El consultor Maximiliano Castillo mantuvo un diálogo exclusivo con Dos Florines y reflexionó sobre la economía en el plano nacional y el manto de misticismo que se construyó en torno a los últimos seis meses del año. Inflación, dólar, tasas y niveles de actividad, fueron los ejes del análisis, en el marco de lo que considera una economía que aún está en transición, pero que va “orientada en el sentido correcto”. Además, arriesgó una mirada sobre el 2017 y coincidió con el Gobierno, aunque con matices, en el retorno del crecimiento y la desaceleración del proceso inflacionario.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
Finalmente, el “segundo semestre” llegó. Sin dudas, se trata de un concepto que se transformó en parte del relato de Mauricio Macri y su equipo de Gobierno, que generó largos debates sobre el desarrollo de la economía nacional. Tras una serie de medidas que impactaron y fuerte durante los primeros meses, producto del cambio de gestión y una “herencia” recibida, la idea se construyó bajo la promesa de que la segunda mitad del año iba a traer aires de esperanza.
En este contexto, la mayor incertidumbre que se traza es sobre la inflación, el indicador célebre de los argentinos para medir el estado de la cosa. Así entonces, casi como una profecía mítica, el Gobierno fue construyendo un discurso de bonanza para este segundo semestre, con el objeto de calmar las malas expectativas. Sin embargo, las dudas se presentan por si acaso se trata de un efecto de discurso político o de un proyecto serio de mediano plazo para regularizar la economía argentina.
Para despejar todas estas dudas, DOS FLORINES entrevistó a Maximiliano Castillo Carrillo, director de la consultora ACM. Según el economista, el manto construido para la segunda mitad del año es parte de una política macroeconómica que elaboró el equipo de Macri, donde el norte está puesto, elementalmente, en bajar la inflación. En su análisis, evalúa que las medidas van en el sentido correcto, aunque admite que a fin de año el proceso inflacionario superará la marca del 40 %.
Por otra parte, en vistas a este famoso segundo semestre, Castillo reflexionó sobre el futuro del precio del dólar y su relación con las tasas de interés, con el objeto de mejorar el nivel de actividad productiva. En este contexto, reflexionó sobre el desarrollo de la industria en contraposición con el sector agropecuario. Sobre esto, mientras que por un lado ve estancamiento y recesión, por el otro observa una recuperación rápida. No obstante, considera que el Gobierno no es ingenuo sino parte de los resultados esperados.
—¿Cómo interpreta el concepto de “segundo semestre” que propuso el Gobierno de Mauricio Macri?
—Las primeras medidas que tomó el Gobierno, que estaban orientadas a revertir los problemas que se habían heredado de la administración anterior, naturalmente a corto plazo iban a tener un impacto negativo en término de aumento de los precios, nivel de actividad, etcétera. Eso, además de que ya había una economía que venía con un estancamiento. En ese marco, era natural que todos preveíamos que el primer semestre iba a ser el más duro. Entonces el Gobierno está jugando con esta idea de un primer semestre malo y un segundo semestre un poco mejor. Un ejemplo claro es lo que está pasando con la inflación.
—Justamente sobre inflación, ¿cómo juega ahora la meta del 25 % del Gobierno?
—Creo que respondió a una necesidad política en el mes de enero como para tratar de contener y anclar las expectativas. En enero estábamos a unas pocas semanas de la devaluación, había mucha más incertidumbre de la que teníamos hoy y empezaban a negociarse las paritarias. Entonces, uno encuentra razonable que el Gobierno quiera fijar alguna pauta. Hoy por hoy eso ya no tiene ningún sentido.
—¿Qué perspectivas observan? ¿Coinciden con quienes plantean una inflación entre un 40 y 43 %?
—Sí, nosotros también. En un escenario relativamente optimista, la inflación termina este año arriba del 40 %.
—¿Cómo observa el dólar para este segundo semestre?
—Evidentemente el Gobierno está preocupado para que el tipo de cambio no se aprecie mucho, es decir, no baje tanto. De hecho, cuando empezó a bajar el dólar en mayo y en junio, el Banco Central empezó a comprar reservas y a intervenir, entonces virtualmente le puso como un piso de 14 pesos. Claramente el Gobierno tiene un límite inferior. De todos modos, el Gobierno está cómodo con esta volatilidad, de que luego del cepo se fue a 13, después a 16, luego bajó…
—¿Va a seguir esta volatilidad del dólar?
—No, en un escenario donde la situación internacional no sea crítica, ni vayamos a un escenario de 2008. Es decir, si bien hay incertidumbre y el escenario internacional para la Argentina por lo que está pasando en Europa hoy es peor al de una semana atrás, por el momento nadie está esperando un escenario crítico a la 2008. Si bien hay riesgos de que eventualmente la situación se pueda deteriorar, el escenario base no es ese. Entonces, uno está viendo un tipo de cambio con una leve depreciación de los niveles actuales en torno a los 16, 16 y medio.
—¿Cree que llegará a ese precio a fin de año?
—Sí, tranquilamente. Pero acá hay que empezar a entender que el Banco Central está cómodo con esta incertidumbre que hay sobre la evolución del tipo de cambio, al menos al corto plazo, dentro de los parámetros que considera acotados y razonables. Nosotros estamos de acuerdo con esa visión, pero nos parece que por ahí es un poco aventurado en este momento. A nuestro criterio, hay un poco de volatilidad más allá de lo recomendable. De todos modos, es en el corto plazo de una economía que está en transición, porque los ajustes que se están haciendo son muy significativos. De largo plazo estoy convencido que es una política razonable. Lo vemos en este momento como una actitud un poco más, no quiero usar la palabra arriesgada, pero más compleja si se quiere.
—¿Qué evaluación hace de la política de tasas?
—Ahí hay otra cuestión similar. Nosotros creemos que evidentemente el factor político y la necesidad de una recuperación de la actividad están influyendo en las decisiones de las tasas de interés del Banco Central.
—Las Lebacs favorecieron al bicicleteo con los dólares que llegaban al país…
—Bueno, para eso subís las tasas. Las subís para hacer más atractivo el peso. En economía, cada medida tiene un costo. Si bajás las tasas, probablemente tengás más presión sobre el tipo de cambio, algún efecto adicional sobre la inflación y vas a estimular más la actividad en el corto plazo. Con el diario del lunes y reconociendo todas las dificultades que tiene para el Gobierno administrar esta transición, uno lo que ve es que subir la tasa al 38 o 40 %, luego bajarla y volver a subirla, en un plazo de seis meses, por ahí fue una volatilidad muy excesiva. De nuevo, es fácil de decirlo con el diario del lunes. Ahí ha habido alguna dificultad.
—¿Cree que en el segundo semestre habrá una apuesta hacia la actividad productiva?
—Un poco la idea de bajar las tasas es que el Gobierno está viendo una evolución de la inflación en línea con lo que tienen previsto. Obviamente, la contrapartida de eso es que esta baja se empiece a trasladar a la actividad, evidentemente.
—¿Cómo observa a la industria en ese contexto?
—La industria está golpeada. Los últimos datos de actividad industrial no han sido buenos, fueron peores a los esperados. Estamos viendo un segundo trimestre que está siendo un poco peor al primero. Ahí están influyendo algunos factores específicos: en abril fueron las lluvias, ahora también en mayo alguna restricción por el tema de la disponibilidad de insumos energéticos, etcétera. El segundo trimestre, en términos de actividad industrial, está siendo peor que el primero, donde hay una situación muy heterogénea. Hay algunos sectores que están viendo una recuperación o un escenario mucho más favorable y hay sectores como el automotriz que están particularmente afectados. De todas maneras, luego de que la economía digiera todos los ajustes, esperamos que el segundo semestre empiece a mostrar un desempeño un poco más positivo. Ahí está apuesta de algunos sectores específicos como el agrícola.
—Justamente, ¿cómo ve al campo? ¿Es la actividad que más rápido se está recuperando, a pesar de las vicisitudes climáticas?
—Sí, un poco la apuesta del Gobierno ha sido esa, estimular a una actividad que fue particularmente golpeada en los últimos años y que puede generar un dinamismo importante rápidamente. Además, tiene una dimensión espacial interesante, que favorece a muchas regiones y el interior del país. Entonces, claramente es un sector donde hay apuestas muy grandes. De hecho, ya estamos viendo algunos resultados y hay buenas perspectivas sobre las campañas de trigo, por ejemplo. De todas maneras, dentro de lo que es el sector hay como una situación que es heterogénea, porque hay alguna rama de la actividad agropecuaria que está todavía golpeada. La lechería es una de ellas.
—¿Cómo analiza las líneas de crédito para construir viviendas?
—Hoy por hoy creo que tiene más una perspectiva política que de un resultado económico específico a corto plazo. Definitivamente son instrumentos interesantes, tanto el que está desarrollando el Banco Nación como los nuevos préstamos ajustables a UVI. Son aspectos positivos que en el mediano plazo y en la medida que la inflación muestre signos más claros de desaceleración, ahí sí van a tener un impacto mucho más efectivo. Me parece que el Gobierno se está mostrando muy activo en tratar de canalizar una demanda de la Argentina. Hay toda una brecha sobre el tema habitacional. Pero no estoy viendo que eso tenga un impacto efectivo en la construcción en el mes que viene, agosto o septiembre, es decir, que tenga una magnitud macroeconómicamente significativa. Ahora, naturalmente, el que consiga esos créditos, obviamente que será una mejora. Ahora, que eso tenga un impacto macroeconómico a corto plazo, va a ser limitado.
—¿Es el 2017 el año del despegue?
—Sí, nosotros también tenemos una visión optimista. Estamos previendo una recuperación del nivel de actividad en torno al 3 %. Obviamente, habrá una desaceleración del aumento de precios, pero todavía, de acuerdo a cómo esté evolucionando la inflación, seguimos pensando que va a estar por encima de la pauta del Gobierno. Esta meta entre 12 y 17 %, nosotros la estamos viendo más cerca del 20 %. Pero sí, efectivamente las medidas que se han tomado, como el cepo o el tema holdouts, había que hacerlas. La economía está orientada en el sentido correcto, claramente, de eso no tengo dudas. Eventualmente las diferencias van a ser sobre cuáles son los costos de todas esas modificaciones, porque nosotros tenemos expectativas más moderadas que el Gobierno, tanto por la desaceleración de la inflación como por la recuperación del crecimiento.
El segundo semestre en frases
- “La inflación va a bajar drásticamente en el segundo semestre”. Mauricio Macri. 20 de marzo de 2016.
- “A partir del segundo semestre se comenzarán a ver resultados claros del trabajo llevado a cabo por el Gobierno para dar batalla al flagelo de la inflación. Estamos encarando este problema y en el segundo semestre se van a empezar a ver resultados claros”. Mauricio Macri. 20 de abril de 2016.
- “Dennos un semestre de changüí para ordenar el desorden que se fue armando meticulosamente durante doce años. A medida que nos acerquemos al segundo semestre, van a ver con muchísima claridad cómo empieza a recuperarse la economía”. Alfonso Prat Gay. 25 de mayo de 2016.
- “El segundo semestre va a ser mejor, créanme. La rueda se está empezando a mover, confíen que vamos por el camino correcto y las cosas van a funcionar”. Mauricio Macri. 25 de mayo de 2016.
- “Resulta que vamos en el túnel y vemos todo oscuro y algunos se empiezan a preguntar si iremos bien. El segundo semestre es el momento en el cual aparece la luz en el túnel allá lejos, pero seguís en el túnel. Pero también es cierto que esa salida va a ser el año que viene”. Gabriela Michetti. 5 de junio de 2016.
Nahuel Amore | DOS FLORINES
Finalmente, el “segundo semestre” llegó. Sin dudas, se trata de un concepto que se transformó en parte del relato de Mauricio Macri y su equipo de Gobierno, que generó largos debates sobre el desarrollo de la economía nacional. Tras una serie de medidas que impactaron y fuerte durante los primeros meses, producto del cambio de gestión y una “herencia” recibida, la idea se construyó bajo la promesa de que la segunda mitad del año iba a traer aires de esperanza.
En este contexto, la mayor incertidumbre que se traza es sobre la inflación, el indicador célebre de los argentinos para medir el estado de la cosa. Así entonces, casi como una profecía mítica, el Gobierno fue construyendo un discurso de bonanza para este segundo semestre, con el objeto de calmar las malas expectativas. Sin embargo, las dudas se presentan por si acaso se trata de un efecto de discurso político o de un proyecto serio de mediano plazo para regularizar la economía argentina.
Para despejar todas estas dudas, DOS FLORINES entrevistó a Maximiliano Castillo Carrillo, director de la consultora ACM. Según el economista, el manto construido para la segunda mitad del año es parte de una política macroeconómica que elaboró el equipo de Macri, donde el norte está puesto, elementalmente, en bajar la inflación. En su análisis, evalúa que las medidas van en el sentido correcto, aunque admite que a fin de año el proceso inflacionario superará la marca del 40 %.
Por otra parte, en vistas a este famoso segundo semestre, Castillo reflexionó sobre el futuro del precio del dólar y su relación con las tasas de interés, con el objeto de mejorar el nivel de actividad productiva. En este contexto, reflexionó sobre el desarrollo de la industria en contraposición con el sector agropecuario. Sobre esto, mientras que por un lado ve estancamiento y recesión, por el otro observa una recuperación rápida. No obstante, considera que el Gobierno no es ingenuo sino parte de los resultados esperados.
—¿Cómo interpreta el concepto de “segundo semestre” que propuso el Gobierno de Mauricio Macri?
—Las primeras medidas que tomó el Gobierno, que estaban orientadas a revertir los problemas que se habían heredado de la administración anterior, naturalmente a corto plazo iban a tener un impacto negativo en término de aumento de los precios, nivel de actividad, etcétera. Eso, además de que ya había una economía que venía con un estancamiento. En ese marco, era natural que todos preveíamos que el primer semestre iba a ser el más duro. Entonces el Gobierno está jugando con esta idea de un primer semestre malo y un segundo semestre un poco mejor. Un ejemplo claro es lo que está pasando con la inflación.
—Justamente sobre inflación, ¿cómo juega ahora la meta del 25 % del Gobierno?
—Creo que respondió a una necesidad política en el mes de enero como para tratar de contener y anclar las expectativas. En enero estábamos a unas pocas semanas de la devaluación, había mucha más incertidumbre de la que teníamos hoy y empezaban a negociarse las paritarias. Entonces, uno encuentra razonable que el Gobierno quiera fijar alguna pauta. Hoy por hoy eso ya no tiene ningún sentido.
—¿Qué perspectivas observan? ¿Coinciden con quienes plantean una inflación entre un 40 y 43 %?
—Sí, nosotros también. En un escenario relativamente optimista, la inflación termina este año arriba del 40 %.
—¿Cómo observa el dólar para este segundo semestre?
—Evidentemente el Gobierno está preocupado para que el tipo de cambio no se aprecie mucho, es decir, no baje tanto. De hecho, cuando empezó a bajar el dólar en mayo y en junio, el Banco Central empezó a comprar reservas y a intervenir, entonces virtualmente le puso como un piso de 14 pesos. Claramente el Gobierno tiene un límite inferior. De todos modos, el Gobierno está cómodo con esta volatilidad, de que luego del cepo se fue a 13, después a 16, luego bajó…
—¿Va a seguir esta volatilidad del dólar?
—No, en un escenario donde la situación internacional no sea crítica, ni vayamos a un escenario de 2008. Es decir, si bien hay incertidumbre y el escenario internacional para la Argentina por lo que está pasando en Europa hoy es peor al de una semana atrás, por el momento nadie está esperando un escenario crítico a la 2008. Si bien hay riesgos de que eventualmente la situación se pueda deteriorar, el escenario base no es ese. Entonces, uno está viendo un tipo de cambio con una leve depreciación de los niveles actuales en torno a los 16, 16 y medio.
—¿Cree que llegará a ese precio a fin de año?
—Sí, tranquilamente. Pero acá hay que empezar a entender que el Banco Central está cómodo con esta incertidumbre que hay sobre la evolución del tipo de cambio, al menos al corto plazo, dentro de los parámetros que considera acotados y razonables. Nosotros estamos de acuerdo con esa visión, pero nos parece que por ahí es un poco aventurado en este momento. A nuestro criterio, hay un poco de volatilidad más allá de lo recomendable. De todos modos, es en el corto plazo de una economía que está en transición, porque los ajustes que se están haciendo son muy significativos. De largo plazo estoy convencido que es una política razonable. Lo vemos en este momento como una actitud un poco más, no quiero usar la palabra arriesgada, pero más compleja si se quiere.
—¿Qué evaluación hace de la política de tasas?
—Ahí hay otra cuestión similar. Nosotros creemos que evidentemente el factor político y la necesidad de una recuperación de la actividad están influyendo en las decisiones de las tasas de interés del Banco Central.
—Las Lebacs favorecieron al bicicleteo con los dólares que llegaban al país…
—Bueno, para eso subís las tasas. Las subís para hacer más atractivo el peso. En economía, cada medida tiene un costo. Si bajás las tasas, probablemente tengás más presión sobre el tipo de cambio, algún efecto adicional sobre la inflación y vas a estimular más la actividad en el corto plazo. Con el diario del lunes y reconociendo todas las dificultades que tiene para el Gobierno administrar esta transición, uno lo que ve es que subir la tasa al 38 o 40 %, luego bajarla y volver a subirla, en un plazo de seis meses, por ahí fue una volatilidad muy excesiva. De nuevo, es fácil de decirlo con el diario del lunes. Ahí ha habido alguna dificultad.
—¿Cree que en el segundo semestre habrá una apuesta hacia la actividad productiva?
—Un poco la idea de bajar las tasas es que el Gobierno está viendo una evolución de la inflación en línea con lo que tienen previsto. Obviamente, la contrapartida de eso es que esta baja se empiece a trasladar a la actividad, evidentemente.
—¿Cómo observa a la industria en ese contexto?
—La industria está golpeada. Los últimos datos de actividad industrial no han sido buenos, fueron peores a los esperados. Estamos viendo un segundo trimestre que está siendo un poco peor al primero. Ahí están influyendo algunos factores específicos: en abril fueron las lluvias, ahora también en mayo alguna restricción por el tema de la disponibilidad de insumos energéticos, etcétera. El segundo trimestre, en términos de actividad industrial, está siendo peor que el primero, donde hay una situación muy heterogénea. Hay algunos sectores que están viendo una recuperación o un escenario mucho más favorable y hay sectores como el automotriz que están particularmente afectados. De todas maneras, luego de que la economía digiera todos los ajustes, esperamos que el segundo semestre empiece a mostrar un desempeño un poco más positivo. Ahí está apuesta de algunos sectores específicos como el agrícola.
—Justamente, ¿cómo ve al campo? ¿Es la actividad que más rápido se está recuperando, a pesar de las vicisitudes climáticas?
—Sí, un poco la apuesta del Gobierno ha sido esa, estimular a una actividad que fue particularmente golpeada en los últimos años y que puede generar un dinamismo importante rápidamente. Además, tiene una dimensión espacial interesante, que favorece a muchas regiones y el interior del país. Entonces, claramente es un sector donde hay apuestas muy grandes. De hecho, ya estamos viendo algunos resultados y hay buenas perspectivas sobre las campañas de trigo, por ejemplo. De todas maneras, dentro de lo que es el sector hay como una situación que es heterogénea, porque hay alguna rama de la actividad agropecuaria que está todavía golpeada. La lechería es una de ellas.
—¿Cómo analiza las líneas de crédito para construir viviendas?
—Hoy por hoy creo que tiene más una perspectiva política que de un resultado económico específico a corto plazo. Definitivamente son instrumentos interesantes, tanto el que está desarrollando el Banco Nación como los nuevos préstamos ajustables a UVI. Son aspectos positivos que en el mediano plazo y en la medida que la inflación muestre signos más claros de desaceleración, ahí sí van a tener un impacto mucho más efectivo. Me parece que el Gobierno se está mostrando muy activo en tratar de canalizar una demanda de la Argentina. Hay toda una brecha sobre el tema habitacional. Pero no estoy viendo que eso tenga un impacto efectivo en la construcción en el mes que viene, agosto o septiembre, es decir, que tenga una magnitud macroeconómicamente significativa. Ahora, naturalmente, el que consiga esos créditos, obviamente que será una mejora. Ahora, que eso tenga un impacto macroeconómico a corto plazo, va a ser limitado.
—¿Es el 2017 el año del despegue?
—Sí, nosotros también tenemos una visión optimista. Estamos previendo una recuperación del nivel de actividad en torno al 3 %. Obviamente, habrá una desaceleración del aumento de precios, pero todavía, de acuerdo a cómo esté evolucionando la inflación, seguimos pensando que va a estar por encima de la pauta del Gobierno. Esta meta entre 12 y 17 %, nosotros la estamos viendo más cerca del 20 %. Pero sí, efectivamente las medidas que se han tomado, como el cepo o el tema holdouts, había que hacerlas. La economía está orientada en el sentido correcto, claramente, de eso no tengo dudas. Eventualmente las diferencias van a ser sobre cuáles son los costos de todas esas modificaciones, porque nosotros tenemos expectativas más moderadas que el Gobierno, tanto por la desaceleración de la inflación como por la recuperación del crecimiento.
El segundo semestre en frases
- “La inflación va a bajar drásticamente en el segundo semestre”. Mauricio Macri. 20 de marzo de 2016.
- “A partir del segundo semestre se comenzarán a ver resultados claros del trabajo llevado a cabo por el Gobierno para dar batalla al flagelo de la inflación. Estamos encarando este problema y en el segundo semestre se van a empezar a ver resultados claros”. Mauricio Macri. 20 de abril de 2016.
- “Dennos un semestre de changüí para ordenar el desorden que se fue armando meticulosamente durante doce años. A medida que nos acerquemos al segundo semestre, van a ver con muchísima claridad cómo empieza a recuperarse la economía”. Alfonso Prat Gay. 25 de mayo de 2016.
- “El segundo semestre va a ser mejor, créanme. La rueda se está empezando a mover, confíen que vamos por el camino correcto y las cosas van a funcionar”. Mauricio Macri. 25 de mayo de 2016.
- “Resulta que vamos en el túnel y vemos todo oscuro y algunos se empiezan a preguntar si iremos bien. El segundo semestre es el momento en el cual aparece la luz en el túnel allá lejos, pero seguís en el túnel. Pero también es cierto que esa salida va a ser el año que viene”. Gabriela Michetti. 5 de junio de 2016.

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