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Los candidatos a Presidente debatieron, en la voz de Pignanelli, Peirano y Frigerio

Los economistas forman parte de los equipos de trabajo de los tres principales aspirantes al Sillón de Rivadavia. En sus exposiciones, los profesionales coincidieron en la mayoría de los problemas macroeconómicos que atraviesa el país, sin embargo, hicieron hincapié desde distintos puntos de vista en las políticas fiscales, monetarias, financieras y cambiarias que pondrían en funcionamiento si fueran gobierno. 

Nahuel Amore | Dos Florines

¿Qué pasará con la economía argentina en los próximos cuatro años? Éste es uno de los principales interrogantes que también se hicieron con mucho énfasis los industriales de la provincia que se congregaron el viernes en el marco de la 11ª Jornada de la Industria y el Comercio Exterior que organizó la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER).
Y a la pregunta se la hicieron no sólo porque sus decisiones empresariales necesitan de algún tipo de sustento macroeconómico y porque tienen en cuenta que estamos ante un año electoral, sino también porque saben que inevitablemente se producirá un fin de ciclo en nuestro país. Ante la imposibilidad de que la primera mandataria Cristina Fernández de Kirchner pueda ser reelegida y que su principal sucesor, Daniel Scioli, representa la continuidad y el cambio al mismo tiempo, la incertidumbre de cara a la próxima gestión se acrecienta.
Para echar un poco de luz a este panorama esmerilado, la UIER convocó a integrantes de los equipos económicos de los tres candidatos mejor posicionados para ocupar el Sillón de Rivadavia a partir del próximo 11 de diciembre. Por ello, en la mesa de debate que moderó Diego Coatz, se sentó Aldo Pignanelli en representación del espacio que conduce Sergio Massa, Miguel Peirano por el Frente para la Victoria (FPV) y Rogelio Frigerio por la fuerza política que lidera Mauricio Macri.
En líneas generales, los profesionales marcaron coincidencias en el diagnóstico de la situación macroeconómica del país. En este punto, reconocieron los logros obtenidos durante los primeros años de la gestión kirchnerista e hicieron hincapié en los problemas que empezaron a acentuarse con el correr de los años, tales como la inflación, la retracción cambiaria, la falta de inversiones, la caída de las exportaciones y de la actividad industrial, entre otros puntos.
Las posibilidades de crecimiento de la Argentina en base a sus recursos y riquezas fue el pie que cerró el camino de las semejanzas entre los economistas y abrió paso a un sendero de ejes de propuestas disímiles, que parten desde concepciones, intereses y experiencias diferentes de los candidatos.
De todos modos, al momento jugoso de los bifes, en sus discursos primó más el tono político que la sinceridad técnica sobre cómo concretarían algunas de las medidas que lanzaron a viva voz en promesa de llevar a cabo si fuesen gobierno. Aspecto no menor, que pudo apreciarse por este cronista de DOS FLORINES sobre el final de la exposición, cuando varias de las figuras que integraban el selecto público, esgrimieron en voz baja alguna que otra frase registrada, al estilo “si hubiesen dicho lo que piensan hacer…” No obstante, el aplauso unísono del final dejó entrever la gratificación para con los destacados economistas, que se prestaron al diálogo y que, a pesar de la desconfianza inherente de los argentinos, despejaron parte de ese camino incierto que se aproxima, en un país donde se sabe que incluso de aquí a octubre, resta una eternidad.

PIGNANELLI. Aldo Pignanelli estuvo al frente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante el gobierno de Eduardo Duhalde en 2002 y en momentos de crisis profunda del país. De raíces peronistas, integra el equipo económico de Massa y fue el encargado de abrir el panel. “Como Frente Renovador estamos planteando un cambio en el paradigma de la economía argentina. Creemos que hoy no es sustentable”, expresó.
Fiel a su estilo provocativo y con todas frases que pelean para titulares, Pignanelli hizo hincapié en la necesidad de aplicar políticas fiscales de equilibrio y el rol que asumen las instituciones del Estado. “El nivel del gasto público, junto con el déficit, se lleva la mitad de lo que producimos. Si no planteamos qué hacer con el gasto público, es difícil manejar la salida económica”, cuestionó de entrada.
Sobre este punto, argumentó que “el problema de la Anses es que financia el 80 % de los planes sociales y no paga los juicios que tienen sentencia definitiva”. Por ello, prometió: “Nosotros vamos a cambiar la Anses para pagar el 82 % móvil a los jubilados y el 100 % de los juicios”.
Por otra parte, cuestionó: “Tenemos un problema muy serio con el manejo de los planes sociales. Hoy significan unos 100 mil millones de pesos, pero el problema es que no están relacionados en su mayoría con el trabajo en blanco, por temor a perderlo”. En este sentido, destacó: “Proponemos la creación de una agencia única del manejo de los subsidios sociales sin clientelismo, sin punteros políticos, copiando el modelo brasilero que subsidia el trabajo. No podemos generar hombres esclavos en la Argentina. Buscamos la creación del hombre libre”.
En tercer lugar, Pignanelli se refirió a los subsidios económicos a las empresas que brindan servicios. “Es un total despilfarro de gasto. En vez de acueductos, de oleoductos o de viaductos, se ha hecho un verdadero guitaducto desviando el dinero sin saber a dónde está”, arremetió. Y argumentó: “No hay ética moral si planteamos un ajuste de tarifas y primero no hacemos una profunda auditoria del gasto para plantear qué hacemos después”.
En este mismo eje de análisis, denunció los sobreprecios de las obras públicas y cuestionó las tasas de interés que paga la Argentina por endeudamiento. “Es dinero que se va sin sentido”, apuntó.
Por esto, arriesgó: “Lo primero que tenemos que replantear en el Estado es qué volumen de gente vamos a tener”. Aseguró que “el Estado se incrementó en más de un 1 millón y medio de personas y los propios sindicatos hablan de que hay más de 100 mil ñoquis que cobran sueldos y no hacen nada”. Sobre esto, subrayó: “Es un costo no sólo económico, sino también social para la gente de carrera. Tenemos que recuperar la dignidad del trabajador público y tornar eficiente el Estado”.
Por otra parte, respecto de la política de ingresos, manifestó: “Tenemos que apostar a sacar el freno a la producción. Hay que hacer una profunda reforma tributaria y hay que apostar al aumento del volumen; a que el campo produzca más cereales, más carne, que la industria dignifique, en mantener el mercado interno, pero el crecimiento tiene que venir desde el exterior”.
Dada su experiencia en el BCRA, Pignanelli tiró la receta para recomponer las reservas. “No sólo necesitamos superávit comercial y crédito externo, sino un shock de inversiones”, distintió. Y detalló que este shock se dará “con una profunda reforma tributaria, que vuelva a imponer la desgravación impositiva en las inversiones en equipos y en tecnología”.
Finalmente, en esta misma línea argumentativa, el economista massista reconoció la necesidad de volver a tener un dólar competitivo. “Nosotros proponemos en el Frente Renovador volver a enero de 2002 con la ley de salida de la convertibilidad”, expresó. Detalló que hay que volver al mercado único libre de cambio, sin desdoblamientos y que sea administrado en flotación por el Banco Central. “Proponemos en 100 días abrir el cepo”, lanzó. Y rememoró: “En 2002, en cuatro meses, abrimos corralitos, corralones, cepos, cepitos y demás yerbas. Y a partir de ahí empezamos a salir”.

PEIRANO. Miguel Peirano integra el equipo económico del candidato Daniel Scioli. Sin dudas, un hombre de confianza para del primer mandatario bonaerense, ya que también fue parte del gobierno de Néstor Kirchner, primero como secretario de Industria y Comercio y después como ministro de Economía durante los últimos cinco meses de su gestión.
Desde este punto de vista, aseguró que “la Argentina es un país con oportunidades, aún con un contexto internacional dificultoso”. Observó que el país tiene potencial para los próximos cuatro años, fundamentalmente por el sector agropecuario, por la industria que consideró diversificada, el mercado interno, el Mercosur y su integración regional, además de un sistema financiero local con moneda local.
Por otra parte, indicó: “Existen dificultades y hay que encararlas, resolverlas. Algunas son consecuencias de la propia dinámica local, otras son consecuencias del contexto internacional”. Por esto, planteó “una serie de ejes centrales” que “delineó Scioli para los próximos cuatro años”. Entre ellos, “bajar la inflación a un digito de manera gradual, hacia el final de su mandato”, que entendió que “va a ser un factor positivo para las inversiones, el consumo”.
Sobre este punto, argumentó: “Tiene que ser consecuencia de un conjunto de decisiones. Primero, de incentivar fuertemente la inversión. En segundo lugar, generar los dólares necesarios para ganar margen en el sector externo y tener políticas de protección comerciales, selectivas y sectoriales. Generar un sendero fiscal virtuoso, vinculado con el crecimiento. Garantizar un Estado en defensa de la competencia”.
Otro de los ejes: “Generar dólares en la economía”. “Esto tiene que ser generado por la vía comercial, teniendo medidas que mejoren el superávit en la balanza comercial. Además de resolver los conflictos externos, que le permitan a la Argentina acceder al mercado de deuda”, señaló.
Además, Peirano destacó que entre las prioridades está el de atender a las dificultades que atraviesan sectores claves para el país como el agropecuario y las industrias. Dado que entiende que cada una tiene sus particularidades, se establecerán medidas particulares. Entre los más importantes, destacó la cadena automotriz.
“Otro capítulo central es el de las negociaciones internacionales”, manifestó el economista del Frente para la Victoria. En este punto, repasó los principales bloques comerciales donde la Argentina tiene acuerdos. Y subrayó que hay que mejorar las relaciones con el principal socio que es Brasil.
Hizo un apartado para el “desarrollo de la industria de la construcción”. Aseguró que “el crédito hipotecario blando para la compra de viviendas nuevas tiene un enorme potencial si va de la mano de señales de consistencia macroeconómica”. Asimismo, destacó que el Estado debe estar presente en materia de obras de infraestructura a través de grandes proyectos, como puertos, ferrocarriles, rutas y autopistas. “El endeudamiento es un factor positivo para esta vía”, indicó.
Finalmente, habló de la articulación con los sectores. “El trabajo conjunto entre las autoridades, el sector empresario y del trabajo, potencia enormemente los resultados”, valoró. Y agregó: “Hay que buscar los mayores consensos para hacerlo en un marco de crecimiento”.

FRIGERIO. Rogelio Frigerio, nieto del desarrollismo, presidente del Banco Ciudad e interventor del PRO en Entre Ríos, fue el tercero en exponer las propuestas económicas. En su discurso hizo honor al nombre del frente político que representa y planteó la necesidad de cambiar tres problemas en la Argentina que, a su modo de entender, se repiten hace 50 años. “Debemos resolver rápidamente la inflación, liberarnos del cepo y tener crédito”, puntualizó.
En relación a la inflación, explicó desde su visión: “Estamos imprimiendo pesos a lo pavote que nadie quiere. Y en cualquier lugar del mundo genera inflación. Paremos eso. El principal problema de la inflación es la emisión monetaria”. Sobre su propuesta al respecto, simplemente expresó: “Se puede resolver la inflación”.
En cuanto a la restricción para la compra de dólares, manifestó: “Tenemos un cepo cambiario desde 2011 que es una aberración económica. Ha impedido crear empleo productivo y clausuró la posibilidad de que ingresaran inversiones”. Aseguró que en esos años “sobraban los dólares” en el mundo, por lo que consideró “un error garrafal” la medida.
Respecto del tercer punto, dijo que “tampoco se aprovechó los últimos 10 mejores años para acceder al financiamiento barato y a largo plazo”. Lamentó que si la Nación y las provincias hubiesen podido acceder al crédito, se podría haber financiado la enorme cantidad de proyectos parados, como rutas, dragado de ríos, vías aéreas, puertos”.
Sin embargo, Frigerio fue contundente: “El mundo no se nos cayó encima. Son todos problemas autogenerados. Tuvimos en estos años las condiciones para desarrollarnos. La región tuvo las mejores condiciones en la historia del capitalismo: los precios de las materias primas y tasas de interés cercanas a cero. Esa era la mejor oportunidad, pero la dejamos pasar”.
El tema de la deuda externa también fue un punto de análisis para comprender la imposibilidad de acceso al crédito. “Tenemos que terminar ese capítulo de la deuda. Hay que negociar a cara de perro, con el cuchillo entre los dientes, resolverlo. Pero para negociar, es necesario tener capacidad de gestión, que evidentemente este gobierno no la tiene”, arremetió.
Ante este panorama, Frigerio destacó que es necesaria una “competitividad sistémica”. Y argumentó: “Tenemos la oportunidad y el desafío de que los argentinos, cuando apostemos al peso, ganemos. Podemos avanzar en los reales desafíos. Bajar los impuestos. Bajar el impuesto a las Ganancias. Eliminar el peor impuesto que es la inflación. Bajar el impuesto al trabajo, con inteligencia. Bajar los impuestos a los cinco primeros años en los que comienzan a trabajar”.
Finalmente, para lograr estos objetivos, el economista macrista hizo hincapié en el rol del Estado. “Lo primero es recuperar la confianza en nuestras propias posibilidades y después la confianza del resto del mundo a la Argentina. Para eso hace falta otro liderazgo, que pueda incorporar a las próximas generaciones. Necesitamos un director técnico que ponga a los mejores jugadores en la cancha. Necesitamos un líder con una gran convicción”, manifestó en tono eleccionario.
Y en el mismo sentido, concluyó: “Hay que romper con que después de un gobierno populista de derroche fiscal, viene un ajuste neoliberal y ortodoxo. Se puede crecer, pero necesitamos un líder que tenga la convicción de que cuando vuelva ese populismo que está en el ADNI de los argentinos, se tape los oídos y entienda que es mucho más importante quedar en la historia que quedarse con el poder”.

Propuestas para Entre Ríos

Diego Coatz moderó el panel y propuso a los economistas que esgrimieran propuestas para las economías regionales de la provincia, apuntando principalmente al costo logístico y la presión tributaria.
Aldo Pignanelli del Frente Renovador dijo que son las más castigadas y el gobierno no ha podido solucionar sus problemas. Por eso, se atrevió a prometer la “eliminación de las retenciones a las economías regionales”, tributos que consideró “un freno al crecimiento”. Para argumentar, analizó las dificultades que tienen aquellos que tienen que transportar más de 500 kilómetros la producción hasta los puertos. Como complemento, propuso otorgar “crédito fiscal para aquellas zonas que tienen un sobre costo de flete”.
Miguel Peirano, del equipo de Daniel Scioli, también se animó a esbozar propuestas para las economías regionales y planteó como “posibilidad” la reducción de las retenciones. Además, aseguró que la disminución de los costos de logística de los productores e industriales será en el mediano y largo plazo a partir de obras de infraestructura como rutas y autopistas. Sobre este punto, remarcó la necesidad de fuentes de financiamiento por medio de varias vías, como el concepto de banca de desarrollo.
Rogerio Frigerio del frente Cambiemos que encabeza Mauricio Macri, planteó el objetivo de la integración nacional de las economías regionales, bajo el concepto de competitividad sistémica. Destacó que “el Estado perfectamente puede subsidiar los fletes”, para que no se produzcan brechas de precios en los distintos puntos del país. Para esta provincia agroindustrial, hizo hincapié en generar las condiciones de competitividad para que vuelvan a ingresar los dólares al país.

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