Trabajar mancomunadamente entre los diferentes actores sociales es lo que muchas organizaciones se proponen. Cuando los intereses y los tiempos son distintos, la tarea es aún más complicada. Pero cuando el objetivo es común y se trata de poner en acción un conjunto de políticas que beneficien a la mayoría, la articulación resulta ser una estrategia clave. La constitución del Polo Tecnológico del Paraná es un ejemplo en la región y Pablo Menna, su actual presidente, lo pone en palabras.
Nahuel Amore | Dos Florines
![]() |
| Para Pablo Menna, es tarea del Estado equilibrar las desigualdades existentes en materia de acceso tecnológico. |
La ciencia y la tecnología son potenciadores de todas las cadenas de valor, ya que permiten aumentar la productividad e, incluso, la calidad de los bienes y servicios. En este sentido, es imposible pensar hoy en día el crecimiento económico, integral y sustentable de un país sin incluir a las innovaciones en dicha materia. Pero para que el desarrollo tecnológico se haga efectivo, es necesario poner en práctica una serie de políticas que contemplen a un conjunto de actores dinámicos de manera interrelacionada.
Sin dudas, esto fue lo que se propuso el Polo Tecnológico del Paraná desde el 2009, cuando surgió en el seno de la Corporación para el Desarrollo de Paraná (Codepa), entidad con casi una década de existencia y que nuclea a los empresarios locales. Luego de una convocatoria en el cluster de software, la organización comenzó a encarar acciones en pos de reunir a las partes y de llevar a cabo la institucionalización.
Así entonces, recién el 14 de junio de este año firmaron el Acta Constitutiva, tras consensuar entre los diferentes actores involucrados un estatuto. En ese acto, que contó con la presencia del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Lino Barañao, se destacó como presidente honorario al Gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Luego de cinco meses de espera, más precisamente el pasado 14 de noviembre, el Polo obtuvo su personería jurídica, que lo constituyó legalmente como una organización civil sin fines de lucro.
Dos Florines dialogó con Pablo Menna, empresario informático que preside actualmente la entidad. A lo largo de la entrevista, puso en evidencia que la histórica vinculación entre los Estados, los agentes privados y los profesionales en el marco de una organización, sigue siendo una herramienta clave de gestión y planificación. Asimismo, analizó al sector a nivel provincial y nacional, planteó nuevos desafíos y adelantó propuestas de trabajo para el corto y mediano plazo.
—¿Qué balance hacen desde el Polo para este 2013?
—Lo más destacado de este año 2013 es que hemos logrado, como un paso histórico, nuclear dentro de una asociación civil sin fines de lucro a tres actores importantísimos en lo que es tecnología. Por un lado, obviamente, el sector público, en el cual hoy está representado el Gobierno provincial como miembro permanente del Polo y también está representada la Municipalidad de Paraná que tiene la vicepresidencia. Y está representado, por otro lado, todo el sector científico tecnológico de la provincia, porque están las tres universidades públicas, UNER, Uader y UTN, y dos organismos nacionales como INTA e INTI. También están representados los colegios de profesionales afines, Coprocier (Ciencias Informáticas) y CIEER (Ingenieros Especialistas). Y un grupo importante de empresas, hoy el cluster más fuerte en todo el Polo y quienes hemos traccionado la creación de la organización, que es el software. Entonces, como primer hecho importante de este 2013 es haber constituido la organización.
—¿Cuál es el desafío principal que tuvieron y tienen de aquí en adelante?
—Yo creo que a partir de la constitución del Polo, el gran desafío es trabajar mancomunadamente y generar esa sinergia que tanto hemos deseado y que seguimos deseando que se genere. El desafío enorme que nos queda para el 2014 es que el Polo Tecnológico del Paraná sea el lugar de encuentro de todas estas iniciativas y podamos trabajarlas en conjunto.
Lo más importante que hemos logrado fue la institucionalidad. Y empezar a dialogar con los distintos actores que hoy lo conforman cómo resolver una temática que nos atañe a toda la provincia y que es una cuestión que debemos en conjunto encontrar una solución, que es la pérdida de nuestro capital humano.
—¿Esa es una de las problemáticas actuales del sector que se proponen solucionar?
—Sí, sin dudas. A ver, uno de los objetivos fundamentales del Polo, como empresario del software, es darle visibilidad a nuestro sector, que el próximo año logremos modificar el Plan Nacional 2020 y que Entre Ríos esté dentro como una de las provincias proveedores de soluciones tecnológicas.
Por otra parte, me parece que el desafío más grande que tuvimos en el 2013 fue lograr la articulación público – privada. Y ese primer paso lo hemos logrado, donde tenemos sentados en una misma mesa al Gobierno provincial y municipal, a todo el sector científico tecnológico de la provincia y al sector privado. Enorme y titánica la tarea que nos queda por delante para poder seguir articulando políticas en conjunto. Los tiempos y las expectativas son distintos. Es muy difícil esta articulación, pero el desafío planteado por nuestra Presidenta y por nuestro Gobernador ha sido siempre en esta línea. Así que creo que el desafío que tenemos por delante, y si somos inteligentes los que hoy conformamos esta organización, es poder seguir trabajando en conjunto y lograr la retención de los recursos humanos que salen de nuestras universidades y se están yendo de la provincia.
ARTICULACIÓN
—Cuando dice articulación público – privada en el Polo, ¿qué aporta cada uno?
—Yo creo que si uno piensa en que tenemos que cambiar el perfil productivo de nuestra provincia y dejar de ser productores de commodities y ser una provincia industrializada, tecnológicamente más desarrollada, tenemos que pensar en que todas las políticas del sector público, el trabajo del sector privado y el trabajo del sector científico tienen que estar alineados. A ver, no pueden salir recursos humanos de las universidades que no estén alineados con las necesidades que tiene el sector empresarial. No puede haber políticas del Estado que no tengan que ver con cómo retener esos recursos para poder cambiar el perfil productivo de nuestra provincia. Entonces el desafío es que esos universitarios que salen de Entre Ríos, que tanto nos cuestan, no se nos vayan. Que se queden acá, insertados en distintas cadenas de valor de la provincia o generando empresas de base tecnológica.
Y en otras provincias se ha entendido mucho tiempo antes. Hay desarrollos de polos tecnológicos muy importantes en Tandil, Rosario, Córdoba, Mendoza. Han entendido que esta articulación público – privada en el sector tecnológico, donde por lo general es transversal a todas las cadenas de valor, el Estado intervenga para ayudar, colaborar, regular y aportar para que ese capital humano se quede y se desarrolle. Y que el sector científico esté encolumnado con esto; que también las políticas universitarias apunten a que se logre. Los privados, por su parte, tenemos una enorme responsabilidad social empresaria en este sentido. Poder desarrollarnos, ayudar a que se desarrollen nuevas empresas, que nuestro sector tenga visibilidad… Somos la industria sin humo, pero somos la industria que tracciona a que todas las otras industrias se puedan transformar y largar una producción con mayor valor agregado.
—Decía que en otros lugares hay polos tecnológicos más desarrollados, ¿por qué en nuestra provincia se demoró tanto y tuvo que venir del sector privado la iniciativa?
—Hubo varias iniciativas, tanto públicas como privadas, para la conformación de un polo tecnológico. Hubo de todo un poco. Creo que en las que se plantearon del sector privado faltó justamente entender que era necesario que participaran activamente el Gobierno provincial y municipal y que tenían que estar las universidades trabajando codo a codo. Y viceversa; hubo iniciativas públicas que solamente fueron públicas, o sea, que se plantearon desde el Gobierno provincial y municipal y la participación del sector científico tecnológico o de alguna parte de este sector, pero le faltaba el contenido y la tracción que le podía poner el sector privado. Entonces me parece que ninguna de estas organizaciones puede funcionar si no están articuladas como debe ser.
Hoy hay una infinidad de líneas de trabajo, de financiamiento, de programas a nivel nacional y provincial, que muchas veces no llegan debidamente a las micro, pequeñas y medianas empresas de la provincia. Entonces también el Polo Tecnológico va a servir para que esas herramientas lleguen como tienen que llegar, articuladamente, para generar más empresas, más industrias, más fuentes de trabajo.
CAMBIOS
—En la era de las tecnologías, ¿se está yendo detrás de los cambios o son impulsores de nuevos cambios?
—Nosotros creemos que Entre Ríos tiene una gran potencialidad en lo que es innovación tecnológica y que, a través de las carreras que están en la provincia, tenemos la posibilidad de ser actores dinámicos y transformadores creativos de este cambio tecnológico. También es cierto que en algún sentido estamos retrasados, comparados incluso dentro del mismo país con Capital Federal y con otras ciudades que se han desarrollado más rápidamente. Nuestra provincia tiene un déficit, pero un enorme potencial. Hay mucho por hacer y hay un gran capital humano apto y disponible para llevarlo adelante.
Estos cambios tecnológicos que se dan tan rápidos a nivel mundial, de alguna manera nos fueron llegando un poco más lentos a la Argentina, pero también es cierto que somos un referente a nivel latinoamericano. O sea, han llagado más lentos en el resto de Latinoamérica. Podemos decir que Chile está avanzado tecnológicamente, México por la proximidad a Estados Unidos, Brasil por ser un país con más poderío económico, pero la Argentina es una referente importante. Y en estos 10 años del gobierno kirchnerista se ha puesto foco muy fuertemente en el desarrollo tecnológico en todos los aspectos. En esto creo que sí es una década ganada. En la provincia se están haciendo muchos esfuerzos también para que nos desarrollemos tecnológicamente.
—¿Estos cambios a nivel local tienen que ver con que se empezaron a aplicar en otras cadenas de valor y las promueven?
—Sin dudas. En realidad, la innovación tecnológica no quiere decir que esté suscripta únicamente a las empresas de biomédica, de software o de ingeniería electrónica. De esas más grandes, se llega a las distintas cadenas de valor productivas de nuestra provincia. Si no, no tendría sentido. Cuesta llegar a la industria agropecuaria, agroindustrial y al resto de las cadenas de valor. Nos va a costar porque conceptualmente hemos sido concebidos así; el empresariado provincial está mirando hacia fuera con la innovación, compra a veces soluciones tecnológicas mirando a Capital Federal o mirando al mundo, cuando en realidad podrían desarrollarse acá. Este es el desafío más grande también, que el empresariado local de las distintas cadenas de valor confíe en Entre Ríos. Entonces ahí es donde se transforma como estratégica la creación de un Polo Tecnológico, para que articule estas cosas.
INTERCONECTADOS
—¿Hay otros desafíos urgentes que incluyan al Polo y al sector tecnológico provincial?
—Sí, de hecho estamos trabajando en un proyecto que nos parece que va a transformar a nuestra provincia en todo sentido. Nos invitaron a participar desde el Ministerio de Cultura y Comunicación, a cargo de Pedro Báez, y el secretario de Telecomunicaciones, Sergio Dalconte, en un enorme desafío por delante que es la última milla del anillado de fibra óptima a nivel nacional y provincial que se está llevando adelante. Dentro del Plan Argentina Conectada, uno de los programas es el tendido de 53.000 kilómetros de fibra óptica en toda la República Argentina, donde quedan todas las provincias interconectadas.
El Gobierno nacional financia, en esta etapa, lo que se llama el anillado principal, que queda en la puerta de cada una de las localidades de nuestra provincia. Pero es responsabilidad de cada Municipio y del Gobierno provincial lo que se llama la entrada a la ciudad, donde llegaría esa fibra óptica a la comunidad. Estamos hablando de que con esto se logra democratizar la información, se logra equilibrar la balanza. De hecho, hoy hay una gran desigualdad entre los costos que existen en Capital Federal con una conexión de Internet y lo que paga un privado o un ente público en cualquier localidad del interior de la provincia o acá mismo en Paraná.
—Este proyecto, entonces, ¿va a bajar realmente los costos?
—Sin dudas. Esto va a poner en igualdad de condiciones a un estudiante que está en Capital Federal y a un estudiante de las ciudades más chicas. A ver, estamos en el 2013 y las inversiones que deberían haber hecho las Telco a nivel nacional no se hicieron. Solamente se hicieron donde era negocio para las compañías. Entonces acá me parece que el Estado nacional es donde interviene correctamente y dice “no, tenemos que garantizar que el servicio sea igualitario”. Por eso Conectar Igualdad, todas estas líneas que están dentro del Plan Argentina Conectada, están llevando esta tecnología a las localidades más chicas del país, equilibrando la balanza.
—¿Considera que las políticas fueron planteadas desarticuladas si miramos, por ejemplo, la entrega de netbooks antes de proveer estos servicios?
—No. Yo creo que el plan está pensado integralmente. Pero los tiempos a veces de ejecución, de infraestructura tecnológica que debería haber estado, puesta en manos de los privados y durante 10 años de ausencia del Estado que controla que esos planes de trabajo y de acción se cumplieran, no se cumplieron. Entonces, para no esperar que esa plataforma tecnológica llegara, lo que se hizo fue avanzar con lo que era posible. Yo creo que todo el plan nacional está pensado e, incluso, tiene ver con la televisión digital, el banco de videos públicos, el sector científico tecnológico interconectado. O sea, tiene que ver con una plataforma tecnológica que lo que hace es igualar cada rincón de nuestra Argentina. Como Estado provincial y nacional es responsabilidad equilibrar estas desigualdades y, si esperaban a que todas las plataformas tecnológicas de comunicaciones estuvieran resultas, se iba a tardar muchísimo. Yo creo que es un paso enorme que el chico tenga la netbook y se vaya socializando con la tecnología. Independientemente de que quizá no haya podido sacarle el provecho necesario o haya podido conectarse a Internet. Pero fue un enorme paso y se ha trabajado para que esa conectividad llegue a los lugares más recónditos de nuestra provincia. En los próximos años vamos a tener un pelo de fibra óptica en cada escuela, hospital, comisaría, garantizando educación, salud y seguridad. De eso se trata este plan, de poner tecnología al servicio de la comunidad.
—Ahí es cuando el Polo resulta fundamental, porque cumplen el fin que se propusieron.
—Sin duda alguna. Por eso nos han pedido colaborar. De hecho, hemos estado reunidos con el secretario Sergio Delcanto para pensar en conjunto la posibilidad de que el cordón troncal de fibra óptica principal que va a llegar a la ciudad de Paraná, llegue y se instale dentro del futuro parque tecnológico. Para lo cual hemos estado planteando algunos espacios cuando hicimos la presentación del Polo al Gobierno, que son contiguos a esos terrenos que le han asignado a la Uader o al Club Paraná. Hemos solicitado 15 hectáreas. Allí está antena de TDA, televisión digital, que a su vez necesita conectividad de fibra óptica. Así que el proyecto va cuadrando y cerrando. La idea es que allí esté la Secretaría de Telecomunicaciones de la provincia, que de alguna manera va a administrar esta red de fibra óptica provincial.
A su vez, no viene a confrontar con los privados que ya existen en las localidades y que han hecho sus propios desarrollos, sino a complementar donde el privado no llega y el Estado tiene que garantizar que llegue a la escuela, a la comisaría, al centro de salud, al hospital. A sí que no va a haber una competencia.
Volviendo al tema del parque tecnológico de la ciudad, allí se podría armar un Data Center donde toda la provincia esté interconectada, todos los Municipios estén interconectados, todos los organismos públicos estén interconectados. Acá es donde se dispara lo que se llama un Gobierno Electrónico, una ciudad digital. Acá es donde empezamos a pensar cómo hacemos para que estos servicios que hoy se hacen a mano, se terminen haciendo cien por ciento sistematizados y al alcance de la comunidad en tiempo real.
—Lo que alguna vez se visionó respecto a la sociedad de la información.
—Exacto. No podría pensarse una sociedad del conocimiento, de la información, interconectada, dependiendo únicamente de una Telco o una privada a través de un celular. Acá estamos hablando de soberanía de las comunicaciones, estamos hablando de soberanía de la información. Entonces el Estado nacional ha hecho una inversión enorme en este sentido para que, justamente, seamos soberanos de nuestras comunicaciones, seamos soberanos de nuestra información. Y acá es donde se socializan los servicios y se logra la inserción digital. De esto se trata.
Las organizaciones y los cambios de gobierno
—Los Estados son eslabones importantes dentro del Polo. ¿Cómo ve los próximos años de la organización teniendo en cuenta cambios de gobierno?
—Yo creo que estas organizaciones, primero apolíticas, tienen que estar más allá del gobierno de turno, más allá de los dirigentes de turno. A estas organizaciones intermedias tenemos que desvincularlas políticamente y pensar que son herramientas de transformación de una sociedad en su conjunto, donde se pueda articular a los distintos actores. Y cuando digo distintos actores digo los que están y los que vendrán, porque las organizaciones deben quedar y los dirigentes deben pasar. Para que sea democráticamente una organización, la próxima gestión no tiene que estar dirigida por Pablo Menna. En la próxima gestión tiene que venir, quizá, alguien más joven, con mayor impulso, con otras ideas. A nivel político pasa exactamente lo mismo. Es la sociedad quien decide quién dirige el destino de nuestra Patria. Entonces me parece que el que viene no tiene que desechar todo lo que se hizo. Lo que se ha hecho bien hay que dejarlo y continuarlo. Seguramente, de las cosas que hemos hecho desde el Polo, muchas hemos hecho mal y muchas seguiremos haciendo mal. Pero también dejaremos un legado, un montón de cosas bien hechas y creo que los que nos sucedan podrán valerse de ellas para seguir creciendo y desarrollándose. El desafío de toda comunidad, de toda organización, de toda población, de todo país, de toda provincia es valorar lo bueno, rescatarlo y seguir construyendo sobre eso, independientemente de quien esté.

Comentarios
Publicar un comentario