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El espíritu cervecero de Paraná se convierte en una cooperativa

Un grupo de amigos que forma parte de una comunidad de productores de cerveza artesanal en la región apuesta a seguir creciendo. Bajo el mismo ánimo de compartir momentos, decidieron unirse y realizar un producto en común para que salga a la venta. Lo que hasta ahora era un hobbie, toma forma de emprendimiento. Consideran que no están ante una moda, sino de una tendencia que se expande en todo el país y que le hace frente a la cerveza industrial mediante el sello de la calidad.

Nahuel Amore | DOS FLORINES

“La cerveza tiene que tener gusto a cerveza”, resume en simples palabras Mirko Pacoricona, uno de los productores de cerveza artesanal en la ciudad de Paraná. Junto con Juan Pablo Sotera y Manuel Tuma dialogaron con DOS FLORINES y detallaron uno de sus proyectos más importantes: la Cooperativa de Trabajo Cerveceros de Entre Ríos Limitada.
Dicen que la cerveza artesanal es un mercado en constante crecimiento. No creen que sea una moda, sino una tendencia que se mantiene a nivel mundial y que en la región tuvo una fuerte impronta. De la mano de un grupo de amigos, los cerveceros artesanales de la provincia cobran fuerza y apuestan a desarrollar un emprendimiento propio, que no tenga como mera meta vender productos por el sólo hecho de hacerlo y generar ganancias, sino fundamentalmente de promocionar al sector para expandir el mercado.
“Lo que pasó con el vino en los años setenta u ochenta es lo que se busca que pase con la cerveza en estos años. Esa revolución que hizo el vino es lo que se busca ahora con la cerveza artesanal; que el consumidor aprenda y exija. Es decir, estamos muy pocos instruidos con la cerveza, cosa que con el vino no pasa”, reflexionó Pacoricona.
Al respecto, Tuma fue más allá y apuntó a una meta que quizás sea más compleja de alcanzar, pero no imposible. “El objetivo es que el público se vaya habituando a investigar cada estilo para realizar un análisis factible del producto”, indicó. A lo cual, Sotera resumió: “Es cuestión de educación del consumidor”.
Sobre la producción, los cerveceros tienen experiencia y van ganando conocimientos en las distintas ferias de las cuales forman parte, como el Festival Internacional de Cerveza Artesanal, que en su séptima edición tuvo a la capital entrerriana como anfitriona. De todos modos, remarcan una y otra vez que para producir “no hay secretos, no hay una magia; la calidad va de la mano de la pasión que le pongas”.
Precisamente, la pasión que le ponen a lo que hacen los llevó a ganar un premio económico, que decidieron donar a la Asociación Civil Barriletes de Paraná. Así, van creciendo y se van instalando en la ciudad y la región, con otra mirada respecto del consumo de cervezas. Esta vez intentan correrse del hobbie y apuestan a encarar una modalidad de negocio grupal, donde la cooperación es el valor central para mantenerlos unidos.

COOPERATIVA. Sotera tomó la palabra y contó en detalles cómo se fue forjando la idea de construir una cooperativa de trabajo entre los productores cerveceros no sólo de Paraná, sino también de otras ciudades de la región como Villa Libertador San Martín, Aldea Brasilera o la ciudad de Santa Fe. Las largas reuniones entre amigos a mediados de 2014, dijo, fueron el puntapié para ponerse de acuerdo y empezar. Aseguran, es la primera cooperativa del país en este tipo.
“En las charlas que tuvimos los cerveceros artesanales surgió la necesidad de avanzar, de dar un paso más a lo que se estaba haciendo de manera personal y empezar a comercializar en la ciudad. Y vimos la mejor forma canalizar eso a través de una cooperativa de trabajo”, relató.
“Estaban dadas las condiciones, entonces se empezaron a realizar los trámites. Salió todo muy rápido, gracias a Dios. Hoy la cooperativa tiene matrícula. Estamos en el proceso de adecuación en todo lo que es documentación, inscripciones a la AFIP, a rentas provinciales, municipales y las habilitaciones”, indicó y destacó: “También estuvimos trabajando mucho con el ICAB (Instituto de Control de Alimentación y Bromatología de Entre Ríos) para ver cómo podemos adecuar e ingresar al sistema legal que nos dé la posibilidad de vender al público”.
En un sector que es relativamente incipiente y donde las estructuras de precios exigen grandes inversiones en un primer momento, la idea de sumar voluntades en un mismo emprendimiento se hace cada vez más necesario. En este sentido, Pacoricona reconoció: “Hay una necesidad de los asociados de que hay materiales en la cervecería que son de uso común y conviene comprarlos entre muchos. Por ejemplo, una embotelladora. No tiene sentido que un productor chico compre algo que es caro y lo va a usar poco”.
De todos modos, sin todavía la cooperativa conformada, adquirieron experiencias en este tipo. “Nosotros ya veníamos haciendo compras comunitarias de materias primas, de insumos. Así que fue un paso lógico seguir agrupándonos ya de forma legal”, manifestó Mirko, que está en el rubro desde hace unos cuatro años.
El primer paso para la cooperativa ya se dio y todo lo que queda por delante es crecimiento. En este sentido, reflexionaron sobre la misión que los guiará: “Nuestro norte es que podamos aumentar la producción, mejorar la calidad, sobre todo encararlo en la región. Queremos que quede instalada Paraná como un lugar de referencia de la cerveza artesanal. Nuestra idea es que digan ‘qué buena cerveza se consigue y qué calidad’”.

COMPETENCIA. La competencia con la cerveza industrial de las grandes marcas nacionales y extranjeras sigue siendo el desafío para los cerveceros artesanales. La cultura argentina de los consumidores también es una barrera a derrotar. De todos modos, dicen que “no hay un enfrentamiento con la industria, porque esto es como comer en McDonald’s contra una parrillada”.
“Nuestra idea no es pelear por el 1 % del mercado artesanal inslado y estar todos a los codazos para ver si vender una botella más o una menos, sino darle una promoción para que el mercado llegue al 5 o 10 %. La idea es sumar gente al mercado”, analizó Pacoricona. Al respecto, Sotera agregó: “La idea es difundir, vender el producto a un precio accesible, que sirva para el cliente y para el productor cervecero que tiene que sacar de su bolsillo hoy para hacer la cerveza”.
De la mano de ello, también se proponen “un desafío a futuro”. “Queremos pegar el salto del tipo que compra una cerveza artesanal para llevar un souvenir. Queremos que haya consumidores de cerveza artesanal, que realmente disfrutan y entienden que tienen una calidad y un trabajo atrás que vale la pena pagar. Ese salto de calidad va de la mano de la promoción nuestra”, remarcó Pacoricona.
Por otra parte, criticó a sus colegas de la Argentina que dicen hacer cerveza artesanal y hacen un mal producto, lo cual aleja consumidores. “Hay 1000 productores en todo el país. De ellos, hay 70 que realmente siguen mejorando y aumentan las ventas. El resto labura un año y les va mal porque hacen mala cerveza”, evaluó.
“La gente tiene que aprender a distinguir cuándo una cerveza, por ejemplo, está mal hecha y no está contaminada”, destacó Tuma, que por ahora prefiere no integrarse a la cooperativa hasta tanto vea cómo se van dando las cosas. Igualmente, puso énfasis en el desconocimiento que existe por parte del público consumidor de cervezas y de los prejuicios instalados en la sociedad. Por ello, manifestó: “En la Argentina, la cerveza industrial, salvo excepciones, son todas cervezas que tienen uno o dos estilos. Aparte, nos venden que la cerveza tiene que estar bien helada, cuando lo único que quieren es esconderle gustos”.
En este sentido, también recordó por qué se da la diferencia de precios entre una y otra y de los abusos por parte de ciertas marcas. “Las industrias la venden a un precio por litro que es más caro en comparación con otros países, siendo que no son de buena calidad. Y la cerveza artesanal sale un poco más cara porque al hacerla no tenés todos los volúmenes de producción que tienen las cervecerías industriales”, argumentó.

ESTADO. Otra de los temas que tienen en cuenta a la hora de desarrollar su emprendimiento cooperativo son las reglamentaciones por parte del Estado, un punto inexistente en un mercado en crecimiento. “Al no haber reglamentación en la zona, el hecho de nuclearnos nos da una fuerza para sentarnos a hablar a la hora para defender la cerveza artesanal y ver cómo nos gustaría que esté reglamentada y cómo podemos responder a las exigencias. Eso hace que trabajemos de manera seria”, manifestó Sotera.
Desde el sector hacen hincapié en que se debe modificar el Código Alimentario Argentino (CAA) para regular al sector que ya dejó de ser una mera actividad de tiempo libre para pasar a ser un nuevo producto para comercialización, con ciertas especificidades. “Se busca que haya reglas más claras porque el código alimentario estaba armado para la cerveza industrial”, destacó Pacoricona.
Según manifestaron, quien está detrás del sector en representación de todos los productores artesanales es la Asociación Civil Somos Cerveceros, que integra socios de toda partes de la Argentina. La intención es que se sume a la mesa de trabajo con el Gobierno para definir y rellenar el vacío legal existente.
Otra de las razones por las cuales solicitan normativas es para regular el mercado, donde impera la lógica impuesta por las multinacionales. “Siempre al mercado lo han manejado los industriales, pero se está destapando una olla que son todas las producciones artesanales. Hoy el 90 % del lupulus lo compra Quilmes en la Argentina. Entonces hay que pelear bastante para descomprimir ese mercado. Lo bueno que tiene esto es que cada uno desde su casa, y si le pone pilas, va creciendo y descomprimiendo esa situación”, insistió Tuma.
Los cerveceros artesanales que dialogaron con DOS FLORINES destacaron el rol del Ministerio de Agricultura de la Nación para impulsar la promoción del sector. Señalaron que están recibiendo apoyo, sobre todo porque la intención del Estado, al menos del saliente, es el impulso de la cadena de valor de la cebada.
Por otra parte, en cuanto a las políticas públicas que benefician al rubro, remarcaron los trabajos de investigación que se impulsan desde el Conicet, los cuales “fortalecen la industria”. Asimismo, subrayaron la importancia del área del turismo, dado que gracias al circuito de visitantes que recorren el país se empezaron a desarrollar nuevos cerveceros artesanales. De esta manera, reconocieron, las plazas de Bariloche, Córdoba y Mar del Plata no son las únicas donde se pueden encontrar cervezas de calidad.
“La mayoría de los municipios también apoyan como lo hacen con todos los emprendimientos. La cerveza no deja de ser un microemprendimiento alimentario. La mayoría de los productores son chicos y producen menos de 1000 litros por mes. Trabajan a un nivel apenas superior al hogareño. Entonces, hay una promoción”, reconocieron. “El siguiente paso es industrializarlo, meterle más tecnología, pero es la parte más cara del proceso”, concluyó Pacoricona.


¡Salud a la solidaridad!
Cerveceros Artesanales de Entre Ríos, que integran Somos Cerveceros, tuvo un gran gesto de solidaridad a fines de noviembre. El grupo de productores de la provincia decidió donar 20.000 pesos a la Asociación Civil Barriletes de la ciudad de Paraná, que habían obtenido como premio ganador de la Mejor Receta de Cerveza, estilo Porter.
Somos Cerveceros es la asociación más grande del país, que nuclea a todos los productores de la Argentina. La organización organiza concursos internos, donde se elige todos los años al mejor cervecero tras ser puntuado por un jurado. En ese marco, los cerveceros de la provincia debieron decidir dónde destinar el premio ganador del 2014, dado que así le corresponde a quienes organizan la última edición del Festival Internacional de Cerveza Artesanal, que tuvo lugar en Paraná.
“El premio es que una cervecería grande del país, esta vez fue Antares, presta sus servicios para que el ganador haga su cerveza a gran escala. Es como el sueño de jugar un partido en primera. Entonces, esa cerveza sale a la venta entre los cerveceros y lo que se recauda es para ayudar a una asociación sin fines de lucro que eligen los últimos anfitriones del festival. Charlando con los chicos, nos pareció que Barriletes, por la labor social que hace, merecía que le hiciéramos la donación”, contó a DOS FLORINES Mirko Pacoricona.


Relatos personales, historias en común

- Juan Pablo Sotera: “Yo llegué hace dos años a ser productor porque ingresé al Programa Capital Semilla, donde tenía que hacer un emprendimiento. Con mi señora surgió la posibilidad de hacer cerveza. Compré los equipos y sí o sí tenía que empezar. Justo vi una nota periodística a la asociación Somos Cerveceros y ahí me contacté con ellos. La primera cocción la realicé en la casa de Mirko. Él me abrió las puertas y me comenzó a explicar. A partir de ahí surgió una amistad y conocer otra gente del rubro. Y el próximo paso es seguir con la cooperativa y seguir aprendiendo”.

- Manuel Tuma: “Yo estudié en Rosario y hace dos años vi una nota al dueño de un restaurante de allá que hacía cerveza artesanal. Siempre me gustó la química, decidí un día a comprarme el equipo y arranqué. Por supuesto que la primera fue un desastre. Después me comuniqué con Somos Cerveceros y ahí me presentaron a todos. Comenzamos a aprender y a intercambiar ideas. Ahora estoy haciendo un equipo más grande para producir mayor cantidad. Lo puse a mi abuelo hacer cerveza conmigo. Para mí es un hobbie, algo que me apasiona. Aparte, el grupo de cerveceros es de excelentes personas y hay mucho por aprender y compartir”.

- Mirko Pacoricona: “Yo arranqué hace cuatro años a producir, la verdad porque tomaba mucha cerveza. Había leído sobre la cerveza artesanal y no había probado. Buscando en internet encontré una empresa cordobesa que se dedica a la venta de insumos y me compré un kit. Me puse a hacer, hice un parte de cocciones y encontré esta asociación Somos Cerveceros. A partir de entonces nos encontramos con varios cerveceros de la región y nos juntamos. Fue un camino de aprender y de muy buena química con ellos, con quienes empezamos a capacitarnos y sumar gente. Por suerte hasta hoy sigue”.

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