la construcción dentro del esquema de reforma tributaria integral
que se proyecta para 2018. Al respecto, detalló cuáles son las modificaciones
que se discutieron y que contempla a los tres Estados.
- Nación:
El Gobierno
nacional se comprometió principalmente a contemplar el no pago del Impuesto a
las Ganancias sobre la venta de los terrenos. “La persona o empresa que tenía
un terreno bien ubicado tendrá que pagar un 35% de Ganancia, que en realidad es
inflación. Ese es un gran punto y el Gobierno lo entendió”, indicó Szczech.
Además, la Nación anotó entre otras cuestiones la necesidad de modificar el
Impuesto a la Transferencia Inmobiliaria y de incluir al sector de la
construcción en determinados beneficios plasmados en la Ley Pyme.
- Provincia:
Los Ingresos
Brutos se constituyen en el tributo más cuestionado por todos los sectores y la
construcción no es la excepción. Sobre este impuesto -que representa en Entre
Ríos casi el 60% de la recaudación- se busca que el acceso a la primera
vivienda no pague Ingresos Brutos, tanto para el costo de la construcción como
para el préstamo para la compra. “Actualmente, el crédito hipotecario tiene ese
costo que, lamentablemente, hace que el spread bancario sea más alto solamente
que para pagar Ingresos Brutos”, explicó el empresario.
- Municipio:
La tasa de
Higiene y Seguridad es el principal ítem de recaudación de los municipios.
Según acotó Szczech, la que cobran en Entre Ríos es de las más altas del país,
llegando hasta el 2,5%. Los empresarios advierten su regresividad, admitiendo
que dicha tasa va directo a la facturación y se traslada hacia el costo final
de la vivienda en “efecto cascada”, del mismo modo que ocurre con los Ingresos
Brutos.
EL DATO
14% es el impacto de los Ingresos Brutos durante toda la
cadena de formación del precio final de una vivienda, indicó Iván Szczech a DOS
FLORINES.

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