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Diamante, una ciudad que vive del Estado y quiere volver a sus raíces

El intendente Lénico Aranda contó con detalles cuáles son los principales desafíos de su gestión y destacó la situación económica como el primer obstáculo de la ciudad. En ese contexto, las dificultades básicas pasan por la planta de personal municipal, las obras y las maquinarias para brindar los servicios. De todos modos, la apuesta siempre es a más, aunque suene un tanto histórica como utópica. A pesar de que hoy la discusión pasa por la rutina de los gobiernos y la solución es parte de una política de Estado global, la recuperación del puerto sigue siendo un anhelo, al igual que la vida que le supieron dar los motoencuentros y las jineteadas.

Nahuel Amore | ABZ



Diamante es un gigante dormido, un símbolo de desarrollo de otra época, una ciudad estancada en los progresos de modelos económicos y políticos de otrora, cuando al puerto arribaban barcos de banderas extranjeras y todavía resonaban los trenes. Ese movimiento que alguna vez supo tener, decayó con el tiempo y, con ello, también la vida de la ciudad. Quizá por eso el Ejército ahora colabora con el arreglo de las calles.
A pesar de ciertos resabios, hoy, con 20.000 habitantes, la presencia del Estado es lo más fuerte que existe y el diálogo entre vecinos por los problemas cotidianos delata esta situación. La falta de actividades productivas alrededor del puerto es una limitante para la generación de recursos genuinos, lo cual hace cada más compleja la vida de la comunidad y la visión de futuro para las generaciones venideras.
El intendente Lénico Aranda sabe de esto y sus definiciones sobre los desafíos de gestión dejan al descubierto por dónde pasan hoy las discusiones. En diálogo con ABZ, destacó la herencia que recibió y el estado de las cuentas públicas. Además, contó los problemas que tienen a diario para brindar buenos servicios y la necesidad de optimización de recursos que incluye ajustes en la planta del personal.
De todos modos, eso no le quita a Aranda pensar en sus raíces y en cómo recuperarlas. En esta línea, la mirada siempre está puesta hacia el río Paraná y la idea de un desarrollo productivo centrado en la actividad portuaria, del mismo modo que el movimiento turístico y de vida local que impulsan los motoencuentros y las jineteadas. Pero también sabe, claro está, que mucho de esto depende de las definiciones políticas de la Provincia y la Nación.

HERENCIA.
¿Cuál ha sido el principal desafío en estos siete meses de gestión?
—El desafío que teníamos era poder pagar los sueldos. Recibimos un municipio con 11 millones de pesos de deuda, entre deuda flotante de proveedores, sueldos atrasados, medio aguinaldo y horas extras. Además, una caja con casi 40 millones de deuda. Así asumimos el 10 de diciembre y con sólo 100 mil pesos en la caja.

¿Pudieron sanear la deuda?
—Pudimos sanearla gracias a la ayuda del ministro del Interior (Rogelio Frigerio), de la coparticipación que adelantó el gobernador (Gustavo Bordet) y con un mecanismo austero de no gasto.

¿Hicieron recortes?
—Hicimos un control estricto de las horas extras, con reducción del personal subvencionado y contratado que era un gasto superfluo porque no producía. Además, ajustando en todo: teléfono, gas, agua, combustible. Había mucho gasto. En campaña hablé de dos cementerios. Por un lado, el cementerio donde vamos todos los mortales y el cementerio del corralón, prácticamente con cero maquinarias.

SERVICIOS.
¿Pudieron avanzar en alguna compra de máquinas para los servicios?
—No, sólo hemos reparado las que estaban. Ahora estamos abocados todos los intendentes de Entre Ríos al plan de endeudamiento para la provincia que estamos esperando, que ya se ha firmado con acuerdo de diputados y senadores.

Básicamente, los principales desafíos pasan por las finanzas porque no hay plata para brindar buenos servicios…
—Los dos municipios más pobres están en el departamento, que son Ramírez y Diamante. El más pobre en lo económico era Ramírez, pero ellos tienen un desarrollo industrial importante. Y nosotros no tenemos fábricas, prácticamente. Diamante está muy complicada porque no tenemos maquinarias. Por ejemplo, el Ejército está dándonos una mano con máquinas y camiones para subsanar los problemas que tenemos en los barrios con el tema de las calles de broza y de tierra. Incluso, porque las cañerías están obsoletas. Hay entre cinco y once roturas diarias porque nunca se hizo un recambio de caños desde que se hizo la ciudad.

¿Cómo están los otros servicios?
—Estamos teniendo déficit en las luminarias porque no tenemos recursos y hace mucho que está abandonada la ciudad. Hemos recuperado 100 luminarias, pero no es nada porque faltan unas 450 más, que están quemadas. Además, tenemos problemas con el servicio de agua porque hay una cañería obsoleta. En sí, no tenemos problemas de agua porque el Gobierno provincial ha hecho pozos, con filtros y bomba. Es decir, agua tenemos pero no sabemos cómo acercarle a la gente. No podemos hacer algunos arreglos porque no tenemos maquinarias. Tenemos tres camiones y prácticamente son para hacer la recolección de basura y para transportar la broza. Por eso pedimos ayuda al Ejército. Uno no debe ocultar el déficit que tiene para poder corregirlo.

EMPLEADOS PÚBLICOS.
¿Se están realizando auditorías de la anterior gestión?
—No. Simplemente estamos haciendo un plan de optimización de recursos, con recategorización y reubicación de personal.

¿De cuánto es la planta de personal municipal?
—Son casi 300 de planta permanente.

¿Y dan los números para pagar, por ejemplo, el medio aguinaldo?
—Los abonamos, pero estamos recibiendo ayuda del Tesoro Nacional para paliar el déficit. Tenemos un déficit mensual que incluso lo paliamos con la recaudación de la Jineteada que dio más de un millón de pesos de ganancia cuando hacía años que daba pérdidas. En este contexto, hemos vuelto a hacer funcionar la planta de obreros municipales. No se contrata a terceros, sino que todo se hace con la planta municipal. Eso ha abaratado muchísimo los costos de arreglos de calles y por eso hoy la ciudad está prácticamente en buenas condiciones. Hemos hecho muchas reparaciones de calles, pero todo con mano municipal.

OBRAS.
Hablando de obras, ¿cómo los va a beneficiar el Plan Hábitat que lanzó el Gobierno nacional en Diamante?
—Hace muchos días ya está trabajando la gente del Ministerio del Interior, haciendo el relevamiento. El objetivo es que se va a respetar el hábitat de la vivienda. Luego, se va a planificar la infraestructura. Estamos hablando de mil casas para este plan, por más de 100 millones de pesos. Y nosotros lo queremos desarrollar con mano de obra local, que fue un compromiso de campaña. A los problemas de Diamante, los tenemos que solucionar los diamantinos. Tamaña cantidad de dinero, queremos que las obras queden, pero también que se hagan con manos diamantinas para que quede el dinero en Diamante.

¿Piensan en obras para contener las barrancas?
—Nosotros queremos poner el tema de las barrancas a consideración para el Plan Hábitat. Es una lástima porque nosotros tenemos que reactivar los trabajos de contención. Queremos seguir estas obras para que no haya los inconvenientes que hay.

EL DESAFÍO.
¿De qué vive Diamante?
—Del Estado municipal, provincial y nacional. Cuando me refiero a eso, hay muchos empleados en relación de dependencia del Consejo General de Educación, de la Policía, del gobierno provincial. También algo vivimos del campo y de la zona de la costa con la caza y la pesca.

¿Hay alguna apuesta seria para reactivar el puerto?
—Nosotros ya hemos hablado con el ministro Frigerio varias veces, con el gobernador, además del presidente del Cargill de Sudamérica, la Bolsa de Cereales y los legisladores. Nosotros hemos impulsado desde la Municipalidad que vuelva a funcionar el puerto. Y el otro día en la presentación (del Plan Hábitat) el gobernador lo nombró nuevamente. Creo que es una decisión política que debemos acompañar, para que se pueda reabrir otra vez el puerto. Se cargaban más de 35.000 camiones por año. Era un movimiento importante para la ciudad y el circuito financiero de la región. Ahora, el nivel de actividad es muy escaso, sólo de barcazas.

Teniendo en cuenta que en gran medida la reactivación depende de políticas de Estado de la Provincia y la Nación, ¿cómo analiza la relación entre los gobiernos?
—Siempre lo destaco. La relación que yo tengo con el Gobierno provincial es excelente. No puedo decir nada de Gustavo Bordet o sus funcionarios. Siempre me han atendido y tienen una predisposición constante. Mi relación con Frigerio también es excelente. Desde la campaña logramos una amistad. La relación de Bordet con Frigerio es muy cercana. Pero acá hay algo muy real: es una conversación de secos, entre el intendente y el gobernador que tienen que andar muy bien con el ministro, porque si no Bordet no puede pagar los sueldos. El gobernador no se puede dar el lujo de andar mal con el ministro. Más allá de lo económico, Bordet es una persona muy abierta a escuchar las sugerencias. Las diferencias políticas se tienen que dejar de lado y tiene que primar la gente.


Una historia de motos y caballos
El Motoencuentro es una insignia de Diamante, por el movimiento económico que genera a través de la llegada de miles de motoqueros de diversas partes del mundo. Sin embargo, el intendente Lénico Aranda considera que es necesario relanzarlo.
“El Motoencuentro está muy decaído y lo queremos levantar”, sostuvo el jefe municipal en diálogo con ABZ. En este sentido, aseguró que van a recorrer unas 50 ciudades para promocionar el histórico evento.
“El slogan es ‘Volver a las Raíces’. Vamos a volver a hacer los juegos, las excursiones que históricamente se hicieron en Diamante”, aseguró Aranda. “Yo fui uno de los fundadores del Motoencuentro, cuando era director de Deportes y Turismo. Estamos volviendo otra vez a las raíces. Nos va a costar, pero en dos o tres años tenemos que volver a levantar y posicionar el Motoencuentro como uno de los mejores de Sudamérica”, prometió.
Sobre los desafíos al respecto, el intendente de Diamante puntualizó: “Vamos a controlar las picadas y carreras en el casco urbano. No vamos a permitir que todo el mundo ponga cantinas en distintos lugares de la ciudad. Vamos a respetar a los comerciantes que durante el año pagan sus impuestos. Y vamos a tratar de controlar el descontrol de los últimos encuentros”.
Por otra parte, Aranda sabe que las jineteadas de doma y folclore son un clásico de la ciudad que es necesario reimpulsar. Incluso, lo sabe porque su historia personal está marcada por su padre, Argentino “Tino” Aranda, reconocido en las jineteadas. De hecho, lo convocó en la última edición. “Así logramos traer los caballos más caros y volvimos a tener las reglas de las jineteadas a nivel nacional. Faltaron artistas de renombre, pero por una cuestión de números”.
Consultado por los cuestionamientos que reciben las jineteadas en los últimos años por parte de activistas y protectores de animales, Aranda fue contundente. “La jineteada es una tradición que no se debería perder”, aseguró. De todos modos, propuso: “La idea es controlarla, regularizarla y seguirla”. En este sentido, recordó que “hoy en día la caballada tiene sus controles con veterinarios” y que viven en mejores condiciones que otros animales.

DATOS
-          Ciudad: Diamante
-          Apodo: “Ciudad Blanca”
-          Fundación: 27 de febrero de 1836

-          Población: 20.000 habitantes

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